21 de noviembre de 2019, 18:52:04
Cultura y ocio


El templo de los monólogos cumple 20 años

Por Susana Pérez

La Chocita del Loro, un referente para ver monólogos en Madrid, ha cumplido 20 años. Aunque los inicios resultaron complicados, hoy en día es un espacio más que conocido y recomendado en las agendas culturales y de ocio para disfrutar de las historias y relatos de decenas de humoristas. Hablamos con el gerente, la persona que desde el principio apostó por el buen humor y las risas. Con Francisco Carretero recorremos la historia de este templo de los monólogos.


Si a Francisco le hubiesen dicho hace 20 años que La Chocita del Loro se convertiría en uno de los referentes de la comedia en Madrid, no hubiese dado crédito. Pero así ha sido. Desde que el nombre de este espacio humorístico comenzó a sonar y hacerse conocido en las noches madrileñas "ha llovido mucho", afirma su gerente, Francisco Carretero.

Todavía recuerda los inicios: "No han sido nada fáciles porque el público no estaba educado en los monólogos". Y es que cuando nació, en 1998, el primer local, en Carabanchel, no existía cultura de monólogos. "Recuerdo comenzar con humoristas como Luis Piedrahita o Pablo Motos y en el bar donde actuaban, la gente no callarse durante el espectáculo", relata Carretero. Ahora, "afortunadamente" no ocurre así: "Poco a poco la gente fue dándose cuenta. El mandar callar a aquellas personas y pagar un suplemento por ver algo diferente fue el detonante para que despegase este formato". Un local, el más antiguo, que continúa congregando a cientos de personas que quieren disfrutar de las risas con Fernando el Pelao, Fernando García Torres, Danny Boy-Rivera, Gustavo Biosca, Bob Collins y Manu el Gamba, entre algunos de los humoristas que se suben a este escenario del sur de Madrid.

El siguiente local en abrir fue el de la calle Hermosilla en 2003. Aunque en poco tiempo se convirtió en otro clásico de las noches madrileñas, donde se citaban artistas como Eva Hache, Bermúdez y Pedro Reyes, cerró hace años por un desacuerdo con el ayuntamiento en lo que tiene que ver con las licencias de los locales de ocio nocturno. Muchos monologistas dieron sus primeros pasos en el local del barrio de Salamanca mientras que los programas del Club de la Comedia se emitían de madrugada en la televisión. Y es que este programa de la pequeña pantalla y Paramount Comedy era lo único que existía hace años para disfrutar de las historias contadas por decenas de humoristas. Pero faltaban espacios como el del Chocita para que diesen rienda suelta a sus textos y lo que es más importante, que su público pudiese verlos en directo en espacios cercanos y familiares. "Este es quizás el éxito de las sedes de Carabanchel y Hermosilla -hasta que cerró-", cuenta el gerente.

"La cercanía con los cómicos es parte del éxito"

A pesar de la fama que ya cosechaban con estos dos puntos de encuentro y risas, Francisco se dio cuenta que los monólogos no habían llegado a una de las arterias más céntricas de la ciudad, que alberga diariamente musicales, teatro y espectáculos de calibre: "En la Gran Vía no existía ningún espacio dedicado exclusivamente a este formato y eso no podía ser". El único espectáculo parecido en aquel momento, allá por 1998, era Espinete no existe, que todavía dirige e interpreta Eduardo Aldán- en el Teatro Infanta Isabel en su temporada 12-.

Fue entonces cuando Francisco se lió la manta a la cabeza y abrió La Chocita del Loro Senator, convirtiéndose desde 2008 es un lugar de culto de los buenos monólogos en directo. Unos 30 cómicos amenizan las funciones semanales pudiendo ver sobre el escenario a humoristas como Ángel Martín, Juan Dávila, Eva y qué, Dani Delacámara, Quique Matilla, Fran el Chavo y Rober Bodegas. Algunos de ellos comenzaron en los inicios de la Chocita hasta que fueron cogiendo tablas. Como Leo Harlem: "Su primera actuación fue aquí".

"Hemos sido la plataforma de despegue de muchos monologuistas"

Otros como Dani Mateo, Raúl Cimas, Ernesto Sevilla o Joaquín Reyes también pasaron por su escenario cuando apenas nadie les ponía cara. Y estos afamados artistas acercaron hasta La Chocita a otros conocidos que hoy en día son rostros más que populares por sus divertidos discursos sobre la vida o cualquier otro relato: "Recuerdo cuando Ángel Martín me dijo que me iba a presentar a un amigo que tocaba muy bien la guitarra: David Guapo. Y cuando Raúl Cimas me dijo que tenía unos amigos en Albacete -los componentes de Muchachada Nui, el programa que dio continuidad a La Hora Chanante- que debía conocer". Todos estos humoristas fueron configurando el cartel inicial de los primeros recitales de humor en la Chocita y después, algunos continuaron con otros proyectos: "Nos alegramos que les vaya fenomenal y que hayamos sido la plataforma de despegue de sus carreras".

Y así, poco a poco, a lo largo de estos 20 años, fueron haciéndose un hueco en los planes de ocio de Madrid. Y aunque en un principio nacieron para para la gente joven y en horario nocturno, el paso del tiempo ha ido abriendo la Chocita a una agenda con otras horas más tempranas y un nuevo perfil de público. "Ahora es posible ver a una persona de 60 años comentando el monólogo con otra de 20", explica Francisco, orgulloso de lo conseguido. "Es ahí donde nos damos cuenta que hemos llegado a todos los públicos y ese era nuestro objetivo".

Y con la mente mirando a un futuro próximo, continuarán con la expansión puntual de la Chocita a otros puntos de la geografía española como parte de un plan para fomentar y ayudar a los nuevos cómicos, y afianzar a los veteranos dentro del panorama teatral actual.

Atrás quedan tiempos complicados para este formato de ocio que pasaba desapercibido. Ahora los monólogos ocupan un espacio destacado en las agendas culturales y en los planes de cientos de personas. Porque reír debería ser obligatorio para la salud y como decía Freud: la risa ayuda a liberar la energía negativa. En la Chocita, si consulta su programación, seguro que encuentra hueco para mejorar su salud con sonoras carcajadas.


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