11 de diciembre de 2019, 23:06:21
Efemérides

TAL DÍA COMO HOY


'La Fornarina': el breve e intenso mito de la reina del cuplé

Por MDO

El 17 de julio de 1915 fallecía Consuelo Vello Cano, La Fornarina, la reina del cuplé, un mito erótico de principios de siglo XX que levantó pasiones entre las clases más humildes -a las que debía unos orígenes de los que nunca renegó- al tiempo que enganchó, por sus aires de modernidad, en los círculos intelectuales.


Foto: Antoni Esplugas - Centre de Documentació i Museu de les Arts EscèniquesDe haber nacido en la segunda mita del siglo XX, la cupletista Consuelo Vello Cano sería carne del malogrado 'club de los 27', ese grupo de músicos populares que murieron a lso 27 años tras una exitosa carrera y una vida intensa y fugaz. Conocida como La Fornarina, murió joven, a los 31, después de una vertiginosa carrera desarrollada en apenas 15 años y de haber vivido a su manera, sin renegar de su pasado y exprimiendo su presente.

Nació en Madrid, en un entresuelo de la por entonces calle Areneros (actual Marqués de Urquijo), en una familia de escasos medios económicos. Su padre, Guardia Civil. Su madre, lavandera. Sus primeros años los pasó acompañando a su madre a la orilla del Manzanares a hacer la colada de otros. Según algunas fuentes, siendo adolescente se ganó la vida vendiendo su cuerpo en los soportales de la Plaza Mayor, un pasado de pobreza y prostitución que, a diferencia de otras artistas con un pasado no tan distinto en aquel Madrid hostil para según que clases sociales, Consuelo Vello nunca ocultó.

Consiguió después trabajo en una casa de costura -una tapadera de un prostíbulo, en realidad-, lo que le permitió empezar a conectar con gentes de otras clases sociales, posando como modelo para pintores y logrando su primer trabajo en el mundo del espectáculo, como miembro del coro del Teatro de la Zarzuela. Eso fue en 1902. En 1910, el mismo Alfonso XIII preside una de sus actuaciones en el Teatro de la Comedia, convertida ya en la reina del cuplé. En esos ocho años lo que ocurrió fue José Juan Cadenas.

Del Teatro de la Zarzuela pasó al Salón Japonés de la calle Alcalá, un exitoso aunque breve en el tiempo salón de variedades donde los artistas cantaban y enseñaban -hasta donde podían para no alterar demasiad el decoro de la época- sus anatomías. Tras su cierre, y después de una etapa en Barcelona, Consuelo Vello empezó en el teatro Romea de la capital. Allí adquirió el sobrenombre de La Fornarina y empezó a sumar su primera cartera de seguidores, admiradores y amantes de todo pelaje. Fue allí, en el Romea, en 1904, cuando conocidó a José Juan Cadenas, periodista, letrista y, en general, hombre del espectáculo, con el que comenzó una relación amorosa y pofesional que marcaría su vida para siempre.

Cadenas adaptó para ella los temas más conocidos del music-hall francés y La Fornarina se convirtió en un símbolo de libertad sexual y modernidad europea que enganchó tanto a un público popular como a intelectuales de la época, como Jacinto Benavente o los hermanos Antonio y Manuel Machado. Allí, en Europa, también triunfó de la mano de Cadenas, primero en el Coliseo dos Recreios de Lisboa y el Teatro Príncipe Real de Oporto, para brillar después en los escenarios del Alhambra Theatre, de Londres, el Apollo Théatre y el Olympia de París, o el Palais Soleil de Montecarlo, llegando a actuar en San Petersburgo en 1909.

Durante toda su gira europea mantuvo su tormentosa relación con Cadenas, en un ir y venir de infidelidades por ambas partes, celos, rupturas, separaciones y reconciliaciones para las que no dudaban en doblar el mapa una y otra vez.

En esa época de internacionalización de su éxito, su salud empezó a resentirse, aquejada como estaba desde niña de dolores de ovarios y abdomen. Durante cinco años más fue tratada por médicos europeos aprovechando sus giras que, como ya habían hecho en España, la recomiendan operarse. No es hasta 1915 cuando decide pasar por el quirofáno, pero ya era tarde. A las 16 horas del día 17 de julio de 1915 murió en el Sanatorio del Rosario de la Calle Príncipe de Vergara después de ser operada.

La Fornarina fue enterrada en el cementerio de San Isidro, arropada por multitud de admiradores, personalidades de la cultura y el espectáculo y gentes humildes de Madrid, a las que siempre ayudó, consciente de un pasado del que nunca renegaba. Fue la primera cupletista en grabar discos de forma continuada y ha llegado a considerarse la artífice del origen mismo de la canción, ya que fue una de las primeras intérpretes solistas.

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