8 de diciembre de 2019, 11:09:44
Municipios


La laguna de las avutardas y el pueblo que no tenía bandera

Por Javier García Martín

Aunque cueste imaginarlo, Parla fue durante mucho tiempo poco más que el pueblo que quedaba cerca de una laguna atiborrada de avutardas. El perfil rechoncho y torpón de esta ave inmensa ondeará en unas semanas en la primera bandera creada para el municipio.


Parla es una de las 60 ciudades más pobladas de España y colecciona vecinos de tantas nacionalidades que, al menos en cuanto a pluralidad de pasaportes, se acerca más a Nueva York que al vecino Pinto. Del pueblo arriero de 200 vecinos que abastecía de paja y cebada a la recién llegada corte madrileña hace medio milenio queda ya poco más que la figuración.

Sin embargo, Parla ha recurrido a aquella época para tomar el símbolo que tejerá su bandera: la avutarda. Porque, hasta ahora, este municipio con más 120.000 habitantes y estatuto de gran ciudad no contaba con paño. Cuando lleguen las primeras enseñas, esta especie, presente ya en su escudo desde 1975, pondrá la guinda a los edificios de la localidad junto a las barras de la rojigualda y las estrellas autonómicas y europeas. Pero, ¿de dónde viene la vinculación de este animal con el municipio?

'Relación' histórica

Aunque hoy este inmenso pájaro de hasta 18 kilos es una presa que la caza ha llevado al borde de la extinción, fue tan representativa de la localidad que su presencia aparece reflejada en las Relaciones topográficas de Felipe II. Este documento histórico es un cuestionario enviado a 700 pueblos de, principalmente, Castilla La Nueva y Murcia para conocer su censo y sus peculiaridades. Entonces, en pleno siglo XVI, Parla era sinónimo de avutardas.

Fuentes del Archivo Municipal consultadas por Madridiario destacan que, al parecer, esta abundancia se ligaba a la presencia de una laguna. Este accidente fluvial estaba situado a la entrada del municipio en dirección Toledo. Aunque hoy es inexistente y en esa zona solo hay viviendas, aún permanece en la memoria de los mayores de la localidad, que la aprovechaban para refrescarse.

En nuestros días, tal y como recuerda la organización SEO/BirdLife a este digital, la avutarda común es una "especie sensible a la alteración de su hábitat según el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre de la Comunidad de Madrid". A mediados del siglo pasado, la subespecie tarda ocupaba extensas áreas en casi todas las regiones de la Península. "Actualmente, sin embargo, las poblaciones de avutarda se encuentran mucho más fragmentadas, aunque todavía se distribuye ampliamente por ambas mesetas y Extremadura, con núcleos de menor entidad en Andalucía, Aragón, Navarra y Murcia", explican desde la entidad.

Compra de bandera

La unión de Parla con esta ave quedó patente en el diseño del escudo a mediados de los setenta, cuando un experto en heráldica la colocó en una mitad del blasón tras percatarse de esa referencia histórica. En la otra mitad, el especialista colocó los colores del marquesado de Malpica, heredero del señorío que gobernó la villa desde el siglo XIV en la familia de los Barroso hasta 1812. Esos dos elementos, coronados sobre un fondo carmesí -signo de la raigambre castellana del municipio que comparten tantos otros en la Comunidad- dan cuerpo a la bandera aprobada por unanimidad.

Según la normativa actual, el Ejecutivo regional es el que debe dar su visto bueno a la propuesta, aunque en la práctica solo se requiere poco más que el cumplimiento de las normas de la vexilología. Parla no es, todo sea dicho, el último municipio madrileño que queda por confeccionar su bandera.

Estas semanas, el Consistorio busca una empresa para que fabrique sus tres primeras enseñas. Fuentes municipales señalan que se colocarán en el despacho del alcalde, Luis Martínez Hervás, en el salón de Plenos y en la Casa de la Cultura. Posteriormente, el emblema de la avutarda se izará en los mástiles del Ayuntamiento, en el centro ocupacional o en la Jefatura de la Policía Local. Entonces, volverá a sobrevolar su hábitat.

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