25 de mayo de 2019, 23:57:24
Cultura y ocio

TAL DÍA COMO HOY


Cuatro paredes, un jardín y muchas obras de arte: el recuerdo de Sorolla

Por MDO

A modo de homenaje, la viuda de Joaquín Sorolla, Clotilde García, legó en su testamento al Estado la casa-taller en la que el pintor residió y trabajó durante los últimos años de su vida para convertirla en lo que a él más ilusión le hacía: un museo. El 11 de junio de 1932 se hacía realidad y el palacete del paseo del General Martínez Campos en Madrid se convertía en la Casa-Museo Sorolla.


Erudito de la luz y enamorado del Mediterráneo que le vio nacer, Joaquín Sorolla no solo dejó sus pinturas como legado, sino un pequeño palacete en el distrito madrileño de Chamberí que desde el 11 de junio de 1932 acoge a los curiosos de la pintura: el Museo Sorolla.

Nacido en Valencia, Sorolla se impregnó de las tendencias impresionistas en París y desde entonces, recorrió la costa mediterránea capturando numerosos momentos y paisajes en los que la luz era la principal protagonista.

Sus últimos años los pasó en Madrid, donde entre 1910 y 1911 construyó lo que es el actual museo, su vivienda-taller, situado en el paseo del General Martínez Campos. De grandes estancias y techos altos, este palacete contiene todos los objetos que el pintor obtuvo y utilizó a lo largo de su vida, así como numerosas pinturas y el mobiliario original de la casa.

Pero el aspecto de la casa al que más tiempo dedicó Sorolla fue al jardín. De estilo andaluz y con elementos italianos, el pintor se inspiró para su creación en los Reales Alcázares de Sevilla y en el Generalife de Granada, de ahí su estanque y la vegetación que lo puebla.

Tras su muerte en 1923, su esposa Clotilde fue la heredera de la casa y en su testamento en 1925 legó al Estado el inmueble, así como sus colecciones para convertirlo en lo que el pintor siempre quiso: un museo.

En 1931 se creó el Patronato que redactó el primer Reglamento del museo y al año siguiente se inauguró abriendo al público su planta principal con Joaquín Sorolla García, hijo del pintor, como su director. Su cometido fue la preservación de la casa tal y como él la había conocido y llevar a cabo las primeras labores museográficas de la institución.

Con la llegada de la Guerra Civil el museo fue desmontado y clausurado hasta 1941, cuando volvió a funcionar a pleno rendimiento hasta que en 2001 se cerró –hasta noviembre de 2002– para llevar a cabo obras de remodelación y rehabilitación para preservar este recuerdo físico de la historia de Joaquín Sorolla.

Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.madridiario.es