9 de diciembre de 2019, 3:08:35
Efemérides

TAL DÍA COMO HOY


Madrid crece: aprobado el plan Castro

Por MDO

Tal día como hoy en 1860 se aprobó el Plan Castro, proyecto urbanístico de ensanche de Madrid que se basó en tres áreas de actuación: casco, ensanche y extrarradio. La denominación 'Plan Castro' fue en honor a su creador, el urbanista madrileño Carlos María de Castro.


El 9 de abril de 1857, la reina Isabel II, mediante un Real Decreto, autoriza al Ministro de Fomento Claudio Moyano a que formule un Proyecto de Ensanche para Madrid. Un mes y nueve días más tarde, en el mismo año, se encarga su realización al ingeniero de caminos y arquitecto Carlos María de Castro, que procede a su redacción siguiendo las instrucciones que contenían el mencionado Decreto.
El 19 de julio de 1860 es aprobado el 'Anteproyecto de Ensanche de Madrid' mediante otro Real Decreto. Este Anteproyecto llevaba implícito el derribo del espacio que Felipe IV mandó construir en 1625, y proponía la expansión en cuadricula por el norte, el este y el sur de la ciudad en terrenos hoy pertenecientes a los distritos de Moncloa-Aravaca, Chamberí, Chamartín, Salamanca, Retiro y Arganzuela, delimitados por el río y las vías que hoy conocemos como “las rondas”.
El Madrid de la época contaba con 271.254 habitantes, y el plan se planificó para un horizonte de 100 años, momento en que Castro estimaba que la ciudad alcanzaría los 450.000 habitantes. Esta proyección se vio rápida y ampliamente desbordada por el fuerte crecimiento demográfico, auspiciado por el desarrollo industrial. En 1887 ya habían 470.283 habitantes en la capital y, cien años después, en 1960, Madrid tuviese 2.177.123 habitantes.
Prestigiosos escritores como Ángel Fernández de los Ríos criticó este plan, que estuvo sometido desde su inicio a presiones de intereses económicos y fuertes tensiones especulativas, pero se vio pronto inmerso en un continuo proceso de modificaciones de todo tipo que afectaron tanto a su ordenación como a su normativa. La disminución del ancho de calles, la progresiva elevación de las alturas de la edificación y el incremento paulatino de la ocupación de las manzanas, unido a la construcción sobre zonas verdes y otros espacios previstos para equipamientos, dieron como resultado la construcción de áreas altamente densificadas alejadas de los principios higienistas que en origen propugnaba el Anteproyecto que, hay que recordar, establecía un máximo de tres plantas edificables y una ocupación del 50 por ciento de la manzana.
Este proceso de consentida densificación no fue, sin embargo, suficiente para que el plan pudiese dar respuesta a la creciente demanda de alojamiento de las clases trabajadoras, principales protagonistas de la explosión demográfica. El bajo ritmo de ejecución del mismo unido a los altos precios que el suelo y la construcción alcanzaban en su ámbito. Se convirtió el plan en un producto esencialmente destinado a la burguesía, mientras el proletariado se iba asentando masivamente en el extrarradio de la ciudad formando barrios de muy baja calidad, carentes de todo tipo de infraestructuras y ligados a las carreteras radiales.
Actualmente, el plan dota a Madrid de una morfología urbana reconocible y valorada. En 2010 se cumplió el 150 aniversario de la aprobación del ya famoso Plan de Castro.
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