14 de diciembre de 2019, 9:44:37
Opinión


Con las personas refugiadas: la goleada de Irán

Por Jaime Cedrún


“En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”.

Artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos

No podemos descartar que buena parte de la ciudadanía estuviera ayer, 20 de junio, preocupada por el desarrollo del Mundial de Fútbol, más aún cuando la Roja se enfrentaba a Irán. Quizá, aprovechando las grandes audiencias que tiene el fútbol, se podría haber explicado que ayer también era el Día Internacional por las personas refugiadas y que, precisamente Irán, es el primer país en el que recalan los refugiados afganos en su marcha hacia esta Europa ausente de sentimientos y vergüenza.

A fin del pasado año, Irán acogía a tres millones de afganos en su territorio (el equivalente a toda la población de Armenia, por ejemplo); un millón de ellos documentados y los otros dos millones, indocumentados. Además, la propia ONU ha reconocido varias iniciativas para permitir la escolarización de niños y niñas de Afganistán, incluidos aquellos sin residencia legal.

Según una información de la la agencia EFE, datada el pasado mes de noviembre, unos 48.000 menores afganos indocumentados fueron escolarizados por primera vez en 2016. En el curso actual, el número total de menores de este país que acude a las escuelas iraníes asciende a 400.000. Según la ONU, la población afgana de Irán representa hoy en día la cuarta comunidad de refugiados más grande del mundo; antes del inicio de la guerra en Siria, en 2011, era la segunda.

Estas cifras abrumadoras se dan en un escenario de falta de medios impresionante y en un país que en los últimos cuarenta años ha sufrido una revolución (1979), una guerra contra Irak (1980-1988) y años de embargo económico internacional.

¿No se nos cae la cara de vergüenza en Europa con ejemplos de este tipo? Esta semana Intermon OXFAM ha publicado el documento España y el desplazamiento global. En él, nos recuerdan que en el Consejo Europeo de julio de 2015, los Estados miembros se comprometían a acoger a 20.000 personas con derecho a protección internacional en un periodo de dos años en respuesta a la emergencia del momento.

De ese monto, a España le correspondían 1.449 solicitantes de asilo, pero hasta julio 2017, solo fueron acogidas 631 personas, el 43 por ciento del total. Según el Ministerio del Interior, hasta abril de 2018 han sido acogidos 1.433 solicitantes, tal como recoge OXFAM. Según los cálculos de la organización sobre la cuota justa, a España le tocaría asumir a 16.000 refugiados sirios por su nivel de riqueza. En cuanto a la reubicación (refugiados que ya habían llegado a países europeos como Italia o Grecia), se ha quedado solo en 1.359 a marzo de 2018, de los 9.323 que nuestro país se había comprometido a acoger.

Ni el más ducho de los periodistas deportivos podría calificar la goleada de Irán a España, o a Europa, respecto a la acogida de personas refugiadas.

Que ayer fuera el Día Internacional por las personas refugiadas es una buena excusa para intentar poner en la agenda informativa la tragedia del refugio. Fue en el año 2000 cuando Naciones Unidas decidió que la conmemoración fuera el 20 de junio, pues es la fecha en que se celebra el aniversario de la Convención del Estatuto del Refugiado de 1951. Las personas refugiadas huyen del conflicto y la persecución y tal como legisla el Derecho Internacional, “no deben ser expulsadas o devueltas a situaciones en las que sus vidas y libertades corran riesgo”.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para el Refugiado (ACNUR), actualmente, más de sesenta y ocho millones de personas han tenido que huir en todo el mundo. Es decir, el equivalente a toda la población de España, Grecia y Portugal juntas. Cada dos segundos se produce el desplazamiento de una persona

Nos encontramos, pues, en los niveles más altos jamas registrados de desplazamientos, con una Unión Europea incapaz de manejar la crisis humanitaria y con el mensaje populista y xenófobo calando en partidos ultras, que aunque no logren victorias electorales, contagian el mensaje al resto de opciones.

En este escenario, el nuevo Gobierno de España ha decidido que la embarcación Aquarius, con 630 refugiados a bordo atracara en el puerto de Valencia, después de que las autoridades italianas se negaran a ello. Esta decisión, que no hace más que cumplir la legislación internacional, ha supuesto el despertar de los oídos sordos del resto de Europa. Pero mientras, siguen llegando pateras, silenciosamente, a nuestras costas.

Es en esa línea de cumplimiento de la legalidad vigente en la que desde CCOO, tal como hemos hecho público, exigimos el cierre de las negociaciones en la Unión Europea para dotarnos de un Sistema Común Europeo de Asilo (ECAS), que establezca un sistema común, obligatorio, ágil, seguro, garantista y eficaz para todas aquellas personas que llegan a la Unión Europea en busca de protección oficial. Además, es imprescindible la aprobación inmediata de un Plan de Contingencias de Emergencia que homogenice las medidas para recibir y asistir a las personas que llegan al continente por cualquier medio.

Ayer fue el Día Internacional por las personas refugiadas y hoy, 21 de junio, nos concentramos a las 20:00 en la plaza de Ópera de Madrid, para exigir justicia e internacionalismo.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

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