8 de diciembre de 2019, 10:20:00
Cultura y ocio


Una parada en el vecino centenario y glamuroso de Bilbao

Por Susana Pérez

El cierre del Café Comercial hace dos años acaparó los titulares. Cientos de personas se acercaron hasta sus puertas, incrédulos por esa clausura inesperada. Lo que no sabían es que doce meses más tarde, reabriría con una imagen renovada pero manteniendo la esencia de un local que se convirtió en punto de encuentro de la vida social y cultural del momento. Lo hemos visitado para conocer la programación que festejará el primer aniversario desde su reapertura.


Lleno de vida. Así recuerdan el Café Comercial todos los que pasaron allí. Y cuando se anunció su cierre en 2015, muchos pensaron que aquella barra por la que pasaron millones de humeantes cafés y ese espacio que acogió tertulias literarias -entre sus habituales estaban Rafael Sánchez-Ferlosio, Antonio Machado o Francisco Umbral- no volvería a ver la luz. Afortunadamente, esa predicción popular cayó en saco roto, porque al año y medio siguiente, contra todo pronóstico, abrió de nuevo sus puertas. Y lo hizo renovado, con la fuerza y personalidad que a lo largo de estos 130 años ha impregnado cada rincón de un café que también sirvió de plató cinematográfico para las películas de David Trueba.

"Lo convertimos en un bar restaurante para que fuese viable"

Y no es para menos la importancia de este histórico local pegado a la boca de metro de Bilbao, en el número 1 de la glorieta. Un lugar donde se desayunaba, leía el periódico y las tertulias eran diarias. Incluso existe la creencia de que algunas páginas de la novela de Camilo José Cela, La Colmena, fueron escritas al calor de un buen café. Un referente del mundo literario que no podía perderse. Así lo pensó Álex Pérez Alburquerque, uno de los socios impulsores que han devuelto a la vida al Café Comercial: "El local nos escantaba. Tenía muchas posibilidades así que en cuanto nos enteramos nos pusimos a trabajar en ello".

Unos inicios complicados, recuerda, porque el local recibía una afluencia masiva de gente que deseaba visitar el Café "como si de tratase de un museo y era complicado lidiar con ello". Pero poco a poco, las aguas fueron volviendo a su cauce y se relajó el clamor popular que abarrotó la fachada del local con mensajes de recuerdo como homenaje. "Evidentemente, la gente lo sintió de verdad. Pero si toda la gente que lloró el Café Comercial hubiese sido cliente, no habría cerrado", sostiene el socio. Y es que la inviabilidad económica para mantenerlo abierto fue el principal motivo de su cierre: "No se podía mantener sirviendo solo cafés".

Por esta razón, la nueva etapa vino acompañada por una fuerte apuesta gastronómica liderada por el chef Pepe Roch, en la que se combinan los clásicos castizos con las recetas tradicionales españolas y otras más exóticas. A las patatas bravas o mejillones tigre se suman otros manjares como los chipirones salteados con albahaca, sémola y alioli de manzana, merluza de pincho a la brasa con almejas en salsa verde, atún rojo con ajoblanco o navajas de Huelva a la brasa. Una carta mediterránea que puede degustarse en la primera planta del local, que no abandona lo clásico acercando posturas con lo contemporáneo siempre con especial protagonismo del producto madrileño.

En esa remodelación, la planta inferior ha permanecido casi igual a como estaba. La barra, protegida por Patrimonio como las lámparas, columnas y escalera, entre algunos elementos, a la que se llega tras atravesar la clásica puerta giratoria, continúa mantiendo su identidad. Entre cafés y aperitivos con vermú de grifo elaborado por la propia casa, transcurre el día en este mostrador por el que pasan huevos rellenos, la ensaladilla clásica o las bravas con ali-oli de madroño.

La apuesta gastronómica incluye platos de temporada

Un ambiente ameno cuya imagen en un reflejo de lo que fue décadas atrás. Como ocurre tras cruzar la siguiente puerta que da acceso al comedor principal donde las mesas están dispuestas para las comidas, meriendas y cenas. Aquí los clásicos castizos toman el protagonismo, luciéndose en recetas como las croquetas, los taquitos de merluza, las albondiguillas de vaca vieja guisadas en salsa clásica y el secreto ibérico con revolconas o el sapito de rape a la espalda. Y de postre una Sacher de chocolate, una Banofee de Celicioso, o con uno de los helados artesanos de sabores tan peculiares como yogur búlgaro o vainilla de Bourbon.

En esta remodelación se mantienen los materiales como el mármol negro y la madera, los apliques y las tonalidades doradas de las lámparas. Las mesas, que aún perduran en el recuerdo de quienes frecuentaron el lugar, continúan veteadas de blanco y las sillas de madera tan solo han cambiado el matizado. Las múltiples caricaturas de escritores y personas de la vida cultural, como Blas de Otero, José Hierro o Cramen Martín Gayte, decoran las paredes como evocación de su pasado literario.

Tertulias y conciertos mantienen el vínculo con la cultura

Subiendo las históricas escaleras llegamos a otro comedor -que anteriormente solo servía como almacén- y en donde es posible disfrutar de la misma oferta culinaria que en la planta inferior. Sin embargo en este espacio las vistas son todavía mejores, con vistas a la glorieta de Bilbao. Una sala de paredes y techos azules con azulejos, papel pintado y cortinas de terciopelo. Un lugar que no pierde ese "espiritu parisino y bohemio de tertulias", añade Álex Pérez. Y aquí, en esta primera planta, un pequeño y esquinado escenario acoge actuaciones, conciertos y eventos musicales en 'petit comité', como el ciclo de conciertos The London Music N1ghts. Una iniciativa que se ha consolidado en ciudades como Londres, Nueva York, París, Viena y Berlín y que ahora se instala en el Café Comercial de la mano de los fundadores de La Fonoteca.

Programación especial: catas, conciertos y libros

Del 18 al 25 de abril, el Café Comercial tiene previsto homenajear su larga trayectoria. En la tarde de este miércoles dará comienzo las semana de jornadas de puertas abiertas con una cata de vinos impartida por Wilmar V.Olocco de Vila Viniteca, en la que se probarán cuatro vinos nacionales y un Champagne. Tras estas catas, la música cobrará protagonismo al día siguiente: el artista Sethler será el encargado de inundar el escenario del Café Comercial de melodías en acústico e intimistas.

Para los apasionados de la mixología, el 20 de abril, a las 19 horas, comenzará el taller de coctelería en el que Byron Vinueza, barman del Café Comercial, enseñará a preparar cuatro cócteles de autor que se podrán degustar después.

La literatura será la protagonista del lunes 23, en el que se celebrará una mesa moderada por la escritora Adriana Davidova (‘Hacer el amor a un ángel’, ‘El deseo’, ‘Voces de mujer’, ‘La hembra apócrifa’) en la que participarán Daniel Rabal Davidov con guitarra y lectura de su último libro, y Zhivka Baltadzhieva quien leerá poemas de sus libros ‘Fuga a lo real’ y ‘Genes’, y algún poema de su libro sobre Hristo Botev.

La cata de cervezas del martes 24, impartida por Eduardo Pavón, cerrará la semana de talleres. Además, durante toda la semana, se podrán degustar una selección de platos castizos disponibles en la carta de barra con invitación a un vino madrileño o vermut.

Los post-its tuvieron un papel fundamental tras su cierre, ya que los madrileños los utilizaron para escribir sus mensajes de apoyo en las cristaleras. En este aniversario se ha querido recuperar el protagonismo que tuvieron y, por ello, el restaurante proporcionará post-its para que los seguidores del Café Comercial puedan escribir sus felicitaciones y buenos deseos.

Consulte aquí más información de la programación

Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.madridiario.es