20 de septiembre de 2019, 10:07:45
Distritos


Estaciones medidoras y pocos camiones, claves del derribo del Calderón

Por Javier López Macías

El Ayuntamiento calma a los vecinos del estadio Vicente Calderón, que semanas atrás expresaron su miedo a verse afectados por el derribo de la antigua casa del Atlético de Madrid. El Consistorio instalará en las próximas semanas estaciones medidoras de partículas contaminantes en los patios del IES Gran Capitán y CEIP Tomás Bretón y derribará el edificio "de dentro hacia fuera". Además, los residuos se reciclarán en la propia obra para reducir "considerablemente" la entrada y la salida de camiones y el desvío de la M-30 tendrá lugar en los meses de verano.


El pasado mes de febrero empezó el derribo del Vicente Calderón. Tras unos años de dudas sobre la viabilidad del proyecto Mahou-Calderón, el Ayuntamiento lo desbloqueó y se hizo patente su comienzo semanas atrás. Sin embargo, pronto brotaron los miedos y las quejas de los vecinos de Imperial, el barrio más afectado.

No obstante, el Ayuntamiento trata ahora de rebajar esas dudas. Fuentes de la Junta de Arganzuela, en conversaciones con Madridiario, explican que la afección será la mínima posible, pues se acometerán diversas acciones para que así sea.

En primer lugar, el Área de Desarrollo Urbano Sostenible, dirigida por José Manuel Calvo, instalará estaciones medidoras de partículas contaminantes en los dos colegios más cercanos a la obra -IES Gran Capitán y CEIP Tomás Bretón-, que suman unos 1.500 estudiantes. Además, también se han puesto ya carteles informativos a las puertas de estos centros.

Esta era una de las principales reivindicaciones de los vecinos, que también participarán en la creación de una comisión de seguimiento con los promotores en la que la Junta haga de mediadora. Respecto al trasiego de camiones, el reciclaje de los residuos se llevará a cabo en la propia obra, pues se establecerá una planta competente para evitar la incineración de los materiales en la obra y reducir "considerablemente" la entrada y salida de camiones.

Cabe recordar que el derribo del edificio se realizará de dentro hacia fuera y los responsables interpondrán una malla que irá cubriendo el espacio por cuadrantes. Así, la demolición de la zona cercana a los centros escolares se hará a finales de junio, cuando haya finalizado el curso. En ese tiempo también es cuando se tiene previsto realizar el desvío de la M-30.

Por su parte, los vecinos se muestran optimistas a la vez que temerosos. La Administración municipal les anunció estas medidas hace unas semanas en una reunión informativa a la que asistieron más de cien personas. Entre ellas, Pelayo Gutiérrez, presidente de la Asociación de Vecinos Pasillo Verde-Imperial, que explica que, aunque el Ayuntamiento y la Junta de distrito se han mostrado favorables a resolver sus preocupaciones, realizarán un “seguimiento intensivo” en la comisión conjunta.

Con todo, cabe recordar que la obra es de gran envergadura. El proyecto de urbanización transformará una superficie total de casi 194.000 metros cuadrados en los próximos meses -se prevé su finalización en junio de 2022-.

El presupuesto, cifrado en 42 millones de euros, será ejecutado por los propietarios del suelo y la obra se acometerá en tres etapas: tras la demolición del Calderón, se reordenará el paseo de los Melancólicos y, más tarde, se ejecutará el nuevo parque cercano al río, que se llevará a cabo tras cubrir la M-30.

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