17 de junio de 2019, 10:54:51
Opinión


Hincar el diente, de verdad, a las pensiones

Por Jaime Cedrún


A sabiendas de no resultar científico, no sería muy extraño que si preguntamos a una persona media, que ronde la treintena, qué es el Pacto de Toledo, responda que “ni idea”. Sin embargo, si preguntamos a esas mismas personas sobre la esperanza que tie-nen en cobrar una pensión cuando les llegue la edad de jubilación asegurarán que, en-tre unas cosas y otras, ninguna, que no van a cobrar una pensión pública porque no va a haber dinero. La propaganda neoconservadora, el “pensamiento único” ha funcionado en el ideario común, por eso hay que cambiar sus reglas.

La inmensa mayoría de las personas que en 1995 eran treintañeras poseían la firme convicción de que, llegado el día de su jubilación, iban a cobrar una pensión porque ha-bían cotizado y porque entre toda la sociedad se había iniciado un sistema, un pacto intergeneracional y solidario, que nos permitiera no tener pánico a un futuro de po-breza y exclusión social. El Pacto de Toledo fue una gran noticia, un hecho relevante que incluso impedía utilizar el tema de las pensiones como arma arrojadiza en campañas electorales.

Pero en 2013, el Partido Popular, con la excusa de la recesión, dio un golpe al más puro estilo “neocon” y elevó a ideología la ocurrencia de impedir la revalorización de las pen-siones -un ingreso con el que tantas familias subsisten- dependiendo de la carestía de la vida o Índice de Precios de Consumo (IPC). El PP de Rajoy puso en marcha una de sus reformas ultras, también con las pensiones, e introdujo el Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP) y el “factor de sostenibilidad”. Estos elementos lograron que las pensiones hayan perdido poder adquisitivo.

Esa reforma del PP lograba dos efectos de calado ideológico. Por una parte, convertir las pensiones públicas en algo tan decimonónico como la beneficencia o la caridad insti-tucionalizada; y por otra, crear un nuevo elemento de miedo social masificado, junto al desempleo, para dar vida, oxígeno, a los fondos y planes de pensiones privados. Los buitres, o mejor, cuervos financieros, cómplices del Partido Popular se frotaban las ma-nos haciendo caja cada mes con los pequeños ahorros de atemorizados contribuyentes que, además, ¡logran beneficios fiscales!

El sistema de pensiones alcanzado por consenso en los años noventa suponía una ver-tebración del Estado más sólida que las banderas territoriales pero…,el PP rompió esa columna vertebral.

La respuesta a la reforma del Partido Popular fue un clamor en la calle, pero además en todos los ámbitos, algo que ahora hemos podido comprobar al alcanzarse un principio de acuerdo de la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo.

El sindicalismo de clase, CCOO junto a UGT, hemos venido manteniendo la moviliza-ción permanente en defensa de la dignidad de las pensiones desde hace mucho tiempo. Tras multitud de concentraciones, el 9 de octubre del pasado año, aunque aca-llada por el ruido mediático promovido por el independentismo catalán, la Puerta del Sol se desbordó por miles de manifestantes que durante dos semanas recorrieron la geogra-fía española. Desde Málaga, Santiago, Gijón, Santander y Castellón partieron columnas de personas que dieron el pistoletazo de salida a una movilización que no hizo más que crecer. Una movilización que contagió a miles de gentes que, desorganizadas, se echa-ron a las calles para reclamar algo muy concreto.

La diferencia es que para CCOO pocos asuntos no están interrelacionados, pocos asun-tos no están relacionados con muchas más circunstancias: con una vida vivida con dig-nidad y con la igualdad de oportunidades, porque si ahondamos en el asunto, el pro-blema de las pensiones no existe, lo que existe es un problema de reparto de rique-za, p

El hecho es que un año después de la gran movilización promovida por las Comisiones Obreras vivimos un punto de inflexión con alma optimista. Todos los partidos políticos han contrariado al PP (incluido el propio PP) y el Pacto de Toledo parece renacer de sus propias cenizas como el Ave Fénix. Muy despacio, con un texto genérico y poliédricas interpretaciones. Incluso con incorrecciones gramaticales que ponen los pelos de punta en la Real Academia de la Lengua al mantener el poder adquisitivo de las pensiones “en base al IPC”.

Menos es nada, pero como ha indicado Carlos Bravo, secretario confederal de Protec-ción Social de CCOO, las medidas que el Gobierno ha llevado a la mesa de diálogo so-cial son insuficientes y hay que actuar sobre las personas cuyas cotizaciones son infe-riores a las que les corresponderían por sus ingresos. Por ello, desde el sindicato hemos pedido a la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, que ponga en marcha medidas para intervenir sobre las bases máximas y mínimas y sobre los tipos de cotización a la Seguri-dad Social, entre otras medidas de mayor alcance.

En mi opinión, además, es necesario abordar en un marco político y social la posibili-dad de tener garantizada una pensión digna, que sea actualizada, y para ello es fun-damental clarificar las fuentes de ingresos de la Seguridad Social.

El pasado 1 de octubre conmemoramos el Día Internacional de las Personas Mayores y entregamos 200.000 firmas en el Congreso porque hay que derogar definitivamente la reforma de 2013 y el factor de sostenibilidad. Hay que hincar el diente, de verdad, a la sostenibilidad futura del sistema de pensiones. Toda la sociedad lo reclama.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid
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