21 de noviembre de 2019, 5:30:06
Medio Ambiente

DÍA MUNDIAL DEL GORRIÓN


La desaparición silenciosa de los gorriones en las ciudades

Por MDO

Las ciudades se quedan poco a poco sin sus vecinos y vecinas de toda la vida. Con este lema, SEO/BirdLife lanza la campaña Aves de Barrio para contribuir a mejorar la biodiversidad y la calidad de vida en las ciudades. Con el gorrión como protagonista, la campaña pone el foco en la preocupante situación por la que atraviesa esta especie, potencial indicador de cambios en los núcleos urbanos que podrían estar afectando también al resto de sus habitantes, incluidos los seres humanos.


Tres son los pilares de la campaña Aves de Barrio. En el ámbito de la Ciencia, en el que SEO/BirdLife lleva trabajando desde su creación, impulsará el seguimiento de las poblaciones de gorrión común y estudiará las causas de su declive y sus posibles consecuencias para la calidad de vida del resto de habitantes de las ciudades.

Para la conservación de las aves de barrio, está previsto impulsar e implementar medidas para ayudar al gorrión común y otras especies que conforman la biodiversidad urbana, como la incorporación de criterios para favorecerla en el mantenimiento de zonas verdes o en el diseño y rehabilitación de edificios.

Además, con el fin de concienciar a la sociedad sobre lo importante que es cuidar la biodiversidad urbana e implicar a los diferentes actores (ciudadanos, administraciones, empresas, asociaciones) en su conservación, SEO/BirdLife realizará diversas acciones de Comunicación, que comienzan con la presentación de la campaña y el estreno de un emotivo spot coincidiendo con el Día Mundial del Gorrión que se celebra el 20 de marzo.

“La naturaleza nos da gratis muchas de las cosas que necesitamos para sobrevivir. Y, en un mundo en el que cada vez más personas vivimos en ciudades, queremos que estas sean más verdes, más biodiversas, que sean más amables y saludables para todos sus habitantes", asegura Asunción Ruiz, directora de SEO/BirdLife."Tenemos un reto pendiente. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de cuidar nuestro patrimonio natural también en los núcleos urbanos”, concluye Ruiz.



La desaparición silenciosa
Ningún ave silvestre pasa tanto tiempo a nuestro lado como el gorrión común. Vinculado desde tiempos ancestrales al ser humano, ha evolucionado adaptándose a los diferentes cambios en los asentamientos humanos, haciendo que hoy en día resulte casi imposible encontrar gorriones en lugares alejados de los núcleos habitados por el hombre.

Desde las últimas décadas del siglo XX, la especie ha visto disminuir sus ejemplares año tras año, especialmente en las principales capitales europeas. Es el caso de Berlín, París y Praga, en las que las poblaciones han disminuido de forma drástica. En otras como Londres, Bruselas, Amberes, Gante o Hamburgo los gorriones han desaparecido prácticamente.

En España el gorrión común no parece atravesar una situación diferente. Gracias al programa de Seguimiento de Aves Comunes en Primavera (Sacre) de SEO/BirdLife sabemos que desde 2008 hasta 2018 la especie ha sufrido en España un descenso poblacional del 21 por ciento, lo que traducido a individuos implica que en tan sólo una década podría haber 30 millones de gorriones menos. “Este declive es alarmante, pues de no cambiar esta tendencia podríamos encontrarnos muy pronto con unas ciudades sin gorriones; pero también resulta inquietante, porque es posible que los factores que causantes del declive puedan afectar también al resto de habitantes de las zonas urbanas”, asegura Beatriz Sánchez, coordinadora de la campaña Aves de Barrio de SEO/BirdLife.



Según Naciones Unidas, actualmente más de 55 por ciento de la población mundial vive en ciudades y en 2050 esta cifra llegará al 68 por ciento. Las ciudades representan aproximadamente dos tercios de la demanda de energía primaria y producen el 70 por ciento de las emisiones mundiales de dióxido de carbono. Por ello, las soluciones a algunos de los principales desafíos a los que se enfrenta la humanidad, como el cambio climático, la escasez de recursos o la pérdida de biodiversidad, deben resolverse en estos lugares. Y acuerdos tan importantes con el de París y la Agenda 2030 dependen en gran parte de las acciones locales de las ciudades.

Teniendo en cuenta que el 20 por ciento de las especies de aves que existen en el mundo y el 5 por ciento de las plantas vasculares habitan en las ciudades y que algunas de esas especies están amenazadas, se torna imprescindible devolver la naturaleza y conservar la biodiversidad en las ciudades. No sólo por cuestiones éticas, ecológicas, económicas o culturales, sino también por nuestra propia supervivencia como especie. El buen estado de la biodiversidad es un elemento fundamental para el funcionamiento de los ecosistemas y un mundo empobrecido en biodiversidad será mucho más hostil para el ser humano.



La naturaleza nos provee de servicios muy importantes (los conocidos como servicios ecosistémicos) y contribuye a mejorar la calidad de vida de la población urbana. Los espacios verdes urbanos ayudan a amortiguar el efecto isla de calor, purifican el aire y contribuyen a fijar el CO2 y existen numerosas evidencias científicas de los beneficios para el bienestar, la salud e incluso el rendimiento escolar de vivir cerca de espacios verdes y de poder observar pájaros, arbustos y árboles alrededor de las casas.

En definitiva, devolver la naturaleza a las ciudades contribuye a mejorar su sostenibilidad (ODS 11), a amortiguar los efectos del cambio climático (ODS 13), a mejorar la salud y en bienestar de la población (ODS 3) y también a la conservación de la biodiversidad a escala global (ODS 15).

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