21 de mayo de 2022, 6:07:58
Opinión


Creo en la igualdad y trabajo por ella

Por Regina Plañiol


Hace poco escribí en este mismo diario mis opiniones sobre la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, el camino recorrido en estos últimos años y lo que nos queda por recorrer.

Me declaro firmemente feminista en el más amplio sentido de la palabra, en la defensa de los derechos de las mujeres y en la búsqueda de una igualdad efectiva y real entre los hombres y las mujeres.

Defiendo una sociedad que crea en los valores de la persona y en todos sus derechos, que lleve a cabo políticas positivas activas, que luche contra todo tipo de discriminaciones y que, por supuesto, combata con todas sus fuerzas cualquier manifestación de violencia machista sea del tipo que sea, física, económica, social, psicológica o intelectual.

No puedo tolerar las diferencias en el acceso a la educación de los niños y de las niñas, la discriminación en el acceso al empleo, en la promoción laboral y la desigualdad salarial.

No puedo aceptar que las responsabilidades familiares recaigan exclusivamente en el lado femenino de nuestras sociedad pero me niego a considerar que los hombres y mujeres estamos condenados a enemistarnos en lugar de colaborar.

Defiendo una sociedad que apueste por el talento femenino, y que defienda en positivo los derechos de las mujeres, que reivindique la igualdad de oportunidades y que promueva la presencia de las mujeres en todos los ámbitos sociales, especialmente en los ámbitos de decisión empresarial, política y cultural.

Creo en una sociedad que cuente con la opinión de las mujeres, que se ponga en su lugar, que facilite la conciliación entre la vida familiar y la profesional, que defienda el valor de la maternidad y la paternidad y la corresponsabilidad en las tareas domésticas y familiares.

No fui a la huelga el 8 de marzo, seguí trabajando en la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres como todos los días del año y como todos los años de mi vida, como estudiante y desde mis actividades y responsabilidades profesionales tanto en el sector privado, en el servicio público y como militante activa en entidades sin ánimo de lucro en materia social.

Y seguí trabajando porque creo en los derechos de todas las mujeres, no sólo las de unas pocas, no sólo las de las mujeres a las que aludía el manifiesto de la huelga del 8 de marzo, republicanas, de izquierdas y ajenas a la maternidad, sino de todas, de las mayores y de las jóvenes, de las estudiantes y de las profesionales, de las que son madres y de las que no, de las de derechas y de las de izquierdas. Defiendo la igualdad de oportunidades para todas las mujeres, crean lo que crean, piensen lo que piensen y sean lo que sean, aunque lo que piensen, sientan y crean, sea muy diferente a lo que pienso yo.

Y seguiré trabajando por la libertad de las personas y por los derechos de las mujeres a elegir la vida que quieran llevar, sin que nadie se lo impida y sin que se les obligue a elegir un patrón determinado. Hoy los hombres y las mujeres debemos trabajar juntos para que todos tengamos acceso a la vida profesional, educativa, social y familiar a la que aspiramos.

Estoy plenamente convencida que una sociedad que cuenta con todos su componentes, en la que ellos y ellas cuentan y participan es una sociedad mejor.

Hay muchas iniciativas que defienden un feminismo activo y positivo, que luchan por la igualdad efectiva y real entre hombres y mujeres dentro de la libertad. Dar ejemplo es importante, tener referentes también. Hoy quiero citar dos ejemplos con los que me identifico plenamente y que reflejan muy bien cómo se mueve la sociedad civil.

El Circulo Orellana es una asociación sin ánimo de lucro de mujeres profesionales, que trabaja para poner en valor el talento femenino y que defiende un feminismo circular y sin aristas, volcada en reconocer y premiar a las mujeres rompedoras que nos precedieron en el tiempo y a apoyar las iniciativas y proyectos de mujeres emprendedoras. (www.circulodeorellana.org)

Esta asociación tiene muchos proyectos en marcha, uno de ellos se lleva a cabo con el patrocinio del Instituto Cervantes y lleva por título “Españolas por Descubrir”. De la mano de prestigiosos ponentes como Antonio Garrigues, Almudena de Arteaga, Manuel Hidalgo, Lorenzo Caprile, Soledad Fox Maura, Javier Moro o Eduardo Torres-Dulce, rinde cada mes un homenaje a una mujer española que no tuvo en vida el reconocimiento que se merecía. Gracias a esta iniciativa grandes personajes como Lilí Alvarez, Constancia de la Mora, Anita Delgado, Conchita Montes, Maruja Mallo, María de Lejárraga, Isabel Barreto o Matilde de Ucelay, pasan a ser un referente en nuestra historia y nuestra cultura.

Y quiero destacar también hoy otro manifiesto del 8 de marzo, el manifiesto que suscribieron Elvira Roca y otras 27 mujeres profesionales bajo el título “No nacemos víctimas” y que publicó El País el pasado 7 de marzo. https://elpais.com/elpais/2018/03/05/opinion/1520273619_739464.html

Las mujeres de hoy se mueven, se mueven en positivo y reivindican su derecho a defender sus ideas, su forma de pensar y de organizar su vida, con plenos derechos y sin ningún tipo de discriminación.

Me reafirmo, yo creo en la igualdad y trabajo por ella.

Regina Plañiol es diputada del PP en la Asamblea de Madrid

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