23 de agosto de 2019, 22:36:28
Opinión


Mercedes González, sindicalismo para la incertidumbre

Por Raúl Cordero


Mercedes González era mujer y feminista. Lo era desde un conocimiento teórico sencillo del feminismo, desde esa sabiduría pragmática de las mujeres de Comisiones Obreras. Y sobre todo lo era desde su particular práctica sindical y desde su carácter. Un carácter que le permitió ser fuerte en negociaciones y contextos muy masculinizados, pero que no cedió a las tentaciones muchas veces hoscas y hostiles en las que tantas veces caemos los hombres del sindicato. Con su asertividad amable, esa terquedad de la que presumía siempre apoyada por una sonrisa y el reconocimiento fraternal al de enfrente, era una mujer con poder sindical en el sentido pleno de las palabras “mujer” y “poder”. Se ganó la autoridad desde una amabilidad inusitada en el mundo sindical, con un estilo afectivo y rupturista con todos los moldes.

Pero además representa perfectamente un cambio generacional en los dirigentes de CCOO. Mercedes no fue una dirigente histórica en el sentido clásico de la palabra. No luchó en la clandestinidad, ni lideraba la organización durante ninguno de los grandes hitos de la democracia. Se afilió con alrededor de cuarenta años y estableció, como cientos de miles de afiliados y afiliadas anónimas, un vínculo sencillo con el sindicato. Lo extraordinario de Mercedes fue la transformación de ese vínculo en algo tan poderoso. Cuando ella hablaba de “las Comisiones Obreras”, a las que siempre nombraba con el artículo delante, abrazaba a la organización y la convertía en un asunto personal. Mercedes se desvivió en su tarea de dirección del sindicato, y también en transformarlo. Representa lo que será el futuro de la organización: un compromiso de la clase trabajadora de la democracia, ya no de la dictadura, que se renueva poniendo en valor lo mejor de la historia del mundo del trabajo, pero que sobre todo mira hacia el futuro. El mundo ha cambiado, la incertidumbre va a ser una constante en el nuevo orden social que nos ha dejado la crisis, y el sindicato tiene que transformarse y capacitarse para lidiar con la incertidumbre. Esa era la apuesta sindical de Mercedes González, una apuesta por salir de las certezas.

Nos ha dejado Mercedes. Pero las puertas que ha abierto ya no puede cerrarlas nadie. Hemos visto lo que puede ser el sindicato, un nuevo estilo para la dirección, una nueva forma de tener poder sindical y autoridad desde el afecto. Cuánto hemos cambiado ya y cuánto nos queda gracias a Mercedes.

Desde este sur de Madrid que hiciste tuyo y del que ya eres para siempre una de las nuestras, llévate el homenaje de toda la clase trabajadora.

Hasta siempre, amiga.
Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.madridiario.es