7 de diciembre de 2019, 18:28:35
Opinión


1º de Mayo: A reconquistar… la igualdad, los derechos y las libertades

Por Jaime Cedrún


El Primero de Mayo es el triunfo internacional de la clase trabajadora, de quienes luchaban contra métodos laborales de pseudoesclavitud, también especialmente mujeres, para convertirse en personas. Fueron los parias que atemorizaron a los poderes: corporaciones, mercados bursátiles nacientes... Aquel Primero de Mayo de 1886 era la fecha en que debía entrar en vigor la jornada de ocho horas en Estados Unidos. En muchas ciudades, las empresas accedieron a esta petición sindical durante el mes de abril. En otras, como en Chicago, la patronal se opuso frontalmente.

No quedó otra salida que la huelga. En los primeros días de mayo, 40.000 personas dejaron sus puestos de trabajo. Los sindicalistas convocaron un mitin en la plaza Haymarket el 4 de mayo por la tarde. Cerca de 15.000 personas se congregaron para escuchar a sus líderes: August Spies, Albert Parsons y Samuel Fielden.

Al finalizar el mitin la policía disparó sobre los asistentes. Entonces, alguien arrojó una bomba sobre las fuerzas de seguridad. Los policías, con refuerzos, inician un tiroteo indiscriminado contra los manifestantes. August Spies, Albert Parsons, Samuel Fielden, Oscar Neebe, Adolf Fischer, Georg Engel, Michael Schawb y Louis Linng son detenidos y, tras una farsa de juicio, condenados a la horca. Sólo Schawb, Neebe y Bielden se libraron de morir al conmutarse su pena por quince años de prisión.

No debemos olvidar estos hechos de 1886 que fueron una batalla por la conquista de derechos, una batalla en la que se terminó criminalizando a las víctimas, algo que sigue sucediendo más de un siglo después en tantos órdenes de la vida. Fueron estos hechos los que provocaron la primera convocatoria mundial, hace ahora 130 años, del Primero de mayo en 1889.

A día de hoy, el Primero de Mayo es ya parte de la revolución feminista y la movilización juvenil global contra el cambio climático. Es la reivindicación de las personas, de los seres humanos, como ocurrió hace 130 años, frente a esos poderes que nos tratan como simples números ante nuevas realidades sociolaborales que tienden a la pseudoesclavitud. Ellos no quieren personas, quieren esclavos y gente con ese miedo que nos hace maleables. Es anteponer “personas” a ese monstruoso terrorismo machista que también quiere abrirse paso político porque hay quien lo jalea, consiente y mantiene.

Pero además este Primero de Mayo en España lo conmemoramos en un escenario muy particular. Inmediatamente después de las elecciones generales en la que con toda certeza los partidos políticos van a tener que dialogar para pactar y gobernar e inmediatamente antes de unas elecciones municipales, europeas y autonómicas en muchas comunidades. Sabido es que los sindicatos de clase alentamos una masiva participación y hemos realizado un decálogo ante la cita con las urnas que se puede resumir en más igualdad, más derechos y más cohesión social.

España no necesita reconquistar Al Ándalus (ni siquiera España existía cuando los musulmanes se asentaron durante ocho siglos en la península); España y la comunidad de Madrid a la cabeza, necesita reconquistar derechos arrebatados por las derechas y las trasnochadas políticas neoconservadoras. Esas políticas de hachazos y recortes al estado del bienestar que han sembrado nuestras ciudades de desigualdad y desequilibrio.

Ya nadie pone en duda algo que vengo reiterando desde hace años. El pasado domingo, el profesor de Economía, Luis Ayala, insistía en la desigualdad de nuestra región, “el caso más representativo es el de la Comunidad de Madrid, que siendo la tercera región con mayor nivel de renta del hogar es también una de las tres comunidades donde mayor es la desigualdad”. O el propio responsable de Economía de Moncloa, Manuel de la Rocha Vázquez, quien también esta semana se refería a la fiscalidad que siembra desigualdad en nuestra región, cuando aseguraba que “no nos parece de recibo el dumping fiscal que se está produciendo en este país, por ejemplo, con la bonificación del 100% del impuesto de Patrimonio en Madrid”.

El debate sobre desigualdad lo pusimos sobre la mesa desde las Comisiones Obreras de Madrid argumentando con profundos estudios como el que acabamos de presentar sobre indicadores básicos de protección y cohesión social. En él, Ana González, secretaria de Política Social de CCOO de Madrid expone cifras tan trágicas como impresionantes. Cifras detrás de las cuales lo que hay son personas, porque son 350.000 las personas que viven en pobreza severa en nuestra región. Son datos a los que llegamos cruzando datos oficiales porque también en este asunto la opacidad y falta de transparencia que hace el gobierno regional es absoluto. Una vez más, desde las Comisiones Obreras de Madrid realizamos el trabajo que debería realizarse desde la administración.

A los cientos de miles de personas que ya están en la exclusión tenemos hemos de añadir que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) los beneficios empresariales superaron todos los récords. Así, el excedente bruto de explotación (donde el mayor peso corresponde a esos beneficios empresariales), creció hasta los 509.687 millones de euros.

Sin embargo, no se han invertido ni en empleo, ni en mejores proyectos empresariales; los tienen en activos financieros, en pasivos financieros…, lo tienen guardado. Y mientras eso ocurría, las familias españolas se vieron obligadas a endeudarse en un 107 por ciento, según los últimos datos del Banco de España, correspondientes al tercer trimestre de 2018.

Los datos extrapolados a la Comunidad de Madrid son hiperbólicos y generan una extrema desigualdad, en la que sigue aumentando la pobreza mientras crece con fuerza la economía y los beneficios empresariales. En la región tenemos más de un millón doscientas mil personas, sí, personas, que tienen que sobrevivir con menos de 8.500 millones de euros al año. Una de cada cinco personas en la comunidad de Madrid es pobre.

Lo paradójico es que nuestra región puede aspirar a “pobreza cero”, con un Ingreso Mínimo superior a 600 euros, como ocurre en el País Vasco. Esto suponen 600 millones de euros por lo que hay que insistir en una fiscalizad justa en la que los 16.000 multimillonarios que hay en la región paguen impuestos justos, como los de sucesiones o donaciones. Por eso, por las personas, exigimos justicia fiscal.

Porque no puede haber 270.000 niños y niñas pobres en Madrid al límite de la inclusión con un futuro hipotecado; porque no puede haber 366.000 trabajadores pobres, fundamentalmente mujeres; porque es inviable e invivible que una de cada dos personas que sufren el paro sean pobres…

Porque hay que derogar la reforma laboral y redactar un nuevo Estatuto de los Trabajadores que incorpore las nuevas realidades y porque hacen falta planes ambiciosos, optimistas e ilusionares, este el Primero de Mayo en que hay que anteponer a las personas. Primero las personas, la igualdad; un país de hombres y mujeres iguales en derechos, obligaciones, oportunidades.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

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