14 de diciembre de 2019, 9:45:21
Política


El modelo mixto de Madrid Calle 30 genera gastos anuales de 50 millones de euros

Por MDO/E.P.

El modelo mixto al que cambió la en un inicio sociedad municipal Madrid Calle 30 ocasiona unos gastos de 50 millones al año, según ha asegurado este martes el jefe del departamento técnico en la comisión de investigación del Ayuntamiento de Madrid.


El jefe del departamento financiero de Madrid Calle 30, Jesús Jiménez Allen, ha concretado que apostar por una sociedad mixta supone unos gastos anuales de alrededor de 50 millones de euros, al tiempo que ha confirmado que durante los primeros años de constitución de este modelo mixto los consejeros recibieron regalos tecnológicos. "Actualmente no" se hacen regalos, fue algo que ocurrió "muy al principio, cuando se compraron cámaras, GPS, tablets...", ha contestado en la segunda sesión de la comisión de investigación en torno a Madrid Calle 30.

El jefe del departamento financiero no ha podido determinar el número de consejeros, que podrían estar entre "15 o 16". "No fueron muchos, dos o tres años", ha declarado. Jesús Jiménez Allen ha confirmado que se pasó de los 2.500 millones de la adjudicación final hasta los 3.292 millones de presupuesto real, sin IVA.

"Errores" que se traducen en sobrecostes

Jiménez Allen ha calificado de "errores" diversas actuaciones que han generado sobrecostes -algunos cifrados por el actual presidente de la sociedad mixta, Carlos Sánchez Mato, en 43 millones de euros- y todo como resultado de un modelo económico-financiero que "está mal", como puede comprobar "cualquiera que sepa sumar".

Tras aclarar que él es técnico y que por encima tiene unos responsables, Jiménez Allen, que lleva trabajando en la empresa desde 2004, ha revelado que sus jefes le pidieron que "no entrara en detalles" cuando en las certificaciones los datos que se aportaban no eran exactos. "Había partidas en las que en un mes se ponía en las certificaciones cien ventiladores y al siguiente mes cero. Nos costaba llevar el inmovilizado", ha reconocido.

También ha apuntado que se han pagado facturas al socio privado, EMESA, fuera del contrato de mantenimiento, al tiempo que ha confirmado que en el modificado de 2007 se pidió un reequilibrio por parte del Ayuntamiento pasando de abonar 12 millones de mantenimiento a 23. El presidente del consejo de administración y delegado de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato, ha ironizado con el hecho de que Madrid "pidiese que se le cobrara el doble" y ha arremetido contra la "laxitud" de quien paga con el dinero de todos.

El responsable financiero ha descrito como "error" el modelo económico-financiero de la empresa y, concretamente, que las inversiones se repartieran a lo largo de 20 años cobrando un 5,5 por ciento de interés aunque, en la práctica, dicho calendario de inversiones se amplía a más años por decisión de sus superiores, "que no han querido venir a la comisión", en palabras de Sánchez Mato. "No se me ocurre otra cosa que no sea un error", ha contestado Jiménez Allen. El delegado ha contestado que ese sobrecoste se traduce en 43 millones de euros.

"Enmascarar una deuda"

Por su parte, la delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, que también ha comparecido este martes como miembro del consejo de administración por IU durante la reforma de la M-30, ha destacado que desde su formación entendieron que se pasó de una sociedad cien por cien municipal a empresa mixta en Madrid Calle 30 para "enmascarar deuda" que era inasumible para el Ayuntamiento.

El paso de un tipo de empresa a otra se debió, según la argumentación de Sabanés, a "intentar que no computara como deuda" para el Ayuntamiento. En la segunda sesión de la comisión de investigación sobre Madrid Calle 30, la edil ha subrayado que IU siempre denunció públicamente que "al final el coste de la obra correría a cargo del Ayuntamiento, que no podía asumir o que (se traduciría) en una inmensa deuda".

Dicha deuda "condicionó no sólo esos cuatro años de mandato sino muchos años después", que se pagó "con recortes en los recursos" municipales. "Si el Ayuntamiento no hubiera arrastrado esa deuda, las políticas de ajuste no se hubieran producido porque habría podido soportar en mejores condiciones las crisis". Así, se vieron afectadas desde la compra de autobuses hasta la construcción de escuelas.

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