14 de noviembre de 2019, 13:22:37
Distritos

OKUPACIÓN EN ARGÜELLES


"Tenemos molestias, pero sobre todo miedo"

Por Hayda Ramos

Ni se escucha ni se ve. En una mañana cualquiera, en pleno invierno, hay que ir buscando el edificio okupado por La Yaya en Argüelles. Los vecinos reconocen que las molestias, que se mezclaron con "el susto inicial", han pasado. Pero temen que vuelvan con el regreso del buen tiempo.


A finales del pasado verano, La Yaya, que se define como "las nietas que aprendimos a amar la libertad, a ser solidarias y a respetar y ser respetadas", se asentó en Argüelles. Eligió una nave sita en el número 74 de la calle Juan Álvarez Mendizábal, casi en la esquina con Marqués de Urquijo. "No era una nave abandonada ni con un dueño desconocido que no quisiera saber nada, sino que estaba cerrada con un cartel de 'Se alquila'", relata Ignacio, que ejerce de portavoz de los vecinos afectados, a Madridiario.

Una vez dentro, propiedad de la familia de Julio Iglesias, La Yaya instaló un centro social okupado autogestionado: "Suena a excusa para justificar lo injustificable. Los vecinos no queremos ninguna actividad de ese tipo. Ni siquiera estamos interesados en entrar en una nave okupada en esas condiciones", explica el portavoz, que insiste en que el objetivo de quienes viven en la zona es "que la propiedad recupere la nave".

"Actividad ampliamente publicitada en las redes sociales"

Los dueños están al tanto de la situación "desde el principio": a mediados de octubre contrataron a Desokupa, que se publicita en su web como "empresa especializada en desalojo de pisos o edificios ocupados ilegalmente". Ignacio recuerda que por aquel entonces, cuando el verano aún ocupaba lo que ya debía ser otoño, "la calle estuvo muy alterada, con ruidos y suciedad, llena de bártulos, con un grupo de personas siempre en la puerta de la nave".

Cuando apareció el frío, las molestias se convirtieron en recuerdo: "Desde noviembre, con la llegada de temperaturas más bajas, ha habido unos meses de cierta tranquilidad. De hecho, durante diciembre y enero ha estado prácticamente muerto". Hasta que el pasado 3 de febrero, "antes de que nevara", La Yaya organizó "una fiesta bastante multitudinaria que fue ampliamente publicitada en las redes sociales", cuenta Ignacio, que augura que "cuando se suavicen las temperaturas a buen seguro vendrá más gente y habrá más actividad".

Eso es lo que quieren evitar los vecinos, que, más allá de las "molestias", reconocen "miedo, preocupación e inquietud". "Si okupan una nave contra el criterio de la propiedad, ¿por qué no van a hacer lo mismo con una vivienda particular?", se preguntan, al tiempo que aseguran que las instalaciones "no están acondicionadas para hacer vida en su interior; no tienen ni agua ni aseos". Además, se quejan de que los jóvenes "muchas veces han subido a la parte superior de la nave, que no está preparada para que la gente ande pero ellos lo hacen".

"Crítica general" de los vecinos "a todos los poderes públicos implicados"

Lo peor ha pasado, pero puede volver. El 25 de octubre, en "una primera época" que recuerdan como "muy molesta", los afectados dirigieron un escrito a la concejala-presidenta de Moncloa-Aravaca, Montserrat Galcerán, en el que enumeraban las "molestias que ocasionaban estos okupas". En noviembre, de la mano de Ciudadanos, el asunto llegó al Pleno de la Junta de Distrito. Del partido naranja dicen los vecinos que "es el único que se ha reunido con los afectados para tratar la situación".

Viendo que desde las Administraciones "no se ha tomado ninguna medida para resolver la situación", los vecinos de La Yaya describen la zona como "un punto oscuro en la ciudad en el que deja de regir la ley, la propiedad y el respeto a la propiedad, que es básico" porque, insisten una vez más, "la nave no estaba abandonada". Realizan "una crítica general" a "todos los poderes públicos que no han hecho nada para restablecer el orden" y recuerdan que el caso está en manos de la Justicia, que "terminará devolviendo la propiedad a su dueño".

"No cabe otra opción", clama el representante vecinal, que afea al Ayuntamiento "no hacer cumplir sus propias ordenanzas": "Por lo menos para que no se desarrolle en esa nave las actividades que se desarrollan y que anuncian". Pero, incide, "todas las Administraciones tienen su parte de responsabilidad en situaciones como esta", ya que "no hay una legislación que permita poner rápidamente solución a casos de okupación grosera de una propiedad ajena". "Es preocupante ver cómo un grupo de personas incumple las leyes, los reglamentos y las ordenanzas con bastante impunidad porque hasta la fecha siguen ahí", añade.

Tras la fiesta del 3 de febrero, hubo un cinefórum el pasado día 23. Para la tarde de este mismo viernes, La Yaya ha programado dos nuevas acciones. "¿Podría la propiedad organizar actividades sin que ningún inspector municipal fuese y le dijera que no tiene permiso ni licencia para desarrollarlas?", es una de las preguntas que se escuchan en la zona de Juan Álvarez Mendizábal más próxima a Marqués de Urquijo, donde se multiplica hasta el infinito otra cuestión: "Si no respetan una nave que tiene dueño, ¿por qué van a respetar nuestras viviendas?".

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