15 de noviembre de 2019, 7:35:53
Social


"No quiero a mi hijo": Madrid salva a 40 bebés al año

Por Hayda Ramos

La Comunidad asesora a las madres que no pueden cuidar a sus hijos. Comunicada la decisión, en el hospital o con una llamada al 012 o al 112, el protocolo se activa de inmediato, no tiene consecuencias penales y favorece la adopción de los niños.


Un chupete blanco caído a su suerte sobre un suelo negro. Una calle que se pierde cuesta arriba. Un mensaje de dolor (“Antes de abandonarme haz una llamada); y otro de esperanza (“Muchas familias quieren adoptarme”).

Mujer embarazada, con dificultades y muchas veces sola. A veces inmigrantes, pero también españolas. Muchas primerizas, pero también algunas que ya saben qué significa ser madre. De todas las edades, incluso menores. Mujeres en riesgo de exclusión social o en situación de marginalidad; con problemas de salud mental o con discapacidades. A todas va dirigida la campaña de la Comunidad de Madrid contra el abandono de bebés.

Cada una carga con su historia, pero todas se ven ante la misma tesitura: tener que renunciar a su hijo. “Es una decisión muy dura, durísima; meditada en el tiempo, durante el embarazo”. Todos lo podemos imaginar, pero quien así habla es Alberto San Juan, director general de la Familia y el Menor del Gobierno regional. Y sabe de lo que habla, es su día a día: “En 2016, Madrid fue la comunidad en la que más renuncias hospitalarias se hicieron, 35”. Y en los ocho primeros meses de 2017, “trece mujeres han decidido dar a su hijo en adopción”.

Una decisión que no tiene consecuencias legales, insiste una y otra vez San Juan en su conversación con Madridiario: “No pasa nada por que una madre renuncie a su hijo. Abandonarlo sí tiene consecuencias penales para ella, pero la renuncia no”. Estas mujeres gestan, paren y dan a su bebé en adopción. No abortan ni están detrás de los niños que, vivos o muertos, aparecen en contenedores o vertederos.


Máxima confidencialidad y rapidez

No obstante, la campaña tiene un triple objetivo: “Evitar el abandono de los bebés, proteger el derecho de los niños a vivir y asesorar y apoyar a las mujeres que quieran renunciar a sus hijos”, resume San Juan. Dicho de otro modo: “Que la mujer embarazada con problemas sepa que tiene opciones”. Para ella y para el pequeño.

“Toma tu decisión con tranquilidad. Entregar al bebé no tendrá consecuencias legales”, reza la campaña. Y esa es otra de las claves, según el responsable de la Dirección General de la Familia y el Menor, para quien “es importante recalcar que no hay ninguna consecuencia legal negativa para la madre” y que “la confidencialidad es absoluta”.

Nadie, insiste San Juan, tendrá problemas. Tampoco quienes permanezcan en España de manera irregular: “No pedimos papeles. Cualquier mujer, esté en la situación en la que esté, tiene la posibilidad de hacer la entrega de su bebé”.

La decisión es difícil y dolorosa; el procedimiento, sencillo y rápido. Existen dos maneras de activar el protocolo: “Una es al dar a luz, en el hospital, hablar con el personal y decirle que queremos hacer una renuncia. La otra es con una llamada, gratuita y confidencial, al 012 o al 112: una unidad de emergencia social irá inmediatamente al lugar que indique la madre”.


Primero, acogida; después, adopción

En ese momento, se declara la situación de desamparo del bebé, que, a la espera de ser dado en adopción, queda bajo la tutela y la custodia de la Comunidad. “Hay un plazo en el que la madre puede retractarse. La decisión definitiva se produce cuando el menor es entregado a su familia adoptiva”, explica San Juan, que añade que Madrid “tiene una bolsa de 1.500 familias que están deseando adoptar, y que han sido declaradas idóneas, por lo que el niño va a estar cuidado por alguien que le está esperando con los brazos abiertos para hacerle muy feliz”.

Antes, entre la renuncia y la adopción, el bebé será acogido con carácter de urgencia, es decir, de manera inmediata, en una residencia o por una familia, que es la opción preferente para la Administración madrileña: “Donde mejor está un bebé es en una familia, así que siempre que sea posible irá a una familia de acogida”, afirma San Juan.


Madrid lidera las renuncias hospitalarias en España

Más allá del dolor hay un halo de luz. La Comunidad hace balance de esta campaña chupete: “Estamos satisfechos. Pero estamos satisfechos porque si un bebé ha sido capaz de salir adelante, de evitar quedarse en la calle, nos damos por muy satisfechos”. Los números también hablan: los que se refieren a las renuncias hospitalarias dicen que Madrid registra anualmente “entre treinta y cuarenta”, lo que la sitúa a la cabeza en el conjunto de España.

Es decir, cada año entre treinta y cuarenta bebés se salvan en la región de ser abandonados, de quedarse a la intemperie o de acabar en un cubo de basura. Decenas de casos en los que la falta de esperanza se traduce en oportunidades; decenas de casos en los que la ansiedad y el miedo dan paso a la seguridad y la estabilidad.

“Antes de abandonarme haz una llamada”, clama un cartel con un chupete que quiere convertir las lágrimas de hoy en sonrisas de mañana, que busca “poder ayudar a que los niños puedan vivir y a que las madres tomen una decisión pensada y meditada”, concluye San Juan.

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