15 de diciembre de 2019, 8:25:07
Política


"Es como ir de carnaval cada día": transfobia en el congreso de HazteOir

Por Javier García Martín

HazteOir ha celebrado sin sobresaltos su simposio mundial en Madrid contra la “ideología de género” y el “adoctrinamiento” infantil. Durante todo el día, una decena de ponentes han aprovechado para oponerse a las cirugías de reasignación de sexo, negar la transexualidad, defender las terapias de conversión y reclamar el boicot a organizaciones como Unicef. La Comunidad, que ya ha sancionado a esta entidad por promover discursos homófobos y tránsfobos, había asegurado que se mantendría “vigilante”. Un grupo de manifestantes protestó antes de la cita, celebrada en un céntrico restaurante.


Las mujeres trans son algo así como hombres fetichistas que se disfrazan, existe una conexión entre los hogares sin una madre (o un padre) y el consumo de drogas, los niños que se sienten niñas son en muchos casos víctimas de abusos sexuales y las terapias de conversión de gays y lesbianas deberían ser tan naturales como los injertos de pelo.

HazteOir ha celebrado este viernes en Madrid su congreso mundial sobre género y sexo, el mismo que se jactaba de que vulneraría la "liberticida" legislación autonómica contra la LGTBIfobia. Sin ninguna medida cautelar, la organización ha consagrado unas diez horas de seminario a combatir con elocuentes sentencias la "ideología de género" y el “adoctrinamiento infantil" que, a su juicio, amenazan al planeta y campan en España.

“Rebelión de la razón”

Desde el escenario oportunamente decorado de rosa y azul de los Salones Larumbe, en el centro comercial ABC Serrano, han pontificado una decena de invitados que, en palabras del presidente de esta entidad, Ignacio Arsuaga, encarnan la "rebelión de la razón, la ciencia y la verdad", objetivos de la cita. Las ponencias han servido para dar eco ante decenas de asistentes y centenares de espectadores ‘online’ al discurso básico de HazteOir, el que ha sido sancionado por homófobo y tránsfobo por la Comunidad de Madrid.

Por ejemplo, el abogado Rubén Navarro llegó a lamentar en su intervención que no se pueda tratar con la misma naturalidad que las dietas para adelgazar las pseudoterapias de conversión de homosexuales, cuya mera promoción está tipificada como una infracción grave. Así, criticó que, mientras no existe ningún problema "si alguien quiere cambiar de peso o hacerse un injerto capilar", quien pretenda "ayudar" a "alguien que tiene una atracción hacia personas del mismo sexo y desea ser tratado por ello" acabará "criminalizado" y se enfrentará "a penas de cárcel" en virtud de la normativa estatal que tramita el Congreso de los Diputados.

En su alocución, además, Navarro defendió la existencia de una "clara correlación estadística" entre el consumo de drogas, el alcoholismo o la violencia en familias sin una madre o un padre -o sea, monoparentales o formadas por parjeas homosexuales-.

Conferencia del abogado Rubén Navarro

Cirugías y suicidios

El plato fuerte del simposio era el testimonio de Walt Heyer, un conferenciante de 73 años que se define como extransexual y para el que el mundo está en un momento de “tragedia”. Heyer, encargado de la clausura y presentado como “víctima” de un “virus” por el periodista Luis Losada, relató su transición a mujer y su posterior “reversión”. “De pequeño, mi abuela me hizo un vestido de noche violeta, me afirmaba en el género opuesto. Plantaron la semilla de la disforia en mí. Hubiera sido maravilloso si me hubieran dicho que era un niño muy guapo y que no necesitaba cambiarme de género”, describió.

Al mismo tiempo que una protesta recordaba al joven vasco Ekai en Sol, Heyer aseguró que los casos de suicidio que se registran entre adolescentes trans no tienen como origen “el acoso, la discriminación o la falta de afirmación” sino su “inestabilidad” psicológica y que no estén “capacitados emocionalmente”. Por ello, reclamó “tratarles” sin “darles hormonas ni afirmarles en otro género”, sino examinando su “entorno familiar”, porque, “en el cien por cien de los casos hay alguna experiencia presuntamente desencadenante, como “una pérdida importante o un abuso sexual”.

“Si hubiera otros procedimientos médicos en los que la gente que ha recibido el tratamiento se está intentando suicidar en porcentajes del 40 o el 50 por ciento, se acabarían, pero esto no ocurre [con los de reasignación de sexo] porque es algo político”, agregó antes de concluir que “no se cambia de género” ya que la transexualidad es algo “simplemente cosmético, como ir al carnaval todos los días”. Así, recomendó a los adolescentes que vayan a iniciar su transición, que "cambien de médico, no de sexo".

En esta línea, la pediatra Michelle Cretella defendió que, "en un mundo ideal, antes de que existieran los activistas transgénero, era posible enviar a estos niños y a sus padres a un terapeuta" y que "después de un año" de 'asistencia', podían tener "una infancia normal".

Las entradas al congreso superaban los 80 euros. Presentaciones como esta se retransmitieron por internet.

Boicot a Unicef

“Te puedes poner lo que quieras y llamar lo que gustes, pero no esperes que yo crea en tu fantasía. No esperes que te llame algo que no eres”, reprochó en otro punto de la jornada a un imaginario interlocutor trans la exmilitar Miriam Ben-Shalom, líder de una “coalición conservadora de mujeres progresistas” en Estados Unidos. El programa cumplió así con todos sus puntos, con conferencias tituladas como ‘Amando a mis vecinos LGTB, víctimas de la falsa ciencia’, de Glenn Stanton, presentado como asesor de la Casa Blanca durante la era de George W. Bush y cristiano.

Y es que, pese a que HazteOir se define como una organización laica, las referencias a la religión y a la potestad de la administración para regular la educación en colegios católicos coparon gran parte de los debates. La escritora Gabriele Kuby llamó directamente a boicotear tanto a Unicef -y “no comprar sus tarjetas navideñas”- como a la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre aplausos del público porque “sus políticas solo quieren separar a los niños de la autoridad de los padres”.

Doble desafío

En su manifiesto desafío a la normativa madrileña, que penaliza “expresiones vejatorias por razón de orientación sexual e identidad o expresión de género”, HazteOir duplicó la irradiación del discurso de sus ponentes con la asistencia de dos de ellos a la presentación ante la prensa de su seminario el jueves. El argentino Agustín Laje -ideólogo de una “nueva derecha”- afirmó entonces que los avances logrados por el históricamente discriminado colectivo LGTBI “se están llevando por delante todas las libertades fundamentales que Occidente ha conseguido durante siglos”. El propio Heyer comentó que la transexualidad es una falsa etiqueta que se da a casos de "fetichismo" de hombres que "se enamoran de sí mismos" cuando optan por "disfrazarse de mujeres y convertirse en su propio objeto de deseo".

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió con el autobús tránsfobo en verano, el congreso no ha enardecido nada los ánimos políticos. Los partidos han optado esta vez por ignorarlo conscientemente a excepción del PSOE, que, a través de la diputada Carla Antonelli, sí ha querido posicionarse. Hace unos días, la parlamentaria registró una pregunta dirigida al Ejecutivo de Cristina Cifuentes para que detalle si llegó a adoptar alguna medida para evitar esta "propagación de la ideología del odio”.

Pero Antonelli recibirá, a la luz de lo ocurrido, pocas respuestas. La Comunidad de Madrid había anunciado en declaraciones a este medio que se mantendría "vigilante" ante "cualquier vulneración de la legislación", aunque descartó hasta el último minuto cualquier actuación cautelar. Tampoco la Fiscalía o la Policía han intervenido de oficio, como critica la parlamentaria socialista.

Desde el tejido social, la reacción a este seminario ha tenido algo más de cuerpo. El Observatorio contra la LGTBIfobia reclamó al Ejecutivo de Cifuentes, al Ayuntamiento de Madrid de Manuela Carmena y al Gobierno de España que lo frenara antes de tiempo. No obstante, la mayoría de las asociaciones -entre ellas, algunas de las mayoritarias- han preferido obviarlo y no darle “propaganda”, informan sus portavoces a este digital Con todo, una decena de manifestantes se reunió este viernes ante las puertas del evento para criticar que tuviese lugar. A juicio de Arsuaga, los congregados no eran más que "personas confundidas que no saben lo que quieren y que simplemente sufren”, justificó ante sus invitados.

Ignacio Arsuaga, en la rueda de prensa de presentación del congreso

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