17 de octubre de 2019, 22:36:54
Opinión


Del bañador al disfraz para Halloween

Por Ángel del Río


Sin solución de continuidad, hemos pasado del bañador al disfraz para Hallowen. Mejor dicho: ambos atuendos coinciden en las superficies comerciales, principalmente en los bazares chinos. Y es que este largo y cálido verano que se ha colado en el otoño, hace que todavía se disfrute del sol playero, como ha ocurrido en el puente de la Hispanidad, y aún no se ha retirado de los expositores de las tiendas los trajes de baño, coincidiendo en el tiempo y en espacio, con los disfraces, caretas y otros objetos terroríficos para la noche de los muertos vivientes. Y es que, a que a Halloween le pasa como a la lotería de Navidad: que cada año empieza a venderse antes.

Esta fiesta, que personalmente me sigue pareciendo una estupidez importada por puros intereses comerciales, va creciendo cada año en aceptación popular, porque en nuestro país, a todo lo que sea fiesta, nos apuntamos. Ya no es solo que Halloween se celebre cada vez en un mayor número de salas de fiestas, restaurantes, teatros, parques de ocio y otros espacios, es que se ha fomentado en los colegios, donde ya se ha impuesto como una fecha más en el calendario lúdico de las actividades extraescolares.

Las modas, por muy esperpénticas que sean, se imponen, sobre todo si cuentan con un buen soporte comercial y publicitario. ¡Qué vamos a hacer!

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