21 de mayo de 2022, 4:02:52
Opinión


En el centenario del “viejo profesor”

Por Jaime Cedrún


Hoy Madrid conmemora el centenario del nacimiento del mejor alcalde que ha tenido la ciudad, Enrique Tierno Galván, “el viejo profesor”. A raíz de su muerte, el 19 de enero de 1989, Nicolás Sartorius nos relataba en la revista “Unidad Obrera” que aunque Tierno no procedía de la experiencia sindical, “conectó de forma natural con el nuevo movimiento obrero que surgió en nuestro país en la última década de la Dictadura. Político que siempre se había movido en el área del pensamiento socialista, primero creando el Partido Socialista del Interior, después el PSP; en el terreno sindical apoyó a CCOO en aquellos difíciles años y uno de los hombres de confianza, José Alonso, ferroviario y destacado sindicalista, perteneció durante años al órgano máximo de dirección de nuestro sindicato, años que fueron decisivos para el mismo”.

Tierno nació pocas semanas después que Marcelino Camacho y, como nos recordaba Sartorius, mantenían una relación fraternal: “se le podía ver, ya alcalde de Madrid, cuando se acercaba los primeros de mayo a la cabecera del cortejo a saludar a Marcelino, aún cuando la manifestación la hubiese convocado en solitario la C.S. de CCOO”.

El destino ha querido que este año se conmemore el centenario de estas dos grandes figuras de la izquierda madrileña y española. En común tenían el respeto profesado hacia ambos por todo el espectro político, lo que les hacía verdaderos líderes, capaces de aunar a multitudes. Ambos eran amantes del estudio y el aprendizaje, Marcelino siendo autodidacta; Tierno como doctor en Derecho y Filosofía y Letras y catedrático de Derecho Político, uno de los hombres más cultos y quizá por ello, menos pedante, de la reciente historia política de nuestro país.

Cada uno, Marcelino y Tierno, desde diferentes trincheras lucharon contra el franquismo y fueron, por ello, perseguidos. El primero con jersey de cuello vuelto y el profesor con traje cruzado. A raíz de la creación del “Boletín informativo de Seminario de Derecho Político”, Tierno fue condenado a prisión en 1957 y en 1966 “expulsado de por vida” de su cátedra en Salamanca, teniendo que exiliarse a Estados Unidos, donde fue profesor residente en Princeton.

Tierno lideró la Federación Socialista de Izquierdas, donde se encontraban diversos partidos socialistas en paralelo al PSOE. De hecho, tras las primeras elecciones tras el retorno de la democracia en 1977, fue elegido diputado por su Partido Socialista Popular (PSP), que terminaría integrado en el PSOE.

Pero el verdadero hermanamiento de Tierno Galván con el pueblo llegaría a raíz de su elección como alcalde de Madrid en 1979, gracias a la alianza con el PCE. Memorable fue el primer Primero de Mayo con gobierno municipal de izquierdas en la capital con miles de gargantas clamando “PSOE, PCE, unidos a vencer”. Y es que, para Tierno, como para Marcelino, como dicta el manual de la izquierda racional es imprescindible la unidad a pesar de las diferencias puntuales, porque unidos y unidas, sumamos mucho más.

Dicen que lo de “viejo profesor” lo alentaba el propio Tierno a modo de coquetería y que incluso el apodo se lo pusieron cuando contaba con solo 35 años. A la alcaldía del foro accedió con 61 años con toda la experiencia política y un interminable listado de libros publicados.

Era Tierno una persona cercana, de amable trato y amiga de consensos. El resultado fue convertir a Madrid, el Madrid de “la movida”, en la joven capital de Europa. Transformó la tristeza de una ciudad que sufrió el yugo de ser perdedora en la guerra y la devolvió la alegría y la dignidad robada en 1939.

La capital, con “el viejo profesor” vivió su mayor transformación desde tiempos de Carlos III. La alianza PSOE-PCE empujó la transformación urbanística de barrios como Villaverde, Usera, Vallecas… y emprendió la desaparición del chabolismo; el centro resurgió con la demolición del terrible scalextric de Atocha, la peatonalización de Preciados y el alma de la movida. Madrid perdió su pestilencia con el plan de saneamiento del Manzanares, convirtiendo en acontecimiento el retorno de los patos al río. Tierno ya tuvo la visión de una gran Madrid con la creación del IFEMA. Madrid arrancó y fue algo hasta la llegada de la derecha y las posteriores décadas de gobiernos neoliberales.

No es mal ejercicio, aprovechando este centenario, remirar la obra de este hombre honesto, republicano de corazón, federalista y madrileño. Lo opuesto a posverdades y necios populismos. No me refiero ya a esa bibliografía extensa y densa, basta con repasar su célebres “Bandos”, donde pone el acento en los cotidianos problemas de una gran ciudad, y mucho más que eso.

Concluyo con el primer párrafo de uno de los últimos, deseando que Madrid vuelva a estar en la cresta de la ola: “Hemos de estar en extremo contentos y satisfechos porque Madrid se haya convertido en la fábula de Europa. Voces extranjeras la llaman la capital de la alegría y del contento de Europa. Nada puede producirnos mayor gozo, siempre ajeno a cualquier soberbia o vanidad, porque titular así a nuestra ciudad significa que es acogedora, cordial, libre, apacible y universal, todos cuyos adjetivos son muchos y muy ilustres y pocas veces se han dado reunidos en la historia de una Villa tan populosa y concurrida como es la nuestra”.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

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