8 de diciembre de 2019, 8:35:21
Opinión


8 de marzo, el tiempo de las mujeres

Por Purificación Causapié


Ana Orantes murió en 1997 asesinada cruelmente por su marido. Su testimonio, hecho público días antes de su asesinato, significó un antes y un después en la lucha contra la violencia de género.

Ella no pudo salvarse, no fue una superviviente, pero su valiente declaración salvó a muchas mujeres. Sus palabras conmovieron a España y cambiaron la percepción sobre la violencia que sufrían las mujeres, lo que contribuyó a impulsar políticas y la Ley integral en vigor, aprobada a finales del 2004.

Inicio este artículo sobre el 8 de marzo recordando a Ana Orantes porque creo que en estos tiempos en los que la derecha cuestiona la existencia de la violencia de género y la palabra de las mujeres, es imprescindible recordar a quienes han sido asesinadas y maltratadas, a aquellas que no tuvieron la protección que necesitaban. A esas a quienes alguien simplemente no creyó.

En estos tiempos en los que la extrema derecha, blanqueada por PP y Ciudadanos, hace listas negras de funcionarios y funcionarias que trabajan contra la violencia de género, es muy importante que recordemos a muchas mujeres que han salvado vidas con su lucha, aunque su valentía les haya costado tanto.

En estos tiempos en los que los líderes de la derecha intentan ocultar la violencia de género tras la violencia doméstica, es necesario recordar a las mujeres víctimas de esa violencia que, desgraciadamente, existe, y por eso ellas tienen rostro, nombre, familias, amigas y amigos, hijos e hijas, aunque en muchos casos quedaron sin salud y sin vida tras años de sufrimiento.

Este 8 de marzo miles de mujeres y hombres feministas llenaremos las calles de Madrid para consolidar derechos conquistados – como el derecho a la salud sexual y la interrupción voluntaria del embarazo – y salvaguardar aquellos tesoros que salvan vidas, como la ley integral contra la violencia de género.

Además nos sumaremos a la huelga convocada por el movimiento feminista para reivindicar entre otras cuestiones el fin de la discriminación laboral y salarial, del acoso y las agresiones sexuales. Y recordaremos que si nosotras paramos el mundo también para, porque somos quienes nos ocupamos del cuidado, de mantener la vida a cambio de nada, o mejor dicho, a cambio de convivir con la desigualdad.

Este 8 de marzo además recordaremos a las mujeres pobres para reclamar que el cuerpo de las mujeres no está en venta, no es una mercancía, y que el feminismo no legítima la compra de mujeres, aunque lo llamen liberal. Ningún feminismo legitima que el cuerpo de las mujeres se ponga a la venta como propone Ciudadanos con su política sobre la prostitución y los vientres de alquiler.

Este 8 de marzo las españolas volveremos a lanzar un mensaje al mundo. Nos queremos vivas, libres e iguales. Algunas mujeres, como Ana Orantes, no lo consiguieron, pero su lucha permanece con nosotras para que el futuro sea el tiempo de las mujeres.

Purificación Causapié
Concejala del Partido Socialista Obrero Español y Portavoz del Grupo en el Ayuntamiento de Madrid.

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