24 de junio de 2019, 17:41:25
Municipios


Torrelodones reclama el sepulcro "expoliado" del Canto del Pico

Por Javier García Martín

El Palacio del Canto del Pico está a punto de cumplir un siglo y se cae a trozos. Emblema de Torrelodones, este pastiche arquitectónico es Bien de Interés Cultural (BIC) desde hace décadas, pero su actual propietario se enfrenta a la apertura de un expediente de Patrimonio si persiste en no presentar un proyecto viable de conservación. Vecinos y asociaciones han denunciado estos días, además, la pérdida del patrimonio atesorado en este palacete en el que vivió Franco, un inventario que incluye un sarcófago renacentista que hoy se expone en un hotel sevillano.


Un corazón de dinosaurio hecho fósil. Las láminas de una expedición botánica al Nuevo Reino de Granada bajo estandarte del rey Carlos III. Blasones esculpidos en piedra y tejidos en tapices -uno de ellos, borbónico-. Una maqueta del HMS Victory, el navío de pabellón británico que surcó Trafalgar. El hotel Alcázar de Sevilla tiene solo tres estrellas. Pocas si se tiene en cuenta que uno de sus propietarios posee un generoso interés por el coleccionismo y que sus céntricas instalaciones son, a la vez, museo de antigüedades. Entre las piezas que pueblan salones, pasillos y salitas por las que transitan cientos de turistas, hay un fragmento de sarcófago renacentista que, en Madrid, a más de dos horas de AVE de distancia, algunos creen que no debería estar ahí. "Es un expolio", señala a Madridiario Isabel Pérez van Kappel, vicepresidenta de la Sociedad Caminera del Real del Manzanares.

Van Kappel forma parte del núcleo más activo de vecinos y patrimonialistas que ha denunciado durante años la situación del Palacio del Canto del Pico de Torrelodones. Este fin de semana, de hecho, el grupo ha celebrado un acto para mostrar su "gran preocupación" tras 30 años de "abandono". La concentración, convocada por la Sociedad y el Ateneo de Torrelodones, contó con el apoyo de Madrid Ciudadanía y Patrimonio, el Observatorio del Patrimonio de la Sierra del Guadarrama y las agrupaciones locales de Ciudadanos, Confluencia y PSOE.

(Kike Rincón)

El refugio antiatentados de Franco

Hoy está tapiado y amenaza con desmoronarse, pero este recinto que corona lo alto de una peña fue una vez una extraña joya en el paisaje. Nació a imagen y capricho de José María del Palacio y Abárzuza, conde de las Almenas, quien tiró de maestros de cantera para, entre 1920 y 1922, construirse esta mansión. En su interior, el aristócrata logró amasar una buena colección de arte y en solo unos años este pastiche ecléctico se ganó la categoría de Monumento Nacional. Cuartel de los republicanos Indalecio Prieto y del General Miaja en la Batalla de Brunete, Francisco Franco recibió el conjunto en herencia en 1940.

Según la ficha de la Lista Roja del Patrimonio que le reserva la Asociación Hispania Nostra, el dictador lo utilizó durante toda su vida tanto de refugio "cuando los servicios de información del régimen alertaban sobre la posibilidad de algún atentado" como de lugar de esparcimiento para la cría de ovejas y abejas. En 1987, sus descendientes se lo vendieron a un empresario que proyectó un hotel de lujo que nunca llegó a construirse por estar protegido tanto el edificio como su entorno, el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Y ahí comenzó el "constante deterioro" que denuncia Van Kappel y que ha llevado a su desmembramiento.

La especialista descubrió hace unos años que el lateral del sarcófago de alabastro al que fueron a parar los restos del duque de Híjar y que decoraba "una de las varias chimeneas" del Canto del Pico es "el mismo" que desde hace media década luce en el hall del hotel hispalense. En manos de un nuevo coleccionista, la pomposa urna fúnebre malvendida por un cura a principios del XX ha sido restaurada y estudiada.

El sarcófago, en un hall del hotel (Imagen de la web del Hotel Alcázar)

Cesión y mercado negro

"El conde de las Almenas fue comprando muchos elementos constructivos en castillos, palacios o conventos en ruinas. Uno de ellos, bastante valioso, es este", explica Van Kappel. La estudiosa presentó hace año y medio una denuncia ante el Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento de Torrelodones y la Consejería de Cultura para reclamar la vuelta de esta obra fúnebre porque "no se puede sacar nada de un BIC sin permiso de la Dirección General de Patrimonio". Cree, como la asociación Vía Natura, que salió por tanto de forma "ilegal" de Madrid.

"El propietario -el empresario José Antonio Oyamburu- argumenta que lo tiene cedido al hotel por 99 años, pero nunca ha informado de eso. Han sacado más elementos para supuestamente restaurarlos y él ha enseñado fotos para demostrar que están bien, pero esto no nos vale. Si Patrimonio conoce esta situación, mientras el edificio no esté en condiciones, lo que tiene que hacer es custodiarlo o exponerlo y pasarle el cargo al empresario", zanja. De momento, las críticas de este grupo no han tenido gran éxito, de ahí que ahora estén intentando redoblar la presión con actos como el de este fin de semana.

Porque, en realidad, la historia del sarcófago es solo una pizca del mal estado del conjunto. Para Vía Natura, esta tumba que una vez ocupó alguien de abolengo, en realidad, es una presa más de lo que de Canto del Pico ha ido "canalizándose discretamente hacia el mercado negro del arte". Por eso, denuncian que "no se está exigiendo con la adecuada firmeza la devolución de las obras sacadas ilegalmente", añaden.

(Kike Rincón)

La Comunidad da un plazo para reconstruirlo

Además, el edificio en sí continúa siendo un peligro que amenaza ruina. Y cada minuto que pasa, se hace más necesario una rehabilitación profunda. Según Hispania Nostra, el edificio ha sufrido vandalismo, robos, incendios y "una más que dudosa restauración de la cubierta" que lo han dejado tiritando.

Fuentes de la Comunidad de Madrid recuerdan que hace un mes Cultura volvió a requerir al dueño del palacete "un proyecto de consolidación" del edificio. Sin embargo, todavía no ha habido respuesta coherente con lo exigido. "Lo fundamental es conseguir que se lleven a cabo las obras. Ha habido conversaciones durante los últimos meses y lo que se quiere es que actúe el propietario", añaden.

Si no, con la ley de Patrimonio en la mano -se prevé, por cierto, que se revise esta Legislatura para ampliar los supuestos de protección-, la Comunidad tendría que abrir un expediente que podría desembocar en una cuantiosa sanción. No hay plazo, por el momento, para que el empresario presente una alternativa que también debería incluir la recopilación de las obras contenidas. Mientras Cultura tira de talante, se guarda la última carta: la expropiación.

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