14 de diciembre de 2019, 6:32:49
Opinión


¿Dónde están los emprendedores de Madrid?

Por Miguel Ángel Redondo

Las abultadas exigencias de Ahora Madrid dejan sin ocho puestos de trabajo a la economía madrileña y sin cafetería a los vecinos de Arganzuela.


Madrid rebosa talento y oportunidades y cada día un buen puñado de héroes se lanza a la odisea de crear una empresa. Muchos de ellos chocan frontalmente con el Ayuntamiento, generalmente alérgico a la actividad privada salvo para cobrar impuestos y poner multas. Tal es así que, en los últimos dos años, la única simplificación normativa que hemos conocido va destinada a que las asociaciones puedan justificar más fácilmente las subvenciones que reciben, mientras los aspirantes a empresarios continúan su Gymkana administrativa.

En eso estábamos cuando el concurso para poner una cafetería en el Centro Integrado dependiente de la Junta Municipal de Arganzuela –que incluye salas de estudio, actividades culturales y servicios deportivos- quedó desierto. Nadie la quiere.

¿Dónde están los emprendedores de Arganzuela? -se preguntó la concejal del distrito. ¿Cómo es posible que nadie la quiera? –pensará cualquier vecino un poco conocedor de la realidad sociolaboral de Madrid. La concejal pese a ser la supervisora del pliego del concurso, tampoco conoce la respuesta. Al atónito vecino y a la sorprendida Concejal presidente se lo tendremos que explicar.

Poner un bar limpio y decente en Madrid no es algo particularmente raro: 32.000 de ellos levantan la persiana cada día. ¿Qué le pasa entonces a esta cafetería imposible de Arganzuela? Pues ni más ni menos que ha sufrido el total desconocimiento de la concejal de lo que es apoyar la actividad económica. Ocho empleos que podían haberse creado y que seguirán esperando tiempos mejores.

El concurso para poner la sencilla cafetería tiene tal colección de barreras de entrada que merece ser estudiado en las escuelas de negocio. De por sí, montar un negocio no es fácil: adecuar el espacio, el mobiliario, seleccionar el personal, cumplir las normas de seguridad e higiene, impuestos, tasas, notarios, registros, declaraciones censales y un poquito de fondo de maniobra por lo que pueda pasar.

En Arganzuela todo eso debe parecer poco, porque Ahora Madrid añadió a las condiciones exigencias como la formación del personal en materia medioambiental y de comercio justo, que vistan en todo momento ropa con algodón 100% ecológico certificado de comercio justo, que el café también tenga esa certificación, contenedores que garanticen que todos los usuarios reciclan, menús bajos en grasas saturadas (sin especificar cuándo se consideran así) y maquinaria de bajo consumo energético (pese a que el propio comercio paga su recibo).

Otra de las condiciones, es que si es necesario ampliar la plantilla, deberá ser alguien con una edad inferior a 30 años o superior a 45. Es decir, si el emprendedor o emprendedora tiene pocos recursos y quiere contratar a su mujer, marido o hijo que está desempleado y tienen 35 años, no podría.

Con todas estas condiciones, la cafetería seguirá cerrada. Ningún emprendedor novel, con recursos limitados, puede asumir esta batería de condiciones tan exigentes, que paradójicamente en contraposición a los fines ideológicos perseguidos por Ahora Madrid, si podrían aceptar grandes cadenas de restauración con enormes recursos técnicos, humanos y financieros. Los vecinos seguirán sin servicio y ocho personas seguirán en paro, como otros muchos más en el resto de nuestra ciudad, sólo hace falta ver la reciente prohibición de la Feria MadrEat en el distrito de Tetuán por ese binomio imposible que es Ahora Madrid – creación empleo. Mientras, el Ayuntamiento sigue a lo suyo, acumulando más de 48.500 multas a establecimientos hosteleros en menos de un año.

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