25 de mayo de 2019, 13:45:28
Efemérides

TAL DÍA COMO HOY


Un incendio consume las Escuelas Pías de San Antón

Por MDO

El 14 de noviembre de 1995 el fuego consumía el edificio que habían ocupado las Escuelas Pías de San Antón y que llevaba, por entonces, siete años cerrado. Como el AVE Fénix, el inmueble terminó resurgiendo de sus cenizas para convertirse en lo que es actualmente: la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.


Metafóricamente, podría decirse que aquella tarde de otoño, las Escuelas Pías de San Antón hicieron un borrón y cuenta nueva. Porque aquel imponente edificio en la manzana entre las calles Hortaleza, Santa Brígida y Farmacia, que un su día había sido un prestigioso colegio -el más antiguo de la ciudad- por cuyas aulas habían pasado desde Víctor Hugo hasta Mariano José de Larra, Eduardo Dato o Ramón Gómez de la Serna, Jardiel Poncela o Fernando Arrabal, se encontraba cerrado a cal y canto, objeto de una batalla judicial por su propiedad.

El 88-89 fue el último curso con actividad en sus aulas. A partir de ese momento, varios procesos de compra-venta mediante, estuvo proyectada en el edificio una residencia de lujo para ancianos y después un centro de formación, reconversiones que se encontraban paralizadas por el litigio abierto entre los dos últimos dueños del inmueble. Y en esta situación, el 14 de noviembre de 1995, un incendio se comió lo que quedaba de aquellas pizarras y pupitres.

El fuego se declaró entre las 19:00 y las 20:00 horas, posiblemente a partir de una hoguera encendida por alguna persona sin hogar u okupa en el edificio. Unos 70 bomberos de cuatro parques distintos participaron en las labores de extinción del incendio, que afectó destruyó más del 20 por ciento de los 18.000 metros cuadrados del edificio.

Con las llamas devorando el antiguo colegio, el temor se trasladó a la anexa Iglesia de San Antón, famosa por la bendición anual, cada 17 de enero, de las mascotas de los madrileños. La labor de los bomberos fue fundamental para que la iglesia casi saliera ilesa del suceso, a excepción de un boquete en la bóveda que abrieron los propios bomberos para atacar desde allí las llamas. Además, para facilitar las tareas de extinción y protegerlas del agua de las mangueras, algunas de las piezas que atesoraba la capilla fueron trasladadas por la policía municipal: candelabros, relojes de pie, las reliquias de San Valentín, tallas de madera y la reproducción de un cuadro de Goya, La primera comunión de San José de Calasanz, figuran en la 'mudanza' de urgencia de la iglesia, tal y como detallaba al día siguiente el cronista de El País, quien describía: "A medianoche la iglesia estaba a salvo, pero con aspecto de haber sido el escenario de una espectacular mudanza: la araña del techo descansaba en unos reclinatorios, algunas estatuas de santos se encontraban apiladas en el pasillo y varios cuadros se protegían del agua con plásticos".

Sin embargo, los daños sí fueron importantes en el colegio, que contenía una importante cantidad de madera entre pupitres, pizarras, puertas, vigas y la propia estructura de la escalera principal. La parte más afectada fue la techumbre del edificio. Un tercio de la cubierta se desplomó por la mañana, arrastrando buena parte de la tercera y última planta del inmueble.

El antiguo hospital de leprosos y cárcel

La orden de los padres escolapios apostó por un segundo colegio en Madrid después del éxito docente que cosechaban por entonces sus Ecuelas Pías de San Fernando. Era el año 1753. Dos años más tarde, y gracias a una donación, inauguraron el Colegio Calasancio en la calle San Mateo, para mudarse después a Hortaleza y, más adelante, a Fuencarral.

En busca de una sede que permitiera asentarse definitivamente y crecer al nuevo colegio, en 1793 la orden logra que le cedan el antiguo hospital de leprosos de la calle Hortaleza, que se encontraba vacío desde 1787 y en el que la orden instala en nuevo Colegio de las Escuelas Pías de San Antón. Ya hereda del hospital la iglesia de Pedro Ribera, aunque pierde su aspecto barroco durante la remodelación que los escolapios hacen del complejo.

Durante la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, el edificio se utilizó como cárcel de hombres. Posteriormente, fue devuelto a los escolapios y convertido, de nuevo, en colegio, hasta ese último curso del 88-89, cuando empezó el periplo jurídico por su propiedad.

Sede del COAM (Foto: Juan Luis Jaén)

COAM

Tras el incendio, el abandono del edificio se precipitó. En 1999, el inmueble fue adquirido por el Ayuntamiento de Madrid, que alcanzó en 2005 un acuerdo con el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) para convertirlo en su sede durante 75 años a cambio de que el COAM asumiese las obras de rehabilitación y acondicionamiento e incluyera en el proyecto una escuela infantil y otras dependencias municipales.

Para estas obras, resultó elegido el proyecto 'Sobre un jardín', del estudio madrileño de Gonzalo Moure. Las obras comenzaron en 2008 y la nueva sede, que conserva la fachada histórica pero transforma su interior a base de cristal, granito, madera y mucha vegetación, se inauguró en 2012. En el exterior del edificio, en la esquina de las calles Hortaleza y Santa Brígida, se conserva la fuente originalmente diseñada por Ventura Rodríguez como fuente de los Galápagos (1772) y que tras ser reformada en 1900 se llamaría de forma popular la fuente de los Delfines o de San Antón.

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