14 de agosto de 2020, 5:16:03
Social


Educación a lo largo de la vida

Por MDO

El aprendizaje nos acompaña a lo largo de toda la vida, desde la infancia hasta que llegamos a adultos. Es más, psicólogos y geriatras defienden que, para tener un envejecimiento sano y saludable, es necesario mantenerse activo una vez llega la jubilación e insisten en que “hay que jubilarse del trabajo pero no de la vida”. Por ello, muchas personas mayores, cuando llegan a esta etapa se plantean empezar a estudiar o acabar aquellos estudios que en su día no pudieron desarrollar por falta de tiempo u otras circunstancias personales.


Una de las ventajas que ofrece la jubilación es la de poder desarrollar todas aquellas actividades educativas que no han podido realizarse durante la vida laboral.

Ante la creciente demanda cultural por seguir aprendiendo, ya sea un idioma o cursar estudios universitarios, cada vez son más las universidades públicas y privadas y otras instituciones que han puesto en marcha programas de estudios diseñados específicamente para este colectivo sobre historia, arte, pintura, lengua, literatura, etc. Según la Confederación Estatal de Asociaciones y Federaciones de Alumnos y Exalumnos de los Programas Universitarios de Mayores (Caumas), en la actualidad más de 40.000 personas mayores están matriculadas en este tipo de programas en 72 universidades españolas.

Y esto es posible porque el cerebro sigue activo cuando llegamos a mayores. Investigaciones recientes han mostrado que la mente sigue desarrollándose en la edad avanzada. “El cerebro, a medida que se va superando la mediana edad, mejora a la hora de reconocer la visión global de las cosas”, escribió Bárbara Stranch, especialista en el estudio del cerebro. En uno de sus libros -Los sorprendentes talentos de la mente en la edad madura-, esta autora manifiesta al respecto que, en esta etapa de la vida se mantiene una buena forma para hacer esa carrera o esos estudios que no tuvimos tiempo de hacer con anterioridad.

Además, la Educación a lo largo de toda la vida es un aspecto importante en el desarrollo del envejecimiento activo y saludable. Para las personas mayores, los programas universitarios (o cualquier otro tipo de cursos) contribuyen a la mejora de la calidad de vida en los planos psicológico, intelectual y social. Aunque estos estudios no desembocan en un futuro profesional, ofrecen a sus alumnos la posibilidad de adquirir conocimientos, habilidades y actitudes que permiten la continuidad en la participación social. Para muchos, además, supone retomar la Educación que años atrás se vieron obligados a abandonar, mientras que, para otros, representa acudir a las aulas por primera vez y ver cumplido un sueño.

El Instituto de Mayores y Servicios Sociales, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales e Igualdad, viene apoyando desde hace muchos años iniciativas que promuevan el envejecimiento activo y ha sido institución encargada de impulsar la Estrategia Nacional de Personas Mayores para un Envejecimiento Activo y para su Buen Trato (2018-2021), proyecto que fue aprobado por unanimidad por el Consejo Estatal de Personas Mayores. Su objetivo es recoger las líneas de actuación que orienten las políticas públicas, presentes y futuras hacia las personas mayores, dirigidas a promover el envejecimiento activo, la calidad de vida y su buen trato.

Uno de los objetivos de esta Estrategia es promover una educación y formación profesional permanente para los trabajadores mayores de 55 años y contempla medidas como reforzar el aprendizaje permanente o aprendizaje a lo largo de la vida; la formación en los centros de trabajo sin limitaciones por edad; los programas formativos, tanto en la educación formal como la informal que posibilite a los mayores de 55 años la permanencia en el mercado laboral; y la flexibilidad en los programas formativos tanto en sus materias, duración y metodología como su evaluación a través de indicadores que permitan conocer la participación de los trabajadores mayores en dichas actividades.

También, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recomienda diseñar las políticas y programas desde el enfoque del envejecimiento activo. La OMS pronostica que, cuando la salud, el mercado de trabajo, las políticas educativas y sanitarias se desarrollen bajo la perspectiva del envejecimiento activo, la tendencia se orientará al descenso de las muertes prematuras en las etapas más productivas de la vida, el descenso de la discapacidad relacionada con enfermedades crónicas ligadas al envejecimiento, la reducción del gasto sanitario y farmacéutico y el incremento de la participación social, económica y cultural de las personas mayores.

En resumen, envejecer activamente comporta una implicación personal, a la que se unen una gran diversidad de elementos que vienen determinados por factores demográficos, sanitarios, sociales, culturales, políticos y económicos. Conseguir cubrir las necesidades y demandas de la población mayor en sus aspectos vitales es el logro que persiguen las sociedades actuales.

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