13 de diciembre de 2019, 1:29:27
Social

CENTRO DE DONACIÓN DE CUERPOS UCM


¿Qué hacen con tu cuerpo cuando lo donas a la ciencia?

Por Lucía Martín

Convicciones religiosas, espirituales o familiares se interponen en la encrucijada de decidir el destino final del propio cuerpo o el de un ser querido. El debate principal se establece entre la inhumación tradicional y la incineración, pero una minoría opta por entregar sus restos mortales a la investigación científica. Innumerables prejuicios rodean esta vía y, en pro de aportar luz al proceso, Madridiario ha visitado las instalaciones del Centro de Donación de Cuerpos de la Universidad Complutense, una entidad de referencia europea en el campo donde conservan, almacenan y tratan con fines docentes los cadáveres de un centenar de personas cada año. El CDC abrió sus puertas en 2015 para mitigar la imagen de 'sótano de los horrores' de su predecesor y ahora presume de unas instalaciones recién reformadas donde más de 2.500 alumnos realizan prácticas cada curso.


Regalar vida. Esta máxima mueve a cientos de personas a ceder su organismo a la ciencia en España y, con ello, dinamizar los avances médicos. Teresa Vázquez, directora del Centro de Donación de Cuerpos (CDC) de la Universidad Complutense de Madrid define este gesto altruista como "un trabajo de la sociedad para la sociedad". Una opción que en numerosos casos no se contempla, pero que provee a quien la elige de un “beneficio directo”: “Facilitar que se mejore la atención quirúrgica o sanitaria". Así, entre 80 y 90 personas han contribuido a esta causa en el último año confiando su organismo inerte a la comunidad científica de la 'Complu'.

En lo que atañe al potencial donante, cabe especificar que la donación se ejecuta en vida o por terceros. Una simple llamada al Centro de Donación de Cuerpos basta para iniciar los trámites, que se reducen a un formulario firmado por el interesado y dos testigos que garanticen que se encuentra en plenitud de facultades mentales. En caso de un fallecido que no haya resuelto antes esta burocracia, los familiares o amigos que conociesen su voluntad pueden solicitarlo.

En la actualidad, almacenan entre 50 y 60 cuerpos

En ambos supuestos, una funeraria -adjudicada por convenio público de licitación- traslada los restos cadavéricos hasta el centro, donde los técnicos los "higienizan y anonimizan", como relata Teresa Vázquez. Esto consiste en "eliminar los rasgos de identidad mediante el rasurado del vello y el pelo, quitarle las pulseras del hospital o el esmalte de las uñas". Acto seguido realizan un análisis de sangre "para descartar completamente enfermedades infecciosas como el sida o la hepatitis B o C", que se suma a la revisión del historial clínico del sujeto.

Después de este ineludible paso se decide si el cuerpo se congelará o será embalsamado. Si su destino pasa por la formación de especialistas, se elige la primera opción. En caso de que se pretenda preservar durante mucho tiempo el cadáver, optan por embalsamarlo con alcoholes y fenol. De ahí pasan a las cámaras de refrigeración, a -20º de temperatura, un espacio en el que podrían aguardar almacenados durante años en las camillas de tres pisos con las que cuenta la infraestructura. Sin embargo, la directora del Centro de Donación de Cuerpos apunta que intentan no acaparar un número muy elevado. "No es cuestión de hacer un gran acopio, sino el necesario, porque otras universidades también los necesitan". En la actualidad, cuentan con unos 50 o 60 finados.

Cámara de refrigeración, a una temperatura de -20º. (Foto: Kike Rincón)

La envidia de Europa en su campo

Una vez ‘aprovechado’ al máximo el organismo, de nuevo es la empresa funeraria quien se encarga de la incineración. Antes, ha sido objeto de disección e investigación por parte de centenares de alumnos de la Universidad Complutense. En un curso académico pasan por el CDC 2.500 alumnos de diversas titulaciones. Además de Medicina, en cuyos pabellones V y VI de la facultad se ubica el centro, también desarrollan allí sus prácticas los estudiantes de Nutrición Humana y Dietética, Terapia Ocupacional, Odontología, Podología, Enfermería, Fisioterapia, Psicología e incluso Bellas Artes. Estos últimos "vienen para dibujar los cuerpos", señala Teresa Vázquez.

Además, el Centro de Donación de Cuerpos ha despertado el interés de profesionales nacionales y extranjeros. "En Europa no hay ningún espacio de estas dimensiones", comenta Vázquez. Sus 4.000 metros cuadrados de superficie lo convierten en un emplazamiento perfecto para dar clases a gran escala. "Muchas empresas de otros países imparten sus cursos aquí porque pueden realizar varias actividades de forma simultánea, lo que abarata costes". "Hemos tenido hasta 2.500 médicos suizos en una formación de cirujanos", concreta.

Su amplitud es una de las particularidades que lo distinguen a nivel internacional, pero también destaca por su construcción ad hoc para la gestión integral del cadáver. Así, constituye el primer centro de donación de cuerpos como tal en España y difiere en su administración de los de otros repartidos por la geografía nacional. "La mayoría forman parte de los departamentos de Anatomía de las universidades, este depende de forma directa del rectorado".

Dejar atrás el ‘sótano de los horrores’

Esta circunstancia no es casualidad. La Complutense ha querido evitar con ello que se repita el escándalo que hizo temblar los cimientos de la institución en 2014, cuando las imágenes de cuerpos hacinados y en lamentables condiciones higiénicas y de almacenamiento dejaron estupefacta a la sociedad. ‘El sótano de los horrores’, llegó a ser tildado. Pero esta descripción corresponde a un centro de donación de cuerpos anterior, vinculado a Anatomía. Las donaciones cayeron de manera significativa y la imagen de la Complutense quedó empañada por una gestión que se encuentra judicializada.

Se creó para borrar la imágen de cadáveres apilados de su predecesor

Para revertir esta situación, la Universidad decidió crear un ente independiente, el Centro de Donación de Cuerpos actual y para la elección de los puestos de mando se aplicó la meritocracia. “Antes se elegían democráticamente, no por perfil técnico, por lo que podía dirigir el centro alguien que no tuviese ni idea de tratamiento de cadáveres”, esclarece Vázquez.

Una reforma recién estrenada

El CDC se creó en enero de 2015 y reinauguró sus instalaciones después de una reforma integral el pasado mes de febrero tras una inversión de 1,2 millones de euros. "Modificamos los sistemas de extracción y climatización, así como los desagües". La obra, que se ha prolongado durante un año, ha supuesto cambios en más de 2.000 metros cuadrados de la infraestructura. La misma forma parte de un edificio declarado Bien de Interés Cultural –la Facultad de Medicina, segundo inmueble de mayor tamaño de Madrid tras el Palacio Real-, lo que ha obligado a Patrimonio Cultural a supervisar las mejoras.

La construcción de dos cámaras de refrigeración y otra de congelación rápida permiten al centro contar con espacio suficiente para albergar hasta cien cadáveres. Además, también disponen de un almacén con capacidad para otros 500. La superficie restante se estructura en distintas salas multidisciplinares.

En la de preparación se produce el rasurado y el embalsamado, un procedimiento –el segundo- que dura en torno a media hora. En las salas técnicas trabajan los especialistas, así como en las de escopia, con vacío centralizado, donde también se desarrollan cursos, como uno de artrosis de muñeca que los técnicos estaban preparando en el transcurso de la visita de Madridiario. En las de disección, que han estrenado nueva calefacción, toman sus clases los estudiantes. "Lo hacen a una temperatura de confort, porque para manipular cadáveres no hace falta pasar frío, eso es una leyenda", advierte la directora.

Teresa Vázquez, directora del CDC. (Foto: María Alcaide)

Gestión y financiación

Teresa Vázquez admite que el plantel del Centro de Donación de Cuerpos es limitado. Allí laboran los seis técnicos mencionados, la propia directora, el subdirector y el gerente. "La plantilla es muy justa ahora, pero pronto se ofertarán nuevos puestos", promete. La Universidad costea sus sueldos, así como ha abonado el montante al que ha ascendido la reforma. No ocurre lo mismo con otros gastos. "No formamos parte del presupuesto de la Complutense, nos autofinanciamos", aclara la directora, que ostenta su cargo desde 2016. "Reinvertimos nuestros beneficios en el propio CDC", apostilla Domingo García, el gerente.

Y es que al tratarse de una entidad independiente, el centro gestiona sus ingresos y desembolsos de forma autónoma. Costean el "mantenimiento ordinario": el traslado y preparación del material humano y la incineración, entre 30.000 y 40.000 euros; la conservación de los restos cadavéricos, con un importe semejante: y otros gastos menores como la papelería. El centro universitario corre con el pago de los suministros de agua, electricidad o calefacción.

Se autofinancia y reinvierte sus beneficios en el propio centro

"Aumentamos el presupuesto anual entre un 20 y un 30 por ciento cada año, y eso antes de la obra, por lo que la previsión es que sea mucho mayor a partir de ahora", estima el gerente. "En 2019 hemos presupuestado 80.000 euros", especifica. En los venideros, el tiempo dirá, pues el volumen de trabajo no siempre es el mismo, así como tampoco es estable el número de donaciones.

"El movimiento de las donaciones no voy a decir que es aleatorio, pero sí a oleadas", expone Vázquez. Frente a la creencia popular, las razones económicas no se erigen como la principal razón. Si no se puede afrontar el coste de un sepelio, los servicios sociales se encargan, por lo que la directora lo atribuye a la "generosidad". Sin duda, una decisión compleja, pero que entra en el abanico de posibilidades aunque a veces se olvide.

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