14 de diciembre de 2019, 19:07:00
Municipios


“Lo mejor que le deseo a los chavales cuando apuestan es que no les toque”

Por Fernando Morales

El aumento de casas de apuestas en la Comunidad de Madrid se ha convertido en un problema, en especial las que se sitúan próximas a colegios e institutos por la mayor permeabilidad de los menores de edad a reclamos que, mal gestionados, pueden derivar en problemas de ludopatía y otros riesgos asociados. De hecho, el acercamiento de los jóvenes a este tipo de salas es uno de los temas que, en los últimos años, ha entrado con más fuerza en las agendas de los agentes tutores, una figura presente en las Policías Locales de buena parte de los municipios madrileños que trabaja por la protección del menor, sobre todo en el entorno educativo.


Hace tres años que empezaron a abordar el asunto en sus charlas en colegios e institutos. Fue a raíz del caso de un chico que, con tan solo 16 años, llegó a apostar hasta 7.000 euros. "Y en ese momento, las casas de apuestas no eran tan habituales entre los jóvenes", puntualiza Tomás Calamardo, uno de los tres agentes tutores que trabajan desde hace 14 años en Coslada. La zona este de la región es una de las que mayor proliferación de este tipo de locales ha experimentado fuera del área metropolitana de Madrid y Coslada tenía, a finales de 2018, al menos una decena en sus calles. Y eso se nota. Además, según denuncia Calamardo, ahora la publicidad de estos negocios utiliza reclamos, como el de grandes estrellas deportivas como protagonistas de sus anuncios, atractivos para los más jóvenes. “Contra eso tenemos que luchar”, subraya este agente tutor, un cuerpo especial presente en las Policías Locales de muchos municipios madrileños dedicado al trabajo con menores, para preservar sus derechos, proteger sus intereses y velar por su seguridad.

Así, en los últimos años, las sesiones de Calamardo y sus dos compañeros en los centros educativos cosladeños se han enfocado de forma especial a prevenir, desde las etapas más tempranas, que los menores caigan en el vicio de la ludopatía, un problema que, a la luz de la cifras, precisa atención: solo en 2018, el número de jóvenes adictos al juego en tratamiento en España se ha cuadruplicado, al pasar del 3,8 al 16 por ciento, según datos de la OCU.

A pesar de este incremento, estos tres policías tutores prefieren abordar el problema desde una perspectiva positiva: es una cuestión de la que se está empezando a hablar, y eso permite, en muchos casos, detectar los indicios a tiempo y evitar que los menores lleguen a desarrollar una verdadera adicción. “Trabajar, trabajar y trabajar en la protección del menor”, resume el equipo.

El número de jovenes en tratamiento por ludopatía se ha cuadruplicado en el último año

“Lo mejor que le deseo a los chavales cuando apuestan es que no les toque”. Esto es lo que le dice Calamardo a los jóvenes que se adentran en la patología de la ludopatía. El policía destaca que uno de los mayores peligros que corren los menores que se enganchan al juego es que, con frecuencia, dejan de asistir a clase para poder ir a las casas de apuestas en esas horas. De ahí que una de las mayores críticas que han surgido desde la comunidad educativa, las familias y la sociedad en general a la expansión del negocio de las apuestas sea la cercanía de muchos de estos locales a los centros educativos, lo que hace que el menor lo tenga más fácil. De hecho, en la nueva regulación del sector de juego que prepara la Comunidad de Madrid, se contempla fijar una distancia mínima de cien metros entre los centros educativos y este tipo de salones.

Además del absentismo escolar, el acercamiento de los menores al juego trae consigo otros riesgos asociados, como los problemas sociales en su grupo de amigos o, incluso, agresiones derivadas de deudas, según señalan los agentes tutores de Coslada.

Internet también ha beneficiado al desarrollo de la ludopatía en los jóvenes. Ahora, ya no hace falta ir a una casa de apuestas, sino que desde casa un joven, con un DNI y la tarjeta de crédito de sus padres, puede apostar vía online. Además, en cuanto al perfil de los adolescentes con esta clase de adicción, los agentes aseguran que apuestan más los jóvenes que tienen problemas familiares, de conducta o de estudio. “Son chavales que necesitan ver dinero fácil”, afirma Javier Plaza, otro de los miembros de esta unidad policial de Coslada.

Acoso escolar

Aunque el tema de la ludopatía se lleva buena parte de los esfuerzos de este trío de agentes, sus charlas e intervenciones en los centros educativos de la localidad recogen otras problemáticas propias de los escolares, como el bullying. Una de las frases que más les repiten a los alumnos en las charlas que llevan a cabo en todos los colegios e institutos de Coslada es que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, aunque sea mentira”. Para Calamardo es lo que pasa en numerosas ocasiones cuando hay un caso de acoso entre menores. En Coslada aseguran que, el caso más grave de acoso que han tenido era porque a una chica le decían que olía mal. “Pero la chica olía a colonia”, destaca Calamardo.

Tomás Calamardo y Javier Plaza, previenen sobre el acoso escolar


Como en el caso del juego, Internet también ha acentuado -o, al menos, transformado- la realidad del acoso escolar. "El conflicto ha aumentado más de manera online que offline”, asegura Calamardo, quien, además, critica que hace unos años se generó una excesiva alarma social al respecto debido, en parte, al “sensacionalismo” desde los medios de comunicación. Y es que, como asegura el agente de la Policía Tutor, se puede abordar un asunto tan delicado como este "de mil maneras”. A pesar de ello, afirman que para solucionar una situación de acoso “lo mejor es hablarlo, aunque “sin generar un producto del problema”.

“Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, aunque sea mentira”

“La mejor manera de combatir el acoso escolar es contándolo”. Con esta premisa, los agentes de Coslada, que trabajan “por los menores del municipio”, aseguran que “un chaval que lo está pasando mal lo mejor que necesita es sentir la confianza de que le están ayudando”.

"Menor, familia, escuela"

“Menor, familia, escuela”
es el eje que siguen desde la sección Tutor de la Policía Local de Coslada para solucionar los problemas de los menores que se puedan dar en la localidad y así evitar otro tipo de actuaciones con peores consecuencias para el joven.

La idea es la de apostar por la justicia constructiva más que por la justicia punitiva. Así, mientras que desde 2005 han realizado "centenares" de mediaciones, solo han terminado derivando seis casos de menores a la Fiscalía. Llegar a ese extremo "es un trabajo frustrante” porque significa que no han "podido hacer algo con el chaval”, cuenta Calamardo.

Un trabajo "ilusionante"

“Ilusionante”. De esta forma valoran los agentes de la Policía Tutor de Coslada los 14 años que llevan trabajando en el municipio. En el balance que hacen de estos años de trabajo se sienten orgullosos del trabajo realizado, con el que han llegado a “más de 7.000 chavales” y han intervenido en “cientos de mediaciones que habrían sido, en un origen, para derivar a Fiscalía”.

El último proyecto que han llevado a cabo es la publicación del libro Menores en el Laberinto. Plaza, uno de los autores del libro, defiende el título asegurando que cuando un menor sufre algún problema relacionado con el acoso está en un laberinto: "Realmente estamos en un laberinto entre el menor, la familia y la escuela”. Y entre ellos, señala Plaza, hay que buscar la mejor solución al problema.

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