19 de noviembre de 2019, 23:03:29
Opinión


11-M: el PP retoma la crispación en medio del dolor

Por Jaime Cedrún


La pasada semana escribía en este mismo espacio sobre el 11-M que estaba por llegar. Y no tenía intención de insistir sobre ello. Cada 11-M el recuerdo nos hiela el corazón con el recuerdo de aquella barbarie y el inimaginable dolor de tantos padres, tantas madres, hermanos, hijas…, que sufrieron el repentino zarpazo de una muerte inimaginable, inesperada. Un dolor imposible de asimilar.

Decía Iñaki Gabilondo, que durante 24 horas toda España estuvo unida como nunca, pero…, a las 24 horas las mentiras empezaron a inundar todo. Y es que el 13 de marzo había elecciones generales y aquellos que nos metieron en la Guerra de Irak, aquel del “trío de las Azores” comenzó a construir una teoría conspirativa, la conspiranoia de que el atentando fue obra de ETA.

La tristeza de España, que fundamentalmente se mascó en Madrid durante muchos días, se transformó en crispación cuando el PP perdió las elecciones. Y la crispación crecía en tono y volumen con los voceros mediáticos de turno e impedía, una vez más, que este país se aunara, impedía que las víctimas y sus familiares pudieran hacer el luto necesario.

Tres lustros, quince años han transcurrido de aquella jornada y parecía que la crispación iba desapareciendo. La Audiencia Nacional primero, en una sentencia de más de 600 páginas, y el Tribunal Supremo después, ya descartaron cualquier autoría diferente a la islamista en 2008.

A pesar de ello, el PP y sus voceros más ultras seguían alimentando la teoría conspirativa, la crispación que tanto les gusta para obtener réditos partidistas. Relata Sanchez Manzano, comisario jefe de los TEDAX, en su libro “Las bombas del 11-M: relato de los hechos en primera persona” como el gobierno de Aznar le presionó para que aportara pruebas que inculparan a ETA, como mintieron con la autoría de esta banda terrorista cuando ya estaba probado que eran los yihadistas.

Descubierto el engaño y pagado con la derrota electoral se inventaron la conspiración según la cual el atentado habría estado facilitado por la policia, el CNI y el PSOE para favorecer el éxito electoral de este último. Sería, sólo, grotesco y miserable sino fuera porque el alcance del bulo ha hecho un daño grave a las instituciones e insoportable a las víctimas.

"Durante años hemos tenido que soportar oleadas durísimas de conspiración. Nunca olvidaremos cómo se manipuló el atentado, se usó, se politizó y se ensució. Cómo se hizo periodismo barato de carnaza”, afirma con dolor Marisol Pérez, madre de Rodrigo asesinado en la estación de Atocha, en el libro que ha escrito "Dinos donde estas y vamos a buscarte”. Esta tarde lo presentamos en la Sala 13 Rosas de CCOO de Madrid.

El propio Parlamento Europeo llegó a pronunciarse sobre esta cuestión y condenó por manipulación la cobertura que Televisión Española realizó del atentado, cuyos servicios informativos fueron acusados de estar dirigidos por el Gobierno de Aznar. El interés del gobierno de Aznar en involucrar a ETA fue evidenciado por las declaraciones de testigos y mandos policiales.

Con todo, la lógica de la razón fue ganando espacio. En los últimos tiempos, el PP empezó a acceder a la invitación de CCOO, UGT, Unión de Actores y la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, que siempre criticamos la actitud del Gobierno de Aznar.

Pero este año, 15 años después, la deriva ultra ha vuelto. Pablo Casado, el flamante líder del PP junto a las otras dos derechas están generando crispación por todas partes. Crispación y banderas son siempre su respuesta para esconder sus vergüenzas; esos escándalos que protagonizan; esa sucesión de pelotazos que tiende a infinito.

La cercanía de las elecciones hace que enrarezcan cada vez más el ambiente y en su cómplice “reconquista” han retomado un capitulo que ya había pasado: el de la conspiración. El de la conspiranoia aznarista.

El joven Casado, sin ningún pudor, sin ninguna vergüenza ha vuelto a la carga y en el acto del Bosque del Recuerdo del Parque del Retiro volvió a las andadas: “que se desclasifique cualquier información” sobre lo ocurrido, declaraba a los medios de comunicación. E insistía en que “se llegue a la verdad si alguien la oculta o intenta mercadear con ella”. Despreciable reconquista de quien está mercadeando con la mentira.

Por su parte, en el acto que organizamos cada año CCOO, UGT, Unión de Actores y la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, el candidato del PP a la Alcaldía de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, abandonó el homenaje, el acto de acompañamiento a las víctimas porque fue incapaz de aguantar las críticas que en su discurso vertía Eulogio Paz, presidente de Asociación 11-M. Al fin y al cabo, el discurso de un padre cuyo hijo fue asesinado porque este país entró en una guerra a mayor gloria del PP y de Aznar.

Por mi parte, recordé en ese acto, que son 1.571 los atentados perpetrados con 10.598 víctimas en todo el mundo al finalizar 2018. Un terrorismo yihadista que hemos padecido 37 países, con especial saña en Afganistan, Irak, Somalia, Siria y Nigeria.

Las terribles cifras son también muy elocuentes. El 38,3 por ciento de las víctimas mortales del terrorismo yihadista sufrieron atentados en países del centro o el sur de Asia; el 33,8 por ciento de las víctimas lo fueron en países de Medio Oriente y el Norte de África (MENA); el 25,2 por ciento en África Subsahariana. Mientras, Europa occidental registró el 0,08 por ciento de los fallecidos.

Las Comisiones Obreras rechazamos radicalmente cualquier forma de terrorismo, desde el fundamentalismo religioso hasta el terrorismo que se ejerce contra las mujeres dentro y fuera del hogar. De las casi 87.000 mujeres registradas, sin contar con las asesinadas en las guerras, como víctimas de homicidio doloso en todo el mundo durante 2017, alrededor del 34 por ciento fueron asesinadas por su pareja y el 24 por ciento por un familiar.

A pesar de todo, el futuro es de esperanza. El pasado 8 de marzo vimos a miles y miles de jóvenes desbordando Madrid y España clamando por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Una juventud que rechaza clamorosamente la violencia, que se compromete con la Paz.

Obviemos la crispación, acompañemos en el duelo y, como escribía Benedetti, defendamos la alegría.

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