25 de julio de 2021, 21:37:32
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TAL DÍA COMO HOY


Se consagran las Salesas: convento, tumba real y sede del Tribunal Supremo

Por MDO

El 29 de septiembre se cumplen 500 años de la consagración del convento de las Salesas Reales, actual sede del Tribunal Supremo en la calle Bárbara de Braganza que ha sido testigo de buena parte de la historia de Madrid.


Fue una 'casa' construida a medida de la orden religiosa que le presta nombre: las Salesas. Así lo quiso la reina Bárbara de Braganza, quien, ferviente seguidora, deseaba que la orden procedente de Francia se estableciera en Madrid. Tras su llegada a la Villa en 1748, las monjas ocuparon unas casas en Prado Viejo primero y un beaterio en la calle San José después, hasta que la reina compró unos terrenos y encargó un proyecto para proporcionarles un espacio. Así nació el Convento de la Visitación de Nuestra Señora o de las Salesas Reales, un conjunto arquitectónico de convento e iglesia junto a la antigua Puerta de Recoletos, en la actual calle Bárbara de Braganza.

Además de convertirse en la patrona protectora de las monjas Salesas y una perfecta anfitriona de Madrid para la orden religiosa, Bárbara de Braganza concibió el complejo como centro de instrucción para niñas nobles y, de paso, un plan B por si, llegada la muerte de su marido, el rey Fernando VI, tuviera que buscar un lugar de retiro definitivo.

Con estos planes a corto y largo plazo, las obras del convento comenzaron en 1750 según el diseño de François Carlier, un barroco refinado, disinto al de otros edificios del Madrid de la época, y que se terminaría viendo modificado por Francisco Moradillo, que tomó el relevo del francés e incluyó dos torres-campanario que no formaban parte del proyecto original. El 29 de septiembre de 1757 se consagraba el nuevo conjunto arquitectónico religioso de la capital, con presencia de una reina que evidenciaba ya serios problemas de salud.

El "retiro" de la reina al convento de Recoletos llegó mucho antes de lo que la impulsora misma había planeado. El mismo año de la inauguración definitiva, 1758, fallecía Bárbara de Braganza y era enterrada en 'su' convento de las Salesas. Un año después, también sería allí enterrado el rey Fernando VI, siendo su sepultura uno de los principales atractivos artísticos actuales del interior de la edificación. Son los únicos reyes, junto a María de las Mercedes de Orleans, que se encuentran enterrados en la ciudad de Madrid.

Desamortización

La muerte de los reyes que habían sido sus protectores no supuso un cambio para el convento, que siguió contando con grandes patrocinadores que lo mantuvieron y embellecieron durante los cien años siguientes. Sin embargo, las desamortizaciones civiles y eclesiásticas de la España del siglo XIX terminaron con el uso religioso del convento de las Salesas. En 1870, por Real Decreto, el Estado se incautó del monasterio, del palacio y de sus terrenos y las Salesas fueron exlcaustradas. El Estado convirtió el convento en Palacio de Justicia y realizó algunas reformas importantes para desmontar los alrededores y construir muros, escalinatas y terrazas, así como para abrir calles a la actual plaza de la Villa de París.

Solo la Iglesia de la Visitación continuó en manos de la Iglesia, que la puso en manos de los Padres Redentoristas hasta que en 1891 se convirtió en la parroquia de Santa Bárbara, uso religioso que permanece hasta la actualidad. Por su parte, las monjas que ocupaban el convento se sirvieron de algunas piezas artísticas del viejo monasterio y pasaron por diversas ubicaciones hasta para establecerse en 1883 y de manera definitiva en la calle de Santa Engracia.

Siglo XX

Ya en el siglo XX, la nueva sede del Palacio de Justicia sufrió dos grandes incendios. Especialmente dañado resultó en el de 1915, en el que solo quedaron en pie los cuatro muros exteriores de las antiguas dependencias conventuales, destruyéndose, además de los documentos propios de la sede judicial, numerosas obras de arte que habian sido depositadas allí por el Museo de Prado. La restauración la realizó Joaquín Rojí. Quince años después, el arquitecto Miguel Durán diseñó la escalinata que accede a la portada del templo, necesaria cuando se abrió la nueva calle Bárbara de Braganza.

El protagonismo de las Salesas en la vida madrileña continuó en 1939, con el final de la Guerra Civil, cuando acogió una ceremonia religiosa especial celebrada por las autoridades de la recién instaurada dictadura franquista para celebrar su victoria, con la asistencia del propio Francisco Franco y otros dignatarios.

Actualmente, la mayor parte del complejo arquitectónico es la sede del Tribunal Supremo, mientras que la parroquia de Santa Bárbara sigue desarrollando su servicio religioso.

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