12 de noviembre de 2019, 5:39:04
Salud


El Hospital Niño Jesús estrenará aparcamiento y un nuevo edificio

Por MDO

En solo unos meses, saldrá a concurso el derribo del edificio en ruina técnica (desde hace más de 20 años) ubicado a la espalda del hospital, donde se edificará uno nuevo que además incluirá un aparcamiento para pacientes, familiares, trabajadores y público en general. No se trata de un proyecto nuevo, sino del aprobado en 2011 y paralizado desde entonces.


Detrás del Hospital Niño Jesús, un edificio de unos 5.000 metros cuadrados a medio terminar espera desde hace décadas a que alguien tome la decisión de derribarlo, al haber sido declarado hace décadas en ruina técnica.

Según han confirmado fuentes de la Consejería de Sanidad a Madridiario, en los próximos meses se pondrá en marcha el concurso para adjudicar el proyecto, previsto en una resolución de la Viceconsejería de Sanidad y Dirección General del Servicio Madrileño de Salud de enero de 2018.

Dicha resolución, firmada por el viceconsejero de Sanidad Manuel Molina Muñoz, resolvía acordar "el inicio del expediente de contratación (...) para la realización del contrato de concesión de obra pública para la contratación de un centro de especialidades ambulatorio, de investigación y docencia y un estacionamiento en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús por un importe máximo de 24.079.000 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de 30 años".

Según ha podido averiguar este diario, este mismo mes de septiembre se concluyeron tanto el anteproyecto de construcción como el plan director. Solo falta sacarlo a concurso.

Este proyecto ya se contemplaba en el Plan Especial Hospital Niño Jesús, promovido por el Servicio Madrileño de Salud de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. El mismo fue publicado en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid en mayo de 2011 y proponía la demolición del edificio en cuestión y la construcción de un aparcamiento de cuatro plantas bajo rasante, además de la construcción de una nueva edificación.

Nunca se terminó de construir

Planificado para acoger un colegio para la adaptación de niños con minusvalías, su construcción comenzó en 1970, pero se interrumpió en 1972 solo con la estructura y parte de la albañilería acabadas. Nunca fue completado.

Casi 40 años después, las plantas superiores continúan sin ventanas, sin suelos y techos terminados y el paso del tiempo y la falta de mantenimiento han deteriorado la cubierta, en la que se ha hundido una parte por la que durante años se ha inundado el interior del edificio cada vez que llovía.

Desde este mes de septiembre, a pocos metros de una de las fachadas de este edificio, se alza una escuela infantil a la que asisten los hijos de los empleados del hospital, por lo que cada día, estos pequeños y sus padres caminan entre el edificio a medias y la escuela sin que nada, de momento, impida que se acerquen a la fachada.

Fuentes del hospital Niño Jesús han explicado a Madridiario que se espera instalar en un par de semanas unas vallas de seguridad en el perímetro del edificio para impedir acercarse al mismo, pero no se colocarán hasta que los sindicatos abandonen la planta baja que ocupan desde hace años, al igual que lo hicieron hasta 2017 otros servicios como mantenimiento, limpieza o archivo. Son los últimos 'moradores' del decrépito inmueble.

Esto ha sido así a pesar de que el edificio fue declarado en "ruina técnica" en un informe elaborado por el Laboratorio de Control Cemosa a petición, según ha podido saber este diario, de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid allá por 1997.

Expediente de denuncia del Ayuntamiento de Madrid

Durante los siguientes años, no se hizo nada mientras el edificio continuó deteriorándose de forma irremediable. Ya en 2016, desde la Sección Disciplinaria Urbanística y por Procedimiento Sancionador del Distrito de Retiro, se insta a acometer unas mínimas obras por el "boquete de 5x5 metros cuadrados" en su cubierta y por el "peligro de desplome" que presentaba.

El Ayuntamiento de Madrid abre un expediente de denuncia de 2017 desde la Dirección General de Control de la Edificación al que ha tenido acceso Madridiario y en el que se explica que "en cuanto a los daños descritos, cabe manifestar que gran parte de ellos, que afectan a los forjados de hormigón (coqueras, falta de recubrimiento y oxidación de armaduras, etc.), se trata en realidad de deficiencias constructivas, no pudiendo considerarse daños de índole estructural al no haberse desarrollado procesos patológicos que afectan a la seguridad y/o estabilidad de los elementos afectados".

Y va más allá al añadir que "otras lesiones enumeradas en el informe son consecuencia de una falta de mantenimiento de las obras ejecutadas, al haberse abandonado la misma (tejas movidas, desplazadas y rotas en faldones, cumbrera y alero, oxidación de tela metálica, etc.); o son debidas a la falta de acabados superficiales de protección (descarnado y pérdida de masa de los petos que cierran la terraza).

También evidencia el informe el hundimiento del tablero que forma el faldón de la cubierta y que favorece la "libre penetración de pluviales al interior", o lo que es lo mismo, que si llueve se inunda el interior del edificio. Cualquiera puede ver en Google Maps el considerable agujero que se aprecia en el tejado.

Tampoco se instalaron, al paralizarse las obras, las "preceptivas medidas de seguridad y protección, tales como la instalación de barandillas, protección de huecos, clausura de acceso, etc., a la vista de lo manifestado en el informe", continúa la denuncia.

Por todo ello, el expediente concluía que en el plazo de 30 días y bajo dirección facultativa se adoptaran medidas de protección tales como clausurar los accesos al edificio para impedir la circulación por el interior de la obra, evitar la filtración de agua en la zona de la cubierta hundida y en los faldones que presentan tejas movidas, desplazadas y/o rotas para garantizar la estanqueidad de las cubiertas y para "impedir el desprendimiento y caída de las tejas de borde de los aleros". El expediente de denuncia fue fechado en noviembre de 2017.

Un informe técnico de abril de 2018, realizado por el arquitecto Lauro Diezma Aparicio, establece que estas exigencias fueron atendidas, ya que se tabicó el acceso "en el final de la escalera que da a las plantas superiores", por lo que "ya no es posible acceder a dichas plantas que estaban sin uso".

Además, también responde al segundo requerimiento del Ayuntamiento de Madrid y afirma que "se ha procedido a evitar la penetración de aguas mediante la reposición del tablero cerámico sobre tabiques palomeros que había hundido por un accidente" y se ha "procedido a la retirada de tejas y materiales que presentaban riesgo de desprendimiento". También, añade el informe que las primeras filas de tejas ya habían sido retiradas por precaución. Es decir, que se procedió a cumplir las dos peticiones recogidas en la denuncia del Ayuntamiento de Madrid. Pero no son los únicos peligros que se ciernen sobre el inmueble.

Otro informe de julio de 2017 elaborado por Consultoría, Ingeniería y Servicios Integrados de la Construcción (GOC), en el que basa su decisión la viceconsejería de Sanidad en enero de 2018, pone de manifiesto que el estado actual en el que se encuentra la estructura (a la intemperie) "no puede mantenerse ni prolongarse por un tiempo indefinido, pudiéndose llegar a producirse desprendimientos del recubrimiento de las armaduras en el interior del inmueble y/o al entorno inmediato del edificio". Es decir, que no solo pueden caer tejas de la cubierta sino parte del recubrimiento de las zonas del interior, ya que al no haber paredes, nada impediría que cayeran a la calle.

Según este documento, tampoco resistirían los forjados actuales un incendio, ya que los de tipo reticular existentes no cumplen la normativa vigente, y pone en cuestión también la "durabilidad de la estructura a corto plazo".

En definitiva, un peligro inútil al que la Comunidad de Madrid está a punto de poner fin.

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