19 de agosto de 2019, 1:41:21
Municipios

TAL DÍA COMO HOY


Galapagar: lecho e inspiración de Jacinto Benavente

Por Alba Cabañero

Los últimos años de su vida, Jacinto Benavente escribió sus obras desde el jardín de su finca en Galapagar, sitio en el que decidió ser enterrado. El 14 de julio de 1954, el dramaturgo fallecía en su casa de la calle Atocha y dos días después se veía cumplido su deseo de descansar a la sombra de la sierra.


Dramaturgo, director, guionista, político, premio Nobel, miembro de la RAE, Presidente honorario de la Asociación de Escritores y Artistas… Pocas cosas le quedaron por hacer en vida a Jacinto Benavente y por todas ellas es reconocido.

Nacido en Madrid, el escritor creó más de 150 obras de teatro, así como adaptaciones para el cine, crónicas, poemas y cuentos. Su fallecimiento el 14 de julio de 1954 fue una gran pérdida para los artistas de la época y para los madrileños, que despedían a uno de sus vecinos más ilustres.

Los últimos años de su vida los pasó en su finca El Torreón, divisando la sierra desde Galapagar, lugar que él consideraba su “fuente de inspiración” y en el que se cree que redactó alrededor de 23 comedias, siendo El marido de bronce la última.

Aquejado de sordera y de una afección vesical, su estado de salud fue empeorando y acabó mudándose a su casa de la calle Atocha en la capital para poder ser atendido por los médicos. Aun así, Benavente quería regresar a Galapagar, por lo que dejó como última voluntad en su testamento ser enterrado allí, amortajado con sayal de monje franciscano, una rosa y una cruz.

Era miércoles cuando el corazón de Jacinto Benavente dejaba de latir a sus 88 años y los médicos apuntaban una miocardiopatía como causa del fallecimiento en el certificado de defunción.

Su capilla ardiente se instaló en el edificio general de la Sociedad de Autores de España y después, la comitiva fúnebre recorrió diversas calles de la ciudad hasta finalizar cerca de Cibeles. A su paso por el Teatro María Guerrero, varias actrices salieron a los balcones para lanzar flores al féretro del dramaturgo.

En la tarde del 16 de julio, el alcalde de Galapagar Lucas Guadaño, y el párroco Valentín Navío López, recibieron a la comitiva fúnebre que, junto a los vecinos del pueblo, marcharon desde la iglesia hasta el cementerio de El Chopo donde dieron el último adiós a este gran genio del teatro.

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