11 de diciembre de 2019, 22:56:33
Opinión


El 'candidato' Errejón, con parpusa y safo

Por Ángel del Río


Estoy convencido de que todos los concejales de gobierno municipal, estarían dispuestos a convencer a la alcaldesa, Manuela Carmena, para que se quede hasta final de mandato, si es que tuviera la tentación de irse antes de tiempo, bien por cansancio, o porque le flaquee la paciencia con algunos de esos ediles que cada día le sorprenden con algo nuevo y nada agradable. Y estoy seguro también, de que hay algunos, que la están convenciendo para que vuelva a ser la candidata en las elecciones de 1918, porque con ella, creen que hay posibilidades de ganar y de gobernar.

Pero también es cierto que se habla mucho de Iñigo Errejón como su sucesor. El defenestrado por Pablo Iglesias, el perdedor de Vista Alegre, no estaba muerto políticamente, no, no; estaba tomando cañas, o limonada, el pasado lunes en la pradera de San Isidro, vestido en plan castizo, con parpusa y safo y marcándose, como buenamente podía, un chotís retrechero con una “manola”, no la alcaldesa, Manuela, sino con otra de armas tomar.

No sé si a Errejón le va esto del casticismo, del baile madrileño, de las chulaponas, el organillo, las gallinejas, las rosquillas, tontas y listas, el pasodoble o el cuplé, pero ahí estaba el tío, el día de San Isidro, en la pradera, dejándose ver y ataviado a la usanza más postinera para ir de verbena. Y estoy convencido, de que si pasó por este sainete, es porque quiere entrar en el Madrid de los votos, en el que puede llevarle a la alcaldía.

Pero también tengo la convicción, de que Errejón será candidato a la alcaldía de Madrid, en condicional; es decir, sólo si Pablo Iglesias está seguro de que no va a ganar, porque de lo contrario, se lo pensaría mucho. Iglesias es listo, y sabe que si su amigo-enemigo, Iñigo llegara a ser alcalde de la capital de España., tendría un rival reforzado, de peso e incómodo para sus aspiraciones personales. Cuando el PSOE decidió hacer a Tierno candidato a la alcaldía de Madrid, allá por 1979, lo que pretendía era “arrinconar” al viejo profesor a un lugar donde no molestara con sus requiebros intelectuales. Y consiguieron todo lo contrario: Tierno alcalde se convirtió en un referente, en la conciencia molesta y crítica del nuevo socialismo. Con Errejón pude pasar lo mismo.

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