14 de noviembre de 2019, 8:47:35
Entrevistas


Alfonso del Álamo: “Tengo metido el 11M en la cabeza, escribir este libro ha sido como un exorcismo”

Por Inés López

Un día como hoy de hace trece años, Alfonso del Álamo, por encontes director general de Emergencias Madrid, bajaba las escaleras de la estación de Atocha sin ruido, ni movimiento, ausentes de vida. Ahora cuenta su experiencia en su libro 11M. El honor de servir.


Del Álamo es médico licenciado en Medicina en Emergencias por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido el responsable de dirigir las operaciones de emergencia y postemergencia en catástrofes como el 11M (2004), el incendio del Edificio Windsor (2005), los atentados de la T4 de Barajas (2006) o el siniestro aéreo en el aeropuerto en agosto del 2008.

Este jueves presentó su libro 11M. El honor de servir, una crónica emocional sobre las primeras 42 horas tras el atentado de Atocha, una narración “liberadora” y “necesaria”, según cuenta el autor en una entrevista con este digital.

Han pasado ya 13 años de los atentados de Atocha, ¿por qué escribir el libro ahora y por qué escribirlo usted?

La idea surge en 2004, alrededor del acontecimiento. Tengo una formación muy literaria, veo las cosas de una forma muy poética y creo que no hay nada más bucólico que la bajada a la estación de Atocha aquel día. Es Dante en estado puro. Percibo las emociones, en este caso el dolor, de forma muy sustancial, muy epidérmica, y valoro la respuesta magnífica por parte de los servicios de Emergencias a lo que ocurrió. Creo que eso hay que escribirlo.

Además, tras 13 años, me pregunté por qué no se ha escrito antes algo como esto y creo que es porque nadie se atrevió. Quizás por pudor, por prudencia, o por respeto a las familias de las víctimas. Los días posteriores a lo ocurrido tomé notas, y con el paso del tiempo desaparecieron las circunstancias que me impedían escribir este relato. Una de ellas era el hecho de tener un alto cargo. Escribir algo así siendo un miembro de una Administración pública no es fácil, necesitaba cierta independencia. Tras pasar por un momento dolorosísimo en mi vida -que de alguna manera se equipara para mí con el dolor de las víctimas-, un determinado grupo de personas insistieron en que escribiera sobre el 11M y me convencieron.

Ya hay muchos escritos sobre el 11M, ¿qué diferencia su libro de los demás?

De los cuarenta libros que hay –aproximadamente- sobre el 11M, 39 tienen un enfoque político. Sí hay uno que escribe un militar que viajaba en los trenes y que cuenta su propia experiencia, pero claro, él sólo estuvo en contacto con el incidente una hora. En mi libro narro las primeras 42 horas del dispositivo de Emergencias, y lo hago en primera persona de indicativo, de manera que el lector se pueda sentirse partícipe directo de lo que estaba pasando.

Se conoce ya mucho sobre el 11M, todos los años se repiten los datos de las víctimas, del número de bombas, pero no hay nada más. Yo he querido elaborar ese “algo más”. Hay gente que ya ha leído el libro y me han dicho que no pueden parar de llorar. Y es que de eso se trata, nosotros entonces no pudimos llorar. Creo que este libro da la oportunidad al lector de revivir aquello, incluso de vivirlo por primera vez a quienes no lo sufrieron directamente.

¿Por qué yo? Porque puedo. Sé escribir medianamente bien; no soy García Márquez, ni mucho menos, pero tengo técnica literaria. No todos los que participamos podemos hacerlo. Yo desearía saber el relato del director del Hospital 12 de Octubre o del director del Gregorio Marañón, que también fue dantesco lo que se les vino encima.

El libro está escrito en primera persona, ¿se basa únicamente en sus experiencias o también se ha apoyado en compañeros con los que estuvo?

Principalmente he basado el libro en mi experiencia, pero también hay unas cuantas personas que me han prestado su memoria y las menciono en los agradecimientos. Hay cosas que pongo en boca de terceros y eso lo he sacado de lo que esas personas me han contado.

En mi caso, yo tengo metido el 11M en la cabeza, lo que cuento en el libro desde las ocho de la mañana, el flashback que hago donde cuento el momento en el que me entero de lo que ha pasado… todo lo tengo en la cabeza.

Leer el libro es duro, pero escribirlo, ¿cómo ha sido?

Escribir ha sido muy difícil. Redactar una página bien escrita, sobre todo utilizando el presente de indicativo, no te permite ningún recurso literario. Por ejemplo, no podía decir que no recordaba bien algo porque en la historia lo estoy viendo, ¿cómo no me voy a acordar? Eso me ha supuesto un esfuerzo tremendo.

Desde el punto de vista moral no ha sido excesivamente duro, más bien ha sido una buena liberación para mí, como un exorcismo. Me ha ayudado a sacar algo fuera que debería haber dejado salir hace mucho tiempo y no había podido.

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