23 de julio de 2019, 12:18:02
Cultura y ocio


Los hermanos Fraile nos atacan con una insufrible moruchada de sus dos divisas

Por Emilio Martínez

Va a ser casi imposible sufrir un espectáculo tan horroroso como el de este jueves en lo que resta de abono. Va a ser casi imposible aguantar que coincidan en un mismo festejo 8 antitoros, como los 8 moruchos, 8, de 4 divisas, 4, que desfilaron por la pasarela venteña para sufrimiento de los coletudos –Luque, Fortes y Leal-, impotentes ante estos regalitos de los hermanos Fraile en dos de sus divisas y de los sobreros de Adelaida y Carriquiri. Y también para el público que salió con un bajonazo virtual tras aguantar más de dos horas y media de tedio, de un festejo de encefalograma plano.


Casi dan ganas de finiquitar la crónica con un bajonazo. Hacerlo en un párrafo, más o menos así: un fiasco de corrida con la bazofia de toros no sólo descastados, también flojos, ante los que estrellaron sus ilusiones los componentes de la terna. Pero para no quedar por nuestra falta de casta a la bochornosa altura –mejor, bajura- de los ganaderos, mayormente los hermanos Fraile, responsables de cinco de los seis moruchos lidiados, ampliaremos algo la crítica. Añadiendo, como detalle de apoyo que los momentos en que más se batieron palmas en los tendidos fueron aquellos en que desde el sanedrín sabio del tendido 7 se gritó la exigencia de “Toro, toro”, que prendió con rapidez en otros lugares del graderío.

Porque las masas de los 8 animales, 8 que aparecían por chiqueros tenían el denominador común de no parecerse en nada al toro de lidia, al ‘bos taurus primigenius’. Y es que desde hace unas décadas, los propietarios de las divisas, salvo honrosísimas y minoritarias excepciones, decidieron ‘taurinear’ y echar agua en cantidades industriales al vino de la bravura de sus reses, en seleccionar los menos agresivos y encastados, los más dulcecitos de embestida para que no molesten a los toreros, para que estos se harten a torear –o lo que sea eso- ‘mu bonito’. Y, claro, con tanto bautizo, han podrido las bases genéticas, que si es que intentan recuperar -que se duda-, tardarán décadas en lograrlo.

De tal catadura fueron los cinco anunciados del dúo de hierros Valdefresno y Fraile Mazas, el sobrero de Adelaida Rodríguez -también devuelto por inválido- y su sustituto de Carriquiri. Ante los moruchos, nada similar al toreo pudo desarrollar Daniel Luque en su único paseíllo isidril. Ante los moruchos, Fortes demostró su evolución a un coletudo nuevo, más relajado y artista, como en algunos naturales de hinojos a su primero –lejos por fortuna del atropellamiento compulsivo que le caracterizó hasta ahora- en las pocas suertes que le dejó éste y el otro de su lote. El malagueño se va de la Feria con buenas vibraciones pero sin el triunfo que necesita.

Cual acontece con el francés Juan Leal, al que su primero, con un punto de peligro en su mansedumbre, le dejó pegarse el arrimón entre sus descaradas astas. Y ni siquiera eso el que cerró festejo, con la gente ya harta de tanto desafuero y pidiéndole, tras dos horas y media de infausto espectáculo que despenara aquella postrera bazofia.

FICHA

Toros de VALDEFRESNO, 5º y 6º de HERMANOS FRAILE MAZAS y 4º, sobrero de CARRIQUIRI, en sustitución de otro sobrero de ADELAIDA RODRÍGUEZ devuelto por inválido. Desiguales de presentación, pero iguales en mansedumbre y falta de fuerzas y casta, aunque nobles. DANIEL LUQUE: silencio; silencio tras aviso. FORTES: palmas tras aviso; silencio. JUAN LEAL: pamas tras aviso; silencio. Plaza de Las Ventas, 23 de mayo. 13ª de Feria. Dos tercios escasos de entrada.

CRÓNICA DEL FESTEJO ANTERIOR

Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.madridiario.es