25 de septiembre de 2021, 7:59:48
Cultura y ocio


Decoración y gastronomía 'made in Madrid'

Por Inés López

Restaurantes emblemáticos de Madrid como Babelia, Random o La Duquesita destilan inevitablemente su esencia. Payser, la constructora especializada en reformas de locales, desgrana sus "proyectos al detalle".


Numerosos restaurantes de Madrid poseen una belleza y una arquitectura digna de ser contemplada. Establecimientos con un toque sin igual que van al compás de menús muy elaborados y trabajados con mucha dedicación. Este trabajo es el que también emplean los arquitectos de Payser a la hora de realizar sus creaciones “al detalle”.

La empresa, aunque hace reformas de todo tipo, se ha ido especializando poco a poco en la hostelería, trabajando en restaurantes de la altura de Babelia, La Duquesita, o El Imparcial. “Hemos hecho obras de todo tipo, pero supongo que el éxito que tenemos con los restaurantes se debe a que son más vistosos por todo el mundo, no como las viviendas, que son privadas”, explica Paco Genovart, uno de los arquitectos que componen Payser.

Primeros restaurantes

El primer restaurante en el que trabajaron Genovart y Sergio López, su compañero, fue el emblemático Babelia de la calle Puigcerdá, para los arquitectos un local “muy especial por ser el primero”.

Babelia es un espectacular restaurante de cocina internacional. Gracias a Payser cuenta con unos espacios modernos, bonitos y acogedores pensados exclusivamente para que los clientes se sientan a gusto. La luminosidad es el punto fuerte de este establecimiento, junto a una cocina vista y sus dos alturas. En Babelia se puede disfrutar de tres ambientes diseñados por el estudio Madrid in Love amoldados por Payser a la estructura del edificio.

La filosofía del local es que “todo se comparte”, un mensaje que transmite el espacio y que se contempla también en la carta, donde se pueden encontrar croquetas, terrina de foie, sashimi de salmón, tacos de pollo o risotto.

Ambos arquitectos son responsables de que “una simple idea se haga realidad” y consideran que “no hay peticiones extravagantes”, lo importante es escuchar con atención los deseos del cliente.

Otro restaurante especial por ser de los primeros en los que Payser trabajó es El Imparcial, ubicado en la calle Duque de Alba. En concreto, fue el segundo proyecto de estos jóvenes arquitectos que volvieron a trabajar codo con codo con el estudio Madrid in Love para convertir un local en desuso en un restaurante elegante.

El Imparcial cuenta con un espacio muy versátil organizado en cuatro salas divididas en dos plantas, que cambian de uso según la hora del día y la ocasión: desde el desayuno, pasando por la comida, sin perdernos el afterwork y las magníficas veladas con copa.

La carta ofrece bastantes platos para compartir, entre los que destacan las patatas bravas, las croquetas de rabo de toro y el bocata de calamares con ali-oli negro.

“Estos restaurantes son muy especiales, pero todos tienen su cosas”, reconoce Genovart y añade que “la dedicación es nuestro toque personal”. Y es que estos arquitectos consideran que para hacer un buen trabajo es importante colaborar codo con codo con el interiorista, formando un equipo único para poder hacer cosas como Babelia o El Imparcial.

Normalmente, ofrecen un servicio para estudios de interiorismo como Madrid In Love Studio, Plantea Arquitectura y Marta Auyanet, con los que trabajan habitualmente.

Restaurantes emblemáticos

Otros ejemplos que los arquitectos de Payser consideran ejemplo de la dedicación y el trabajo en equipo son Casa Ciro y La Duquesita.

Situado en la calle Fernando el Santo, Casa Ciro es la taberna de toda la vida pero reinterpretada en clave actual. Payser se encargó de transformarla y convertirla en un local nuevo, pero manteniendo las columnas originales de aluminio fundido, la esencia de la taberna, aunque se pintaron de blanco.

En su carta no faltan los encurtidos caseros, el embutido de elaboración familiar, las verduras de temporada, así como los pescados del día. Además, cuenta con los clásicos para picar como la tortilla de patata o las croquetas.

La pastelería La Duquesita, en la calle Fernando VI, es centenaria (abrió en 1914) y una de las más prestigiosas de la capital. El local ha querido mantener la esencia de la confitería original, fundada por la familia Santamaría, pero con un aire moderno y chic.

Este proyecto fue para Genovart y López “todo un lujo” ya que se trata de un local protegido por Patrimonio, donde tuvieron que ser extremadamente cuidadosos. Poner el suelo de esta pastelería ha sido uno de los trabajos más laboriosos de estos jóvenes arquitectos, pero el resultado salta a la vista: se recomienda que al entrar miren hacia abajo.

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