23 de mayo de 2019, 23:06:23
Efemérides

TAL DÍA COMO HOY


Comienza a funcionar el primer semáforo de Madrid

Por Sergio Ríos

El 17 de marzo de 1926 se instaló el primer semáforo en Madrid. El lugar elegido para ello fue el cruce de las calles Gran Vía y Alcalá, un lugar céntrico que se llenó de ciudadanos expectantes en el día de la inauguración de la señal.


Un día como hoy, en 1926, se instaló el primer semáforo en Madrid. En aquel momento, supuso todo un acontecimiento en la capital y su novedad hizo que los medios de comunicación tuvieran que explicar detalladamente cuál era su funcionamiento.

El emplazamiento elegido para esta señal luminosa fue el cruce de las calles Gran Vía y Alcalá, y con este elemento, se pretendía mejorar la regulación del tráfico. En esa época, ese cometido lo realizaban los guardias, que se situaban en el centro de los cruces para realizar indicaciones al tráfico que llegara desde varias direcciones, con una afluencia mucho menor a la actual.

Dada su novedad técnica, su instalación no fue un asunto menor. Más de dos meses fueron necesarios para que esta señal luminosa comenzara a funcionar, pero el 17 de marzo de 1926 todos los madrileños quedaron perplejos ante un elemento que se convertiría en algo masivo con el paso de los años. Actualmente, se cuentan por miles en la capital, pero en aquel momento fue necesario explicar su funcionamiento para evitar confusiones.

Los periódicos de la época dedicaron algunas líneas al significado de las tres luces de colores que presentaba esta nueva señalización. De esta forma, se pretendía que todos los ciudadanos comprendieran cuándo podían pasar y cuándo debían parar, sin que fuera necesario un agente en el lugar para indicarlo.

Por supuesto, cabe destacar que este semáforo tenía un funcionamiento más rudimentario que los que podemos ver hoy en día. Este, en concreto, era electromecánico, por lo que debía accionarse manualmente por unas clavijas. Con el paso de los años, fueron evolucionando hasta incorporar en su mayoría fibra óptica y microprocesadores, que los hacen más fiables y precisos.

Sin duda, este elemento adelantaba unos avances que no tardarían en llegar, de manera que acabaría convirtiéndose en algo esencial para organizar el caos habitual de una gran ciudad. A este semáforo, le siguieron después otros en la Puerta del Sol, la plaza de Canalejas o la plaza de Castelar. Poco a poco, la ciudad y sus alrededores seguiría llenándose de estas señales tan habituales en la actualidad.

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