15 de diciembre de 2019, 11:35:01
Opinión


Día de los docentes e inicio de curso

Por Jaime Cedrún


“Con objeto de que el personal docente pueda cumplir plenamente con sus obligaciones, las autoridades deberían establecer y aplicar regularmente un procedimiento de consulta con las organizaciones de educadores sobre cuestiones tales como la política de la enseñanza, la organización escolar y todos los cambios que pudieran ocurrir en la enseñanza”.

OIT y UNESCO. Recomendación relativa a la situación del personal docente de 1996. (Disposición VIII. 75)

El 5 de octubre se celebra, desde 1994, el Día Mundial de los docentes. En esta fecha se conmemora la “Recomendación conjunta de la OIT y la UNESCO” relativa a la situación del personal docente de 1966. España, que sigue siendo diferente en algunos aspectos, sobre todo si hay religión por medio, celebra el “Día del maestro” el 27 de noviembre, San José de Calasanz.

Con todo, también como profesor que soy, creo que está bien recordar las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y de la UNESCO sobre el trabajo de los docentes, cuando explican, por ejemplo, en su mensaje conjunto de 2007 que “la insatisfacción causada por el descenso en la escala social, los bajos salarios, las difíciles condiciones de la enseñanza y el aprendizaje y la falta de perspectivas de carrera o de formación profesional adecuada han inducido a muchos maestros a abandonar la profesión, a veces tras pocos años de servicio.”

Atendiendo a este contexto, el sindicalismo de clase representado por CCOO frente al corporativismo, sigue siendo el principal instrumento de docentes y de los trabajadores y trabajadoras del mundo de la Enseñanza en general.

A estas alturas del calendario ya se puede hacer balance del caótico inicio de curso en la región de Madrid. Quizá lo más mediático, por el número de personas afectadas, sea el desastre organizado por la Consejería de Educación en la educación pública. Pero no podemos olvidar el ataque y desprestigio que se está cometiendo contra la Universidad pública y sus trabajadores, a cuento de los “casos máster” de la URJC. Es cierto que los intereses partidistas de la derecha, en su cacería al presidente del Gobierno, también han salpicado a universidades privadas, como la CJC, lugar donde leyó su tesis Pedro Sánchez. Por otra parte, no dejan de resultar llamativas las loas de los medios de comunicación afines al PP y Ciudadanos sobre esta misma universidad cuando hay publicidad y publirreportajes bien pagados de por medio.

Tampoco podemos obviar en este inicio de curso a enseñantes y trabajadores de la enseñanza privada, temerosos de denunciar sus condiciones salariales y laborales. El último AENC (Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva) marca un camino a seguir y, CCOO de Madrid alzará su voz en aquellas empresas, sectores o subsectores que no cumplan en sus contratos con las administraciones públicas asuntos tan básicos como es el salario mínimo en convenio de 14.000 euros anuales en dos años.

Y en el día del docente, desde las Comisiones Obreras no podemos obviar el trabajo del llamado Personal de Servicios Educativos Complementarios (PSEC), esas personas que con su constancia y saber hacer diario son apoyo fundamental para profes y familias.

Ahora bien, tal como se ha venido denunciando desde la Federación de Enseñanza de CCOO de Madrid, lo más llamativo del final y el principio de curso ha reventado como consecuencia de la incapacidad de la Consejería de Educación.

El sistema informático “Raíces” implantado por la administración fue y es a día de hoy un auténtico despropósito que afecta a las condiciones laborales del profesorado. Circunstancia similar ha supuesto la implantación del calendario escolar surrealista, en el que tienen más cabida las fiestas religiosas que los criterios educativos. Un calendario que también ha implicado que el inicio de curso haya sido entre escombros, aulas sin construir y falta de profesorado en muchos centros educativos.

Entre 12.000 y 15.000 alumnos se han visto afectados por obras, según cuantificó la Federación de Enseñanza de CCOO de Madrid. Además, por cuarto año consecutivo, el curso echó a andar muy cojo, pues faltaban, al menos, 3.311 docentes. A este cúmulo de despropósitos hay que añadir el ilegal incremento de ratios (número de alumnos y alumnas por docente) en centros educativos de Educación Infantil y Primaria. Un año más, incluso por escrito, la Consejería de Enseñanza ha advertido del aumento de alumnado, con el consiguiente deterioro de las condiciones laborales y de la enseñanza.

Con todo este lío y múltiples frentes abiertos, el presidente del Gobierno regional, Ángel Garrido, se despacha en el debate del estado de la región con la ocurrencia electoralista de la implantación del “cheque-bachillerato”, que no es otra cosa que extender los principios neoliberales, ya iniciados en Educación Infantil y Formación Profesional. El cheque ataca directamente la igualdad de oportunidades y agudiza las desigualdades y las dificultades de las familias más favorecidas para acceder al bachillerato. Además, la experiencia con la FP indica que se trata de otra triquiñuela del PP para desviar alumnado de la enseñanza pública a la concertada.

Sin duda, el Gobierno de la Comunidad de Madrid sigue a sus cosas, mirando a las elecciones de todo tipo que se avecinan. Un Gobierno más preocupado en sus réditos partidistas que en poner fin definitivamente a los recortes que han atacado a nuestra enseñanza y a las condiciones laborales de los docentes.

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