18 de agosto de 2019, 8:59:25
Social


El punto morado de Sol, a un paso de ser desmantelado

Por Javier López Macías

Lo que empezó como una acampada feminista después de la manifestación que tuvo lugar en Madrid el 22 de junio tras la libertad provisional de los cinco miembros de La Manada condenados por abuso sexual, se ha convertido en un punto de información sobre violencia machista que tiene autorización hasta el próximo viernes. Así, este lunes comenzará una semana que puede ser la última: el Ayuntamiento se plantea la renovación de la autorización y reconoce su "buena colaboración", pero todavía no hay nada cerrado.


El campamento feminista de la Puerta del Sol que se ha convertido en un "punto morado" puede tener las horas contadas. La autorización que le dio el Ayuntamiento de Madrid para poder permanecer en la cuna del 15-M termina el próximo viernes y, de momento, no hay ningún acuerdo para la renovación.

El permiso en cuestión se les fue concedido el pasado 29 de julio, más de un mes después de acampar en la céntrica plaza madrileña el día en el que el feminismo tomó Madrid en forma de protesta contra la libertad provisional de los cinco miembros de La Manada condenados por abuso sexual.

Desde entonces, se encuentran enmarcadas dentro de una legalidad que ha provocado su conversión de campamento a punto informativo "sobre violencia de género e igualdad". Para ello, tienen permiso para instalar tres carpas, dos mesas y veinte sillas siempre y cuando no obstaculicen el tránsito peatonal de la zona y el desarrollo de los servicios públicos habituales.

Unos requisitos que, según reconoce el Ayuntamiento, se han cumplido a la perfección con una "buena colaboración" que abre la puerta a la renovación de la autorización "siempre que ellas quieran". Eso sí, fuentes del Consistorio informan que todavía no hay nada cerrado. El paso lógico sería que se convirtiesen en un punto violeta amparado por el Ayuntamiento, pero su avidez por ser "apolíticas" frena cualquier posibilidad de este tipo.

Un "punto morado" diferente de los violetas

En conversación con este diario, una de las participantes de este 15-M feminista define el punto como morado y no como violeta, un matiz del que radican varias diferencias. La más importante, que ningún puesto de este tipo arropado por el Ayuntamiento está disponible las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, como sí lo están ellas. Además, otra disimilitud también supone que su colaboración con la administración dirigida por Manuela Carmena se haya limitado al intercambio de números de servicios para posibilitar su trabajo y no a la impartición de un curso de voluntarias que sí pasan las feministas 'violetas'.

No obstante, pese a la falta de este cursillo, la interlocutora se reconoce con total autoridad para calmar la "emergencia social" existente: "Todos los días se nos acercan mujeres cis, trans y personas no binarias a contarnos sus experiencias".

Unas historias escuchadas por ella y las más de cincuenta personas que se turnan para informar y acompañar a las víctimas de una violencia machista que no cesa y que es combatida desde el epicentro de Madrid desde hace más de sesenta días: "Somos una fábrica de empoderamiento. No nos vamos a ir hasta que nos echen".
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