18 de octubre de 2019, 1:20:52
Opinión


Día mundial contra la violencia de género: vivas nos queremos

Por Erika Rodríguez


Vivas, plenas, libres de miedo, así, nos queremos las mujeres, y así queremos que nos quieran. Sin embargo, las estadísticas nos muestran que aún queda un camino muy largo por recorrer.

En España han sido asesinadas 78 mujeres, entre ellas 4 en Madrid, una de las cuales no hace parte de las estadísticas oficiales porque su asesinato estaba relacionado con su actividad en la prostitución. Es paradójico que no se registre como asesinato machista uno que tiene lugar en el marco de una de las formas de violencia más arraigadas y extendidas, el comercio y explotación del cuerpo de las mujeres con fines sexuales.

Los asesinatos machistas son la consecuencia más visible de una violencia que tiene su origen en la dominación de todas las esferas de la vida social por el sistema patriarcal y que se extiende a otras prácticas muy generalizadas en la sociedad. La violencia psicológica, la violencia ginecológica, el acoso, la discriminación, la ablación, las agresiones sexuales son algunas de las caras de la violencia contra las mujeres y contra las cuales cada año por estas fechas intentamos llamar la atención.

Además de visibilizar el impacto de la violencia, el 25 de noviembre es una ocasión para interrogar a los diferentes niveles de la administración sobre sus acciones y resultados para combatirla. Asimismo, es una fecha en la que recordamos que cambiar las condiciones del patriarcado no es solo una tarea de las mujeres sino también de los hombres y de las instituciones que obligatoriamente han de cuestionar cómo se distribuyen los "privilegios en la sociedad"; cómo la estructura de la desigualdad en función del género condiciona incluso a la justicia y la inminente necesidad de contar con recursos económicos, legales y sociales para proteger a las mujeres.

Asimismo, es importante cuestionar el papel de la sociedad en garantizar la integridad y la libertad de las mujeres a través de la generación de actitudes críticas hacia las conductas machistas, incluso las más normalizadas y en la necesaria construcción de redes de apoyo y protección a las víctimas. Los lazos de la solidaridad social son el fundamente sobre el cual romper con el tabú de la violencia doméstica. Las violencias son todas sociales y como tales deben abordarse.

Las violencias machistas son una de las peores lacras de sociedades que gozan de altos grados de seguridad, como es el caso de Europa, y son otra más de las formas de la violencia muy extendida en áreas de conflicto e inestabilidad. Un año mas el 25 de noviembre nos recuerda que hay muchas mujeres que año a año siguen perdiendo la vida mientras nuestros avances para atajar las bases de la violencia son aún muy lentos.


Erika Rodríguez es concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid

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