24 de agosto de 2019, 7:06:10
Opinión


¿Libertad de expresión? Sí, gracias

Por Nino Olmeda


Durante muchos años, la libertad ha sido un bien a proteger, después de estar una buena etapa sabiendo lo que es no disponer de ella. Solo sabíamos que era un grito y un golpe de rebeldía pero poco más, porque no la habíamos conocido.

‘Libertad, desearla y luchar hasta conseguirla’, llevo tatuado en mi brazo izquierdo y desde entonces, cuando la democracia era una ilusión y lo habitual y cotidiano era la represión y la censura, hasta las últimas fechas no había percibido que nos querían dejar sin ella y que sólo de vez en cuando se producían algunos ataques contra la libertad pero eran alejados de inmediato. ‘Libertad hasta para equivocarse’, decía muy a menudo mi padre, fallecido hace muchos años, refiriéndose a la libertad de expresión, tan necesaria como el respirar sin ahogarse.

De vez en cuando, aparecían vientos que trataban de arrasar a su paso con todo. Vientos que ahora nos quieren meter en el largo túnel del nuevo puritanismo que hunde sus raíces en lo correcto políticamente. De pronto, actos seguidos de actos cada vez más indecentes encadenan la condena a un rapero por cantar algo que no tiene ni buen gusto ni nada agradable para cualquier ciudadano normal, pero que no se merece el castigo de tres años en una mazmorra. El mal gusto e incluso la aberración en la expresión oral no se curan con cárcel, que es una manera aberrante de esconder al disidente. Luego, un juez secuestra un libro que lleva en las librerías tres años y más de 100.000 lectores. Y lo último, lo más maravilloso de la mano de los que están en esto porque tiene que haber de todo, es que por primera vez en casi 40 años se retira un cuadro de ARCO, feria internacional de arte contemporáneo organizada por IFEMA, entidad ferial con representación del Ayuntamiento de la capital, la Comunidad de Madrid, la Cámara de Comercio y la Fundación Montemadrid. El arte es libertad de expresión y poner reglas a la creación es como querer vallar el Mediterráneo, posibilidad contemplada solo por imbéciles y por los que quieren hacer política partidista con todo, hasta con su propia mezquindad. La obra retirada hace referencia a los presos políticos independentistas, cuestión esta que es muy discutible dependiendo de con quién hables. Pero a los amantes de la libertad no se les ocurriría tapar la boca ni ocultar realidades ni adjetivos insultantes contra lo que no queremos que vean los demás. En definitiva, que ahora todos se pronuncian a favor de la libertad de expresión, pero cuando dentro de IFEMA se debatió retirar la obra del artista Santiago Sierra, los mudos hablaron y los silenciosos hablaron fuera.

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