20 de noviembre de 2019, 11:31:55
Opinión


El día en que paramos es el día en el que empieza todo

Por Celia Mayer


Hace ya 107 años que millones de mujeres, a lo largo y ancho de todo el mundo, salimos a celebrar el 8 de marzo.

En este día denunciamos la invisibilidad y el olvido histórico de miles de mujeres en la política, en la ciencia y en el arte; denunciamos que no ocupen el lugar que se merecen, denunciamos que no se las reconozca y que no se las recuerde.

Denunciamos los prejuicios y estereotipos que se nos asocian. Y defendemos que no hay un solo tipo de mujer, ni un solo ideal de belleza, sino millones de ellos. Y declaramos que no nacemos para ser o para servir, sino que elegimos entre toda la diversidad del mundo, día a día, en nuestras vidas.

Denunciamos también la discriminación y la desigualdad en el empleo, la falta de reconocimiento del mérito y la capacidad de las mujeres, la desigualdad en los salarios, la ausencia de mujeres en algunos sectores y la precariedad de la vida en aquellos que se encuentran más feminizados. Denunciamos todas y cada una de las violencias machistas, la violencia de pareja o expareja, la violencia sexual, la mutilación y los micromachismos. Denunciamos no poder ser libres, no poder sentirnos seguras, no poder caminar por nuestra ciudad sin miedo.

Denunciamos que el cuidado recaiga exclusivamente sobre nosotras, que no se contabilice, que no sea visible y que no tenga un valor social. Denunciamos la distribución desigual de tareas, la sobrecarga y la soledad de afrontar el cuidado sin políticas y servicios públicos de calidad.

Denunciamos no poder ser libres ni soberanas de nuestro cuerpo y nuestras vidas. Denunciamos las miles de situaciones en la que las mujeres a lo largo de todas las etapas de nuestra vida soportamos la discriminación directa o indirecta, los prejuicios y múltiples tipos de agresiones que recibimos sólo por el único hecho de ser mujer.

Pero las feministas somos más conscientes que nadie de la potencia que tiene la alegría. Y en este día, salimos también a celebrar.

Y celebramos a las supervivientes. A las que el patriarcado ha intentado destruir en lo más íntimo, pero han sobrevivido y han reconstruido su capacidad para ser felices.

Y celebramos a todas aquellas que crean, producen, cuidan e inventan. A las que, con grandes dosis de talento, ponen lo mejor de sí mismas para crear objetos brillantes y contribuciones esenciales en el arte, la cultura, la economía o la política, y contribuyen, así, a mejorar este mundo.

Y celebramos a las que deciden sobre su cuerpo. A las que eligen ser, querer y parecer lo que quieran. A las que viven su sexualidad libremente y nos enseñan que la vida no está hecha para que otros decidan por nosotras.

Y celebramos a las que se expresan con libertad. A las que piensan, dicen y escriben libremente, creando nuevas voces y formas de entender el mundo.

Y celebramos a las que cada día se oponen a la barbarie, protegen la vida, los derechos humanos, el medio ambiente y se juntan con otras para transformarlo todo.

Este 8 de marzo va a ser una jornada histórica. Porque el día en el que paramos es el día en el que empieza todo.

Celia Mayer es delegada del Área de Políticas de Género y Diversidad del Ayuntamiento de Madrid

Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.madridiario.es