16 de julio de 2019, 2:45:35
Política


Uno de los trabajadores enfermos, "maltratado" por Metro

Por MDO/E.P.

La comisión del amianto en Metro de Madrid de la Asamblea de Madrid ha acogido hoy la declaración de un empleado, quien ha asegurado que fue diagnosticado con asbestosis derivada del amiento en 2016 aunque el suburbano no se lo reconoció a este año. En este sentido, cree que la compañía ha actuado con negligencia pues no recibió formación específica y se siente maltratado


El empleado que trabajó en mantenimiento de escaleras mecánicas en Metro de Madrid y que tiene enfermedad reconocida por asbestosis tras estar expuesto a amianto, Santos González Roldán, ha asegurado que un neumólogo del Hospital de La Paz le confirmó esta dolencia, pero la compañía no le ha reconocido esta situación hasta este año.

También ha asegurado que no recibió ninguna formación e información específica para evitar riesgos de exposición ante el amianto y cree que la empresa ha actuado con negligencia y se siente maltratado por no haber recibido apoyo de la compañía.

Trabajador de las escaleras mecánicas

Así lo ha indicado este trabajador, que se incorporó a Metro en 1976 y que ha desplegado durante muchos años esta labor de mantenimiento de las escaleras mecánicas, en la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid sobre presencia del amianto en el suburbano.

Por otra parte, ha relatado que todos los trabajadores de mantenimiento conocían que había elementos con amianto en estos dispositivos, en contrato en unas zapatas de frenos y en un elemento de los reposamanos, y que cuando manipulaban se desprendían fibras.

También ha explicado que no utilizaba ningún protocolo concreto ni equipos específicos para evitar riesgos de exposición, algo que extiende a 110 compañeros que estaban asignados a ese servicio, y que cuando manipulaban las escaleras mecánicas con un torno, ellos mismo barrían el polvo que se generaba.

"Algo en el pulmón"

El trabajador de Metro, ahora asignado al departamento de Multifunción, ha explicado en lo relativo a su enfermedad que fue en 2014 cuando se empezó a sospechar de que podía tener asbestosis, pues durante una operación de rodilla le hicieron una radiografía en el tórax y "vieron algo en el pulmón que no sabían lo que era".

Entonces se le remitió al servicio de neumología del Hospital de La Paz con posible asbestosis y un facultativo de esta unidad confirmó este extremo en 2016. Ese informe médico lo entregó a la compañía pero no fue hasta este año cuando ha obtenido el reconocimiento por enfermedad profesional.

A la pregunta sobre si se sentía "maltratado" por la compañía, González Roldán ha dicho que "ahora sí". También ha comentado que en materia de formación y prevención específico sobre amianto solo acudió en marzo de este año a un "coloquio" que duró "un par de horas".

Este trabajador también ha dicho que él no notó cambio a partir de 2003 en materia de actuación y prevención de riesgos y que en el pasado cuando manipuló escaleras mecánicas, lo hizo sin mascarilla.

Críticas de la oposición

Tras remarcar que el reconocimiento de su enfermedad profesional es lo "normal" porque ha ocurrido mientras estaba "trabajando", ha comentado que Metro no le dijo nada sobre el riesgo ante el amamto y que tampoco conoció del informe de 2003 elaborado por el servicio de Prevención de Riesgos Laborales, avanzado por Madridiario, que detallaba presencia de elementos con este mineral potencialmente cancerígeno en material móvil y estaciones.

A su vez, el diputado de Podemos en la comisión Alberto Oliver ha señalado que el relato aportado por este empleado le ha dejado "desolado" mientras que el parlamentario de Ciudadanos (Cs) Juan Rubio le ha agradecido su asistencia y le ha transmitido, sobre la situación emocional por la que está atravesando, que "inevitablemente la profesión va por dentro".

Mientras, el diputado del PSOE Agustín Vinagre le ha parecido "inaceptable" que nadie de la compañía se haya puesto en contacto con él tras la confirmación de su caso de enfermedad profesional.

Por otro lado, el parlamentario del PP José Luis Fernández-Quejo ha remarcado que Metro ha tomado medidas contra el amianto y le ha transmitido al empleado su deseo de que pueda llegar a un buen acuerdo con la compañía en caso de solicitar indemnización.

Conciencia de su peligro

Esta declaración contrasta con la que ha ofrecido el que fuera director de Ingeniería, Mantenimiento e I+D de Material Móvil de Metro en 2003, Francisco Javier González Fernández, quien ha asegurado que en 1992 ya tuvo conocimiento de que el amianto era nocivo para la salud si se "disgregaba", por lo que se sustituyeron las zapatas de los frenos de vehículos que contenían ese material por otro sintético.

Además, ha comentado que no tenía conocimiento del informe de 2003 sobre la presencia de elementos con ese material y que su departamento procedió a "encapsular" la pieza conocida como 'apagachispas' en modelos 5000 y 2000, así como trenes clásicos, cuando los fabricantes comunicaron que había presencia de este mineral potencialmente cancerígeno.

Así lo ha trasladado el compareciente, que en diversas etapas de la década de los 90 fue también jefe de servicio de mantenimiento del suburbano, en su comparecencia durante la comisión de investigación sobre el amianto en Metro de Madrid.

Primeras pistas

Francisco Javier González ha explicado que en congresos internacionales en 1992 se comenzó a comentar que el amianto podía ser nocivo o peligroso para la salud si se "disgregaba" o friccionaba, especificando que eran comentarios en esos foros y no ninguna normativa específica.

Por ello y tras recomendación Autoridad Internacional del Transporte Público (UITP en siglas en inglés), se procedió a sustituir en esa época las zapatas de frenos que contenían amianto por otras de material sintético, pues por la propia función del aparato y su desgaste del elemento se atiende a esa recomendación dado que con la abrasión se desprendía polvo.

A su vez, tras conocer en 2003 que el apagachispas contenía amianto tras comunicarlo el fabricante, se procede a "encapsular" con un barniz específico para evitar que se desprendiera fibras, algo que aporta seguridad pues solo se puede desprender esos elementos si se taladra o fractura la pieza.

Tareas realizadas por personal propio

También ha comentado que, según recuerda, esas tareas las hizo el propio personal de Metro y que no se recurrió a una empresa externa, tras preguntarle el socialista Daniel Viondi si se había recurrido para estos trabajos a una empresa certificada en la manipulación de amianto.

El exresponsable de talleres y mantenimiento de material móvil de Metro, que dejó su puesto en la compañía en 2009, ha explicado que el encapsulado del dispositivo apagachispas evita riesgos de exposición y que los técnicos tomaron en 2003 estas medidas, tras los grupos de trabajo constituidos en el suburbano para abordar la situación del amianto.

A su vez, ha explicado a los diputados que ve "muy difícil" que con el encapsulado puedan salir fibras. "Si no se manipula, si no se rasca o taladra, no se desprende", ha apuntado para señalar que si hay buen mantenimiento de ese revestimiento no tiene que haber problemas. A la pregunta de si se encargaba su departamento de dicho mantenimiento del encofrado, ha dicho que no y apuntar a que esa labor correspondería al servicio de Prevención de Riesgos Laborales. "En 2003 quedó cofinado el problema del apagachispas", ha insistido.

González Fernández que la compañía fabricante de estos modelos de trenes (CAF) solo comunicó aquel año la presencia de amianto como aislante del apagachispas y que luego ha conocido por la prensa que ha habido más piezas con amianto en estos modelos.

También ha comentado en su intervención que en 2003 se realizó un plan formativo sobre el amianto dirigido a un grupo de 110 trabajadores y que se les informó de que había presencia de amianto en trenes 2000, 5000 y los vehículos "clásicos".

Vehículos "paralizados"

A preguntas del diputado Alberto Oliver sobre por qué no aparece el riesgo de amianto en 50 fichas técnicas de elementos de Metro, el compareciente ha dicho que desconoce ese extremo. Sí ha explicado que cuando se informó de la presencia de este material en series 2000 y 5000, los vehículos fueron "paralizados" para encapsular estos elementos y que las exigencias para el personal de mantenimiento definen que nadie entre sin botas de seguridad o sin la vestimenta adecuada para protegerse.

Por otra parte, el diputado del PSOE le ha cuestionado sobre si conocía el informe de 2003 realizado por el entonces responsable de la Dirección de Prevención de Riesgos Laborales (Pablo Arranz), que aludía a la situación del amianto en las instalaciones de Metro, González Fernández ha dicho que no tuvo constancia de él y que lo conoció luego por la prensa.

No obstante, el exresponsable de talleres del suburbano ha explicado que se formaron grupos de trabajo y que en ellos acudían técnicos de su departamento y también Riesgos Laborales. Ante la afirmación de Viondi de que eso suponía una "ocultación" de ese documento el no habérselo entregado, el compareciente ha recalcado que no ha dicho eso y que si obtenía esa conclusión es que había "tergiversado" sus palabras.

A preguntas del parlamentario Juan Rubio, el exresponsable de talleres y mantenimiento ha explicado que los aspectos formativos a los trabajadores sobre el amianto dependían de la Dirección de Recursos Humanos.

Mientras, el diputado Fernández-Quejo ha destacado que el interviniente ha relatado que Metro tomó las medidas para evitar que hubiera riesgos por exposición al amiento, algo que Rubio le ha replicado que esa afirmación cuanto menos es "osada".

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