26 de noviembre de 2020, 8:25:42
Educación


"Somos demasiado prudentes, por no decir cobardes, a la hora de definirnos como católicos"

Por MDO

Por su interés, reproducimos de manera íntegra la entrevista que Emilio Díaz, responsable de Comunicación y Relaciones Institucionales de Escuelas Católicas de Madrid, y Graciela G. Oyarzábal, periodista de dicha organización, han realizado al Padre Ángel, fundador y presidente de la ONG Mensajeros de la Paz.


La generosidad del Padre Ángel es tan infinita como la fama que le precede. A pesar de que las fotos de su despacho demuestran que se codea con las personalidades más ilustres, su día a día es una constante entrega a quienes más lo necesitan. Y así, con los pies en la tierra, desempeña su valiosísima y necesaria labor, con una sonrisa que, al igual que su Iglesia de San Antón, abre las 24 horas. Sin duda, se le recordará como a él le gustaría, como "un buen tipo", pero por Dios, que no muera nunca...

Queremos hablar de escuela, de solidaridad y conocer su opinión... ¿Es posible el binomio escuela-justicia social?

No solo es posible, sino que debería ser imprescindible. De todas formas, yo creo que a las personas hay que concienciarlas bien de que el noventa y mucho por ciento de la Educación es de la familia, no de la escuela. Y eso no hay que olvidarlo. De ahí la importancia de que la familia sea la base de todo. Por supuesto, después de la familia, sin duda alguna, está la escuela. De hecho, hay algunos gobernantes como lo fue Julio Anguita, a quien yo admiro mucho, que decía “escuela, escuela, escuela”, o Nicolás Castellanos, un misionero, cuyo eslogan también era “escuela, escuela, escuela”. Y, en ese sentido, la Iglesia ha sido pionera en escuelas y sigue siéndolo.

¿Qué le pediría usted a la escuela católica?

Que no tuviera tanta preocupación por el negocio de la escuela; si es o no viable económicamente... Yo pediría que no midan en dinero lo que se gasta en escuela.

En el ámbito de la solidaridad, ¿qué nota le pone a la escuela católica?

Yo creo que se acerca al diez. La escuela católica es la más solidaria, pero es cierto que no es patrimonio de los católicos el ser solidarios. También los que no son católicos y las escuelas no católicas son muy solidarias. Pero y aunque se le haya criticado mucho a la iglesia católica y haya cometido sus errores, hay que ser honrados y reconocer que la escuela católica ha forjado hombres y mujeres de bien. Eso no lo puede dudar nadie.

¿Ve a los colegios católicos inclusivos? ¿Resultan acogedores para las minorías étnicas, religiosas, culturales?

He de reconocer que las escuelas religiosas católicas de cuando yo nací, hace 70, 80 años, eran más integradoras. Nacieron para los pobres, para los hijos de los obreros, de los mineros y poco a poco se fueron convirtiendo algunas de ellas en élite, lo cual es bueno, pero hace que sean menos inclusivas que antes. También es verdad que había defectos y algunas tenían hasta puertas diferenciadas de pobres y ricos, pero eso eran excepciones. Hoy en día, soy testigo de que los colegios católicos son más integradores que otros colegios, lo cual no quiere decir que los demás no lo sean. Por ello, hay muchos que presumen y hacen bien en presumir de haberse educado en un colegio cató- lico. Tenemos que tener la libertad de decirlo, porque a veces somos demasiado prudentes, por no decir cobardes, a la hora de definirnos como católicos.

"El noventa y mucho por ciento de la Educación es de la familia, no de la escuela"

Mensajeros de la Paz, ONG de primer nivel, ¿tiene algún proyecto que incida en el ámbito escolar?

Sí, tenemos muchos proyectos de formación en Vallecas, en el Pozo del Tío Raimundo, en Haití... Nos preocupa mucho la escuela y que los niños sepan leer, escribir y “algo más”... Porque la ignorancia acaba haciéndonos esclavos. El Papa Francisco dice que aquellos que no tienen escuela no tienen la dignidad que se ha de exigir. La escuela es fundamental. De ahí que algunos “listos” tanto en política como en la iglesia hayan trabajado tanto la escuela. A mí cuando me preguntan “¿hay que adoctrinar?”, pues claro que hay que adoctrinar a los niños. ¿En qué? Pues en mi partido que es en el que creo. Es decir, tenemos un miedo espantoso a expresarnos, y digo yo, si mis raíces son las cristianas ¿por qué voy a renunciar a ellas? Una cosa es dialogar, ser comprensivo, tolerante y otra que nos quieran llevar a su terreno. De eso nada…

¿Qué echa de menos en el sistema educativo de cara a la justicia social, la diversidad y la solidaridad?

Echo mucho de menos el que no seamos capaces de educar en lo más profundo que es en la familia; y la familia es la igualdad entre el hombre y la mujer; es el compartir, la solidaridad... Hay algo que a todas las escuelas, incluidas las católicas, yo no les perdonaría, y es que se preocupan más de enseñar idiomas que de enseñar lo que es la vida real. Enseñar, por ejemplo, a un niño de cuatro años a llamar al 112 si su mamá se cae, o que sepa quién es Dios y quiénes son los representantes de otras religiones para que pueda decidir... En definitiva, echo de menos en las escuelas el tener los pies en la tierra.

Libertad de enseñanza, ¿algo qué decir?

Que es de sentido común, pero hay algunos que no tienen ni sentido ni nada... (risas).

La última. Dos palabras sobre las principales acciones en las que se esté centrando ahora Mensajeros de la Paz.

En una iglesia abierta las veinticuatro horas que es un “hospital de campaña” para curar heridas a los demás y en el problema de los refugiados, que es el mayor problema que tiene la sociedad mundial. Dice el Papa que tenemos que avergonzarnos de lo que todavía no hemos hecho respecto a ellos… No es posible que miremos a otro lado.

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