22 de noviembre de 2019, 7:00:42
Política


Las confrontaciones internas embarran la gran cita de Podemos para rediseñar su estrategia

Por Andrea Mingorance / DC

Podemos vive este fin de semana un momento de redefinición en el que tendrá que pasar de ser una formación pensada para el asalto rápido a un proyecto más a largo plazo. Pero Vistalegre II también será un punto de culminación de las tensiones y divisiones internas entre los máximos dirigentes del partido, canalizadas en el enfrentamiento de Pablo Iglesias con Íñigo Errejón. En este sentido, lo que ocurra en la segunda Asamblea Ciudadana determinará si Podemos madura como fuerza política y aprende a gestionar su diversidad o si, por el contrario, camina hacia un futuro incierto como un partido más centrado en sus peleas internas.


Las últimas horas antes de Vistalegre II sólo han servido para profundizar el nivel de desencuentro entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Además de la confrontación estratégica y política entre los dos principales equipos, la campaña interna ha estado repleta de reproches de carácter más personal y declaraciones cargadas de tensión que han imposibilitado el debate sosegado de ideas que buscaba el partido en un principio.

A Podemos le ha pasado factura la utilización de tácticas electorales aplicadas a su campaña interna. Así, por ejemplo, este viernes Iglesias ha pedido más humildad y respeto al número dos de la formación por plantear un estrategia basada en el 'yo o el caos'. "El planteamiento de 'o estoy yo o no vamos a ganar' no es respetuoso", ha comentado Iglesias en una entrevista en la 'Cadena Ser'.

El líder de Podemos se refería así a la afirmación de Errejón de que si ganaban la tesis de Iglesias estarían más lejos de desalojar al PP de La Moncloa. Iglesias también ha clarificado que cuando pide a su número dos que vaya más de frente se refiere a que no señale a compañeros próximos al secretario general para confrontar con él.

El líder de Podemos casi ha perdido el temple al responder a la crítica original hacia su entorno hecha por Luis Alegre y Carlos Fernández Liria. "Lo que dicen son barabaridades. Creo que las frustraciones privadas de cada persona no pueden convertirse en noticia de país", ha valorado Iglesias en tono de enfado.

Un Podemos útil

Por su parte, Errejón ha pedido tranquilidad en los días que quedan de Asamblea. En respuesta a las críticas directas a su actitud, el secretario político ha asegurado que no puede ir más de frente, aunque también ha apuntado que él prefiere defender sus ideas "sin estridencias".

En declaraciones a los medios desde Valencia, el número dos de Podemos ha insistitido en poner el foco en el día después de Vistalegre, es decir, en la gestión de los resultados. Errejón ha destacado que lo importante es que Podemos sea una fuerza útil y que para eso deben seguir trabajando todos juntos desde los puestos en los que les hayan puesto las bases.

Tanto Errejón como Iglesias han reconocido que una de las lecciones que pueden sacar de este proceso es que quizás Podemos haya llevado la transparencia hasta un extremo no deseado. La formación morada ha pasado a defender que todos los debates se debían dar con luz y taquígrafos a reconocer que existen algunas cuestiones personales que no se deben dirimir en los medios o en las redes sociales.

"Es posible que nos hayamos pasado de transparentes durante este debate. Es verdad que la gente exige transparencia, pero también exigen responsabilidad y esto significa que tengamos la capacidad de tener los debates de una forma que no debiliten la organización", ha comentado el secretario político.

Errejón también ha valorado de forma positiva que finalmente el sistema de votación permita seleccionar documentos, equipos y candidatos a la secretaría general de forma separada, de un modo más parecido a lo que defendían ellos. Según el secretario de organización, Pablo Echenique, esto se ha debido a una falta de tiempo para cambiar la página de las votaciones, aunque el equipo de Iglesias sigue sosteniendo que todas los resultados tienen que estar ligados de forma coherente.

Pese a las advertencias del líder de Podemos, esto implica que, en la práctica, de esta Asamblea pueden salir resultados mezclados que compliquen aún más la gestión posterior de los resultados.

De Vistalegre I a Vistalegre II

La confrontación Iglesias-Errejón marca las diferencias entre la primera y la segunda Asamblea Ciudadana de Podemos que se producirá en el mismo escenario. Muchos de los protagonistas son los mismos, pero se encuentran en bandos diferentes.

El primer Vistalegre terminó en un camerino entre abrazos de dirigentes que ahora se distinguen entre pablistas y errejonistas. Como mostró Fernándo León de Aranoa en el documental 'Política, manual de instrucciones', algunos de ellos apenas podían contener la emoción tras conocerse el respaldo de las bases a su proyecto fundacional.

Los principales dirigentes de Podemos llegan a esta Asamblea más divididos que nunca y tras una campaña dura, llena de reproches y que ha visibilizado diferencias muchas veces más de carácter personal entre los 'entornos' de Iglesias y Errejón.

El contexto político también determina las diferencias entre los dos Congresos. El primer Vistalegre fue el del "asalto a los cielos", una frase que resumía el objetivo de Podemos de lograr una victoria rápida y contundente a los partidos tradicionales. Vistalegre II llega tras la constatación del fracaso de esa hipótesis y la necesidad de construir una estrategia más al medio y largo plazo que permita consolidar y blindar Podemos ante el desgaste de la política.

Pero no todo es tan diferente en comparación la Asamblea fundacional del partido. Ya entonces se produjo una confrontación de proyectos entre el llamado el 'equipo promotor' y el grupo de Anticapitalistas capitaneado por Teresa Rodríguez y Pablo Echenique.

El sector crítico planteó entonces la necesidad de construir un Podemos descentralizado, pero el núcleo duro del partido apostaba todos a una por una organización más concentrada y eficaz para afrontar el ciclo electoral.

La lógica plebiscitaria también fue uno de los focos centrales del debate presencial de Vistalegre I. Con el claro respaldo de Errejón y todo el equipo promotor, Iglesias advirtió a Echenique y Rodríguez que tendrían que dar un paso al lado si su propuesta era vencida.

De hecho, detrás del escenario, Iglesias planteaba lo mismo que repite ahora con la misma consciencia de que iba a ser elegido secretario general: "Si mis opiniones políticas son minoritarias, tendré que tener la responsabilidad suficiente para decir que los compañeros que son mayoritarios tendrán que ponerse al frente".

La respuesta a esta estrategia la debatían, también backstage, en el grupo de Anticapitalistas, en el que se comentaba -como ahora hace Errejón- que había que destacar que en Podemos no sobraba nadie. "Salga lo que salga en esta Asamblea, no nos echamos a un lado, damos cien pasos al frente", manifestaba Teresa Rodríguez desde el escenario.

La escena acabó con un Pablo Iglesias abrazando a Rodríguez y a Echenique, pero eso no impidió que la primera dirección de Podemos se olvidara luego de la integración y se conformara exclusivamente con el bloque del equipo promotor. Por su parte, Rodríguez y Echenique cumplieron su palabra y siguieron dando la batalla en sus respectivos territorios.

Casi dos años y medio después Iglesias ha reconocido que la falta de integración y la imposición de un modelo centralizado fue un error que se busca corregir en este Vistalegre II. La lógica plebiscitaria es exáctamente la misma, aunque esta vez lo que está en juego es el rol de las dos figuras más relevantes de la corta historia de Podemos, es decir, de Pablo Iglesias y de Íñigo Errejón.

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