21 de mayo de 2019, 22:56:16
Transportes

LA 'GUERRA' DEL TAXI


La revolución de las corbatas toma la Castellana: “Nos van a quitar el derecho al trabajo”

Por Javier López Macías

Cientos de conductores de VTC se han manifestado este jueves frente al Ministerio de Fomento para pedirle al presidente del Gobierno Pedro Sánchez que mañana no apruebe el Real Decreto en el que se recogerán la mayoría de exigencias del sector del taxi, quien se verá blindado tras el espaldarazo del Supremo a la ratio de una VTC por cada treinta taxis. Molestos pero con corbata y traje, estos trabajadores de lo que llaman “nueva movilidad” han gritado hasta la saciedad que ellos sí pagan impuestos y que no quieren quedarse en la calle.


Un hombre montado en un patinete eléctrico de Lyme cerca de Nuevos Ministerios cruza la mirada con otro que atesora en sus manos un paquete marrón de Amazon que enseña su logo sonriente. De pronto, parece que la economía colaborativa ha querido enviarle un guiño a dos de sus patas fundamentales, Cabify y Uber, cuyos trabajadores se han manifestado este jueves.

Durante toda la mañana, cientos de personas se han concentrado a las puertas del Ministerio de Fomento para protestar contra el decreto que prevé aprobar mañana el Gobierno de Pedro Sánchez y que supondrá un espaldarazo al sector del taxi.

Varios de los carriles de esta vía madrileña que acoge a infinidad de empresas han sido cortados por varios coches negros, lo que se ha visto traducido en una imagen totalmente diferente a la que se produjo cuando fueron los taxistas quienes tomaron la Castellana. Diferente, no solo por el color de los coches o por la cantidad de gente gritando, sino también por el perfil de los allí presentes.

Y es que, nunca una protesta había sido tan formal: los manifestantes, en su mayoría hombres de mediana edad y extranjeros, han acudido a la llamada de Eduardo Martín, presidente del sindicato de VTC Unauto, con corbata y americana y con gritos de “Yo sí pago impuestos” o “Queremos trabajar” para mostrar su malestar sin provocar rechazo.

Así, tras tres horas de gritos dispares y pancartas sin más color que el blanco y negro, han entregado una ristra de firmas que no han logrado cuantificar en la sede de la cartera dirigida por Ábalos.

A la salida, Martín ha atendido a los medios bajo un sol asfixiante que dejaba ver el sudor que caía por la frente del presidente de Unauto. Una vez ante los micrófonos de los periodistas, ha comenzado a despotricar contra Pedro Sánchez hasta que dos gritos anónimos le han cortado pidiéndole que utilizara el megáfono.

Una petición que, ante el peligro de que rompiese la imagen ‘fraternal’ que han intentado conseguir, ha preferido evitar ante los medios. Una vez toreada la propuesta, ha vuelto a recordarle al Gobierno que “no hay necesidad de sacar un Real Decreto” y que deben sentarse otra vez “todos los ejes de movilidad” para debatir sobre la solución al ya eterno conflicto que mañana tendrá otro capítulo: aunque Martín ha preferido no revelar si se volverán a manifestar este viernes, varios de sus compañeros sí lo han confirmado.

“Si sale ese decreto nos arruinan a todos”

Alejados de la aglomeración final que ha rodeado al presidente de Unauto, tres conductores compartían sus impresiones entre sí. Mauro, Hernán y Juan Carlos, de entre 40 y 50 años, con veinticuatro meses, siete y cuatro respectivamente trabajando con Cabify aunque dependiendo de los verdaderos dueños de las licencias VTC, han terminado la jornada reivindicativa con una reflexión similar: la alegría que les dá tener una nómina.

Por su parte, Juan Carlos explica que su contrato actual expira el 30 de este mes y que habían prometido hacerle indefinido, pero que si el Gobierno cumple con sus previsiones puede frustrarse.

“Si sale ese decreto nos arruinan a todos”, le interrumpe Mauro. Él todavía no lleva medio año conduciendo pero, de momento, ve como una ventaja el tener que llevarse el coche a su casa y tener que alquilar un parking para aparcar su herramienta de trabajo porque, “al menos”, tiene trabajo.

Un consuelo que se repiten varias veces en una conversación de diez minutos antes de coger el coche para volver a trabajar, no sin antes escuchar a Mauro, ahora jefe de flota en una empresa en la que dice estar muy contento pese a dos ‘sustos’ anteriores en otras compañías que esperan que no se repitan pero que podrá tolerar con tal de “no volver a vivir” con su suegra: “Todos los conductores VTC hemos estado años en el paro y ahora tenemos trabajo, que nos da libertad”.

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