18 de septiembre de 2019, 18:06:34
Efemérides

TAL DÍA COMO HOY


Galdós reaviva el fervor anticlerical con 'Electra'

Por MDO

La primera representación de la versión patria del mito de Electra levantó viejas ampollas en el sector anticlerical. Al término de la obra en el Teatro Español, Ramiro de Maeztu entonó un "abajo los jesuitas" que animó al público a llevar en volandas al autor, Benito Pérez Galdós, hasta su casa de Hortaleza. Después se sucedieron ataques a conventos y agresiones a miembros de órdenes religiosas, motivados por la cuestionada actitud de un clérigo en la trama de esta tragedia clásica.


En la tranquilidad de su finca de 'San Quintín', en Santander, Benito Pérez Galdós versionó el mito de Electra, recuperado en forma de tragedia por Esquilo, Sófocles y Eurípides, entre otros. Nada hacía presagiar al escritor canario la repercusión política y religiosa que el estreno de la obra provocaría a escala nacional.

La empresaria dramática María Guerrero vislumbró el escándalo que la trama podría originar y rechazó el libreto. No siguió sus pasos la directiva del Teatro Español, que solicitó acoger la representación. Así, el 30 de enero de 1901 Electra debutaba en la capital antes de iniciar una gira por provincias.

En el patio de butacas, el exministro José Canalejas y los literarios Azorín, Valle Inclán o Maeztu no perdían detalle. Tampoco Baroja, que relató en sus Memorias la noche del estreno. "Comenzó el drama en medio de una gran expectación. El público temía que pasara algo. En uno de los momentos en los que aparece un fantasma, Azorín me agarró del brazo y vi que estaba conmovido. Cuando el ingeniero derriba a Pantoja (un personaje), Maeztu, con voz tonante, dio un terrible grito de' ¡Abajo los jesuitas!".

La realidad superó a la ficción

Y es que, ajeno a la intención de Galdós, la obra encendió el movimiento anticlerical por un personaje que despertó la antipatía del público. La historia la protagoniza Electra, una joven huérfana que queda al cuidado de sus tíos y se enamora del sobrino de estos, Máximo. La chica confía sus sentimientos al clérigo Salvador de Pantoja, que para frustar este amor inventa que ambos son en realidad hermanos y le aconseja que se recluya en un convento.

El caso recordó a los espectadores al polémico y reciente episodio de una joven bilbaína, Adelaida Ubao, quien habría sido sugestionada por el jesuita padre Cermeño para entrar en en el convento de las Esclavas del Corazón de Jesús. Al conocer el suceso, la madre denunció que el clérigo había captado a la joven, menor de edad, por su suculenta herencia, mientras la novicia se resistía a abandonar sus votos. En los tribunales se enfrentaron en diciembre de 1900 el expresidente de la República Nicolás Salmerón, como representante de la familia, y el también expresidente del Gobierno -con Alfonso XIII- Antonio Maura, en defensa de Ubao.

Al ligar ambos incidentes, el real y el literario, se desencadenó una ola de agresiones a órdenes religiosas y ataques a pedradas a monasterios y otras sedes eclesiásticas. La Iglesia habló entonces de manipulación masónica. Para revertir la situación y frenar la representación de la obra, se documentaron sobornos para suspender la función, así como a los actores, y sabotaje en las taquillas.

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