18 de julio de 2019, 7:07:28
Opinión


Nuevas realidades

Por Jaime Cedrún


Recientemente leía un breve artículo, en la sección local de un diario, repleto de conceptos tan nuevos como relevantes para el nuevo mundo del trabajo que se nos avecina: IOT (el internet de las cosas), startups, freelancers, crowdwork, smart… Todos ellos, parte de una nueva escenografía con nuevos espacios físicos y virtuales, ausencia física de relaciones personales, desaparición de empresariado, plataformas en internet para trabajos concretos, economía colaborativa y no tan colaborativa…

Tal como mencionaba la pasada semana en la Escuela Sindical de CCOO de Madrid, Carlos Gutiérrez, nuevo secretario de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de CCOO, estamos ante un nuevo modelo que ha supuesto la ruptura del contrato social surgido tras la Segunda Guerra Mundial. En ese mismo escenario, contamos con sendas intervenciones de José Moisés Martín y Adrian Todolí; el primero, economista y consultor y el segundo, profesor investigador en Derecho del Trabajo de la Universidad de Valencia.

Todos ellos participaron en la mesa y debate sobre nuevos marcos laborales para nuevas realidades económicas, un asunto de calado y que para CCOO es un reto fundamental que ya estamos abordando.

La intervención de José Moisés Martín resultó tan inquietante como apasionante por el reto de futuro que supone para el sindicalismo de clase y para nuestras vidas como ciudadanos y usuarios. Efectivamente, la evolución tecnológica ha supuesto el paso de la economía de la información a la economía digital que, en palabras del economista, está llevando a la transformación sustantiva de la actividad en todos los sectores.

Desde “el internet de las cosas”, que ya permite interactuar con “cosas” desde nuestros teléfonos móviles; hasta las smart cities, que nos posibilitan pagar sin dinero y también sin tarjetas; pasando por la impresión en 3D, que ya se utiliza para la construcción de obra púbica y vivienda; o la computación cognitiva, con ordenadores que piensan y traducen simultáneamente o redactan informes…, lo que parecía ciencia ficción hace pocos años, ya está aquí.

También Moisés Martín citó esa realidad que puede resultar preocupante, como es la de los big data (datos masivos). Citando al ponente, “lo tienen todo de nosotros” y por el simple hecho de llevar un móvil encima saben dónde nos encontramos en todo momento. El big data, la utilización masiva de datos, se está aplicando ya en publicidad y estudios de mercado. Esto lo podemos observar cuando en internet surge, como por arte de magia, publicidad adecuada a nuestros gustos o necesidades. La cuestión es el uso que, por ejemplo, se puede hacer de nuestros datos en procesos electorales.

El problema es cómo se utiliza la inteligencia artificial, una cuestión moral que ya Cervantes, muy interesado siempre por los avances de su época, planteaba en Los trabajos de Persiles y Segismunda cuando escribía “ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña; el engaño está en quien no sabe utilizarla”.

Así, las conclusiones fundamentales a las que llega el ponente es que la revolución digital no es una promesa de futuro, es una realidad actual, efectiva y con impacto; la transformación de los procesos productivos traerá una redifinición del propio concepto de empleo y empresa; están apareciendo nuevos retos surgidos de la irrupción brusca tecnológica que van por delante de la regulación; el marco actual de las relaciones laborales se está quedando obsoleto a marchas forzadas. Todos estos cambios no son un fenómeno natural que traiga aparejado la vuelta a las relaciones laborales de explotación decimonónicas que estamos sufriendo en los nuevos sectores y actividades. Son procesos artificiales y humanos que admiten justamente los cambios económicos, sociales y políticos para una sociedad más desarrollada, sostenible y más justa

Ante este panorama, el sindicalismo de clase, con CCOO a la cabeza, está preparado para hacer frente a los retos e impedir la desvertebración de la sociedad. Otro de los elementos que crece a pasos agigantados es la denominada “economía colaborativa”. Sobre este asunto resultó muy clarificador escuchar la ponencia de Adrián Todolí quien aseguró que el nuevo modelo de negocio va a ser la economía bajo demanda y que considera la economía colaborativa “más bien de alquiler”.

Sacó a colación el profesor de Derecho del Trabajo, uno de los términos que mencionaba al principio de estas líneas: “crowdwork”, que en resumen es la realización de trabajos bajo demanda a través de plataformas de internet. A grandes rasgos, pueden ser on-line y off-line. Las primeras son aquellos trabajos que se realizan a través de internet porque técnicamente es posible: diseño, contabilidad, traducciones… Es “vender trabajo”, algo que ya hace también la famosa Amazon. El off-line es el que necesita trabajar físicamente como el conocido Uber, que tantas polémicas está protagonizando por su enfrentamiento con el gremio del taxi.

Evidentemente, aunque todo queda estipulado, coincido con Todolí en que se da un gran desequilibrio entre las partes. Desequilibrio que aumenta porque la “reputación on-line” del trabajador se crea en base a las opiniones de la clientela que directamente ha contactado con él. Los tradicionales supervisores de las empresas son los propios usuarios por lo que el control sobre el trabajador es infinitamente mayor.

Quizá cuando hablamos de “nuevas realidades”, no lo son tanto y ahora una plataforma de internet es la decimonónica plaza del pueblo a donde acudían los jornaleros a buscar trabajo cada día, y a veces había suerte y a veces no. De hecho, en Madrid no es tan raro ver a los “riders” (repartidores) de Deliveroo en plazas, pendientes de sus móviles como antaño se estaba del capataz.

Por tanto, son muchas las novedades que no tienen sentido y que entre el sindicalismo y el Derecho del trabajo tenemos que dar respuestas ya, porque no nos venden la moto. No es creíble que a las doce de la noche quien va en bicicleta bajo la lluvia, llevando comida, sea un empresario.

Jaime Cedrún
Secretario general CCOO de Madrid

Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.madridiario.es