21 de julio de 2019, 0:17:38
Distritos


Así es vivir en Tetuán, el barrio 'ludópata' de Madrid

Por Carles Martínez

Tetuán no es una demarcación cualquiera. El cuarto distrito de Madrid más poblado por salones de juego y casas de apuestas comienza a sumergirse en una realidad que acompaña problemas de ludopatía tanto juvenil como a otras escalas generacionales, horroriza a unos vecinos que vuelven a temer los tiempos de la droga y difumina el recuerdo de un barrio humilde que ahora afronta el inevitable cambio anatómico de sus calles. Ya no hay grandes pantallas en el que era el barrio de los cines, ahora el juego y las luces controlan el paso por la acera.


Tetuán no quiere ser una meca del juego y ese ha sido el lema de la última protesta de los habitantes del distrito en contra de las casas de apuestas que proliferan por las calles del barrio. Tetuán se ha convertido en el cuarto distrito de Madrid con mayor número de salones de juego y de apuestas --61 locales en total--, por detrás de Carabanchel, Centro y Puente de Vallecas y su arteria principal, la avenida de Bravo Murillo, concentra la gran mayoría de estos establecimientos.

Durante la manifestación convocada el pasado 29 de octubre con motivo del Día Mundial Sin Juegos de Azar, algunos de los vecinos de la zona ya denunciaron que una avenida tan emblemática del comercio tradicional se haya convertido en un "alargado casino al aire libre" que, en la actualidad, cuenta con 16 casas de apuestas --de las 31 que hay registradas en todo el distrito--, a lo largo del tramo que va desde la glorieta de Cuatro Caminos a Plaza de Castilla.

En solo cinco años, ya es una realidad que los salones de juego se han disparado en la región: de 254 a 389; y las casas de apuestas, de 45 a 191. Pero en Tetuán, estos datos son "cada vez más preocupantes", analiza Antonio Ortiz, presidente de la Asociación de Vecinos de Cuatro Caminos-Tetuán, que afirma contundente que "los que vivimos aquí vamos a pagar como hace años tuvimos que pagar el tema de la droga. Ahora el barrio lo va a arrasar el juego". En un distrito habitado en su mayoría por gente trabajadora, con una renta media baja y con una gran población inmigrante, estos locales están cambiando los hábitos, generando adicciones y contribuyendo a modificar la fisionomía de sus calles que, cada vez, cuentan con menos comercios tradicionales en pos de locales gobernados por carteles luminosos donde gente comprendida entre los 18 y los 45 años acude a consumir "un ocio que monopoliza el tiempo libre" de un distrito humilde.

"Primero llegaron los bingos", cuenta Antonio, que declara que se consideró como la antesala de la futura oleada de establecimientos que se instalarían "a partir de los últimos dos o tres años", años en los que, a partir de entonces, "se ha disparado el número de locales en Bravo Murillo, porque es la avenida más amplia y visible, y desde ahí se ha extendido a otras calles". Antonio afirma que "en poco tiempo abrirán dos nuevos locales" en su barrio, con lo que la cifra ascenderá a 33. Los datos no dejan de aumentar y la apertura de locales de esta índole no cesa en toda la capital. "El tema del juego es lo más importante, es una nueva droga", defiende Ortiz que exige a las administraciones que pongan freno a este crecimiento y que "no se mantengan al margen" e intenten "sacar a la gente de la ludopatía".

Al acecho de los institutos

Casualidad o no, en poco tiempo, los establecimientos dedicados al juego han roto el cerco de separación con colegios e institutos. En Tetuán, como dice Ortiz "todos los locales coinciden con algún colegio cercano". "Están puestos casi a propósito", comenta el presidente vecinal, que apunta que algunos "están a menos de 100 metros".

Desde la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) ya se han puesto manos a la obra para luchar contra el deterioro de los distritos y el pasado 3 de octubre anunciaron la creación del Grupo de Trabajo sobre Casas de Juego y Apuestas de la FRAVM, encargada de recoger una batería de 15 propuestas destinadas a las administraciones y entre las que destacan medidas "ambiciosas" como una nueva ley sobre el juego o una declaración de "zonas de especial protección de población vulnerable", que prevenga la adicción entre menores. Un golpe estratégico directo a paliar la creciente presencia de casas de apuestas cerca de centros educativos y alejar "el fantasma de la ludopatía".

Asimismo, en línea con las demandas de los vecinos de Tetuán de no ver convertidas sus calles en un alargado casino, la medida también detalla que debería de haber "una distancia mínima entre locales de apuestas y de juegos de azar para evitar la elevada concentración que actualmente padecen arterias comerciales", como ocurre en Bravo Murillo.

Pese a las exigencias que demanda la FRAVM, la Comunidad de Madrid ha anunciado que no ve "necesario", por el momento, establecer distancias entre colegios y casas de apuestas, pero reconocen que el Ejecutivo no cierra la puerta a contingentar y aplicar una distancia. Unas declaraciones que alivian a vecinos como Antonio, que reconoce que no suele ver a menores en el interior de los locales, pero adivina que "en muchas ocasiones los menores realizan apuestas a través de terceros".

El cebo: luces, bebidas o aperitivos

El presidente de la Asociación de Vecinos denuncia, además, las mala práxis de muchos de estos locales a la hora de captar clientes. "En varios locales regalan comida y bebida los días de partido", destaca Antonio, que considera esta técnica como "un cebo para quienes no tienen otra alternativa de ocio y tiempo libre". Asimismo, relata que ahora los establecimientos de la zona "son más precavidos y hay mayor cuidado en ese tema". Sin embargo, todavía hay algunos locales que utilizan técnicas diversas como colocar carteles anunciantes o azafatas que ofrecen aperitivos al paso de los viandantes.

Por otro lado, uno de los temas que con más recurrencia aquejan los vecinos del distrito es la invasión de luces de neón a las que se ven expuestos a su paso por las aceras. "Muchos de los locales no cumplen la ordenanza de colocar los anuncios luminosos a más de tres metros del suelo", explica el portavoz vecinal, que anima al Consistorio a que "realice una inspección". "La gente pasea y le van reflejando las luces de neón a la altura de los ojos", sentencia.

De Hollywood a Las Vegas

Tetuán siempre fue considerado durante el siglo pasado un distrito pionero en el ocio cinematográfico, único método económico de distracción juvenil y familiar de los vecinos de la zona. Ahora Bravo Murillo está llena de franquicias y tiendas de ropa, supermercados o electrodomésticos; en cambio, el vacío del ocio ha sido rellenado por el ocio del azar.

La gran avenida reunía salas de cine como la de Chamartín, el Carolina, el Cristal, el Recreo Modernista, el Versalles, el Murillo, el Tetuán, el Lido, el Europa o el Montija-Condado (hoy en día un supermercado). No solo presentes en la avenida principal, también en calles aledañas como el Savoy en la calle Marqués de Viana, el Bellas Vistas en Francos Rodríguez, el Arizona en la calle Naranjo o el Metropolitano en Reina Victoria. Antonio destaca la iniciativa de muchos vecinos para "advertir a mucha gente de la desaparición de muchos cines que había presentes en todo el distrito de Tetuán y que algunos de ellos han sido sustituidos por salones de juego". Es el caso del, ahora, Bingo Versalles.

Tras el cierre del Renoir en Cuatro Caminos en 2013, "ese numero considerable de cines que existía en Tetúan, ahora es igual pero en casas de juego". Los habitantes del distrito tienen claro que van a seguir presionando a través de las asociaciones de vecinos, y Antonio será parte de la iniciativa. "Haremos campaña haciendo saber que no se trata de un consumo más, al igual que existe una campaña contra la prostitución, porque esto es un elemento muy peligroso", concluye.

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