15 de noviembre de 2019, 20:18:22
Opinión


Madrid necesita servicios públicos de calidad

Por Jaime Cedrún


Los servicios públicos son la vertebración de una sociedad y fundamentales en la lucha contra la desigualdad. Tal como afirma en “Madrid Sindical” Unai Sordo, secretario general confederal de CCOO, “aquellas personas con menos posibilidades de obtener servicios en el mercado privado son las que más necesidad tienen de los servicios públicos. Es un elemento de equidad y cohesión social fundamental y es muy importante que la sociedad lo entienda así”.

Efectivamente, en estos tiempos de intento de desvertebración del Estado tenemos que defender lo conquistado y recuperar lo arrebatado, tal como reza la campaña que está llevando a cabo el Área Pública de CCOO (servicios a la ciudadanía, enseñanza y sanidad). Y además tenemos que utilizar la pedagogía y explicar que el maltrato padecido por las plantillas públicas repercute directamente en la calidad de los servicios.

Y una vez más, la Comunidad de Madrid es modelo, ejemplo, o como se repite ahora, paradigma del ataque a lo público y a sus trabajadores y trabajadoras. La crisis fue la excusa para llevarse por delante más de 800 millones de euros del capítulo de gastos de personal; más de 15.000 puestos de trabajo en el ámbito de la administración regional y, posiblemente, el doble en las administraciones municipales de la región. Respecto a este último caso, desde CCOO de Madrid, exigimos la derogación de la Ley de racionalización y sostenibilidad de las administraciones locales.

Nadie puede negar que trabajadoras y trabajadores públicos de Madrid han sido los “paganinis” de la crisis en lo que a devaluación salarial respecta con una pérdida de entre el 15 y el 20 por ciento, con congelaciones salariales entre 2011 y 2015, incluso con el castigo sin paga extra de Navidad en 2012. Si a esto añadimos el recorte en las plantillas sin aplicación de la tasa de reposición y despidos “justificados” por la Reforma Laboral que ha posibilitado expedientes de regulación de empleo como el sufrido por Telemadrid, el panorama es desolador.

Para más “inri”, gran parte de los recortes padecidos por el área pública han implicado un trasvase de dinero público al sector privado, a pesar de que, por ejemplo, con la movilización hemos conseguido paralizar la privatización absoluta de la sanidad madrileña.

Este ataque a lo público tuvo la crisis como excusa. La contradicción que abandera la presidenta Cristina Cifuentes son los brillantes datos macroeconómicos. Así, el PIB, la riqueza de la región, ya ha superado el 3 por ciento y la renta per capita es la mayor de España, pero…no explica Cifuentes que hay 435.000 personas desempleadas (un 8 por ciento más que en 2008); 173.000 personas sin ingresos. No explica que la contratación precaria y temporal está desbordada, haciendo surgir una nueva realidad, la de los trabajadores y, fundamentalmente, trabajadoras pobres.

Con todo, desde CCOO de Madrid estamos exigiendo la recuperación del empleo público destruido en las administraciones general, regional y municipal; exigimos la firma del Convenio Colectivo de la Comunidad de Madrid, que no se negocia desde 2007. Además exigimos el cumplimiento de los acuerdos de las mesas sectoriales de personal funcionario, docentes y sanitarios; así como la recuperación de las inversiones a los niveles anteriores a la crisis. Por su puesto, se hace indispensable la recuperación de la gestión de servicios públicos privatizados o externalizados, que son muchos.

Es el momento de la política, del acuerdo y el pacto. Por ello, el Gobierno regional tiene que asegurar un crecimiento social basado en la igualdad de oportunidades con un reparto justo de la riqueza. En este contexto se hace indispensable la creación de un organismo de evaluación de servicios públicos, especialmente los externalizados. Es el momento de un pacto por la sanidad pública consensuado entre todos los actores implicados por el que se garantice la universalidad de ésta.

Es también el momento de un pacto por la educación pública de calidad que evite inicios de curso tan desastrosos como al que acabamos de asistir. Hay que restablecer las ayudas compnesatorias (becas, libros, comedor…) Hay que derogar los decretos y normas de recortes que desarrolla la LOMCE en Madrid. Es necesario un compromiso para defender la autonomía universitaria, fomentando el funcionamiento democrático y su implantación social.

Para que realmente la mayoría de las personas salgan de la crisis, es un clamor la necesidad de un pacto social que genere un nuevo modelo de servicios sociales cuyo eje central sea una red básica de servicios sociales municipales con una financiación estable. En muchos asuntos ya está bien de postureo, es imprescindible una ley integral contra la violencia de género regional con recursos.

En definitiva, hacen falta unos presupuestos regionales para las personas, vertebradores en lo social. Para ello, las Comisiones Obreras de Madrid propusimos la inversión de 600 millones de euros (200 por ejercicio), para recuperar los 15.000 puestos perdidos. El Gobierno tiene que dar un volantazo a sus principios ultras y trabajar para el bienestar general. Eso incluye una fiscalidad justa en la que Madrid deje de ser un pequeño paraíso fiscal. Hay que recuperar los 2.558 millones de euros que Esperanza Aguirre perdonó a los más ricos eliminando el impuesto de patrimonio y bonificando el de donaciones y sucesiones.

Estamos inmersos en una campaña, silenciada, para recuperar lo arrebatado. Cada miércoles frente al Congreso de los diputados nos concentramos en defensa de lo público. Una defensa que lo debe ser de toda la sociedad madrileña.

Jaime Cedrún es secretario general de CCOO Madrid.

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