21 de octubre de 2019, 17:24:54
Cultura y ocio


El día más feliz en la vida de Olli Mäki: el ‘anti Rocky’ finlandés

Por Laura Crespo

Llega a los cines españoles un atípico biopic sobre el boxeador finlandés Olli Mäki.


EL DÍA MÁS FELIZ DE LA VIDA DE OLLI MÄKI

Director. Juho Kuosmanen
País. Finlandia
Guión. Mikko Myllylahti
Música. Laura Airola, Joonas Haavisto, Miika Snåre
Fotografía. Jani-Petteri Passi (B&W)
Intérpretes. Jarkko Lahti, Eero Milonoff, Oona Airola, Joonas Saartamo, Olli Mäki, Mika Melender, Raija Mäki, Joanna Haartti, Niklas Hyvärinen, Pia Andersson, Deogracias Masomi, Jarmo Kiuru, Marko Wilskman, Shamuel Kohen, Antti Naakka

Sinopsis. En el verano de 1962, Olli Mäki aspira al título de campeón del mundo de peso pluma en boxeo. En todas partes, tanto en el campo como en Helsinki, le predicen un futuro lleno de éxito. Sólo tiene que perder peso y concentrarse. Pero, hay un problema, Olli se ha enamorado de Raija.

¿Cuál ha sido el día más feliz de tu vida? La pregunta martillea al espectador a base de repetición en esta historia sobre las cosas sencillas, el significado de la ambición y la a veces innecesaria grandilocuencia de los sueños. En su segundo largometraje, el director finlandés Juho Kuosmanen se lanza a retratar uno de los pasajes de la historia reciente de su país y lo hace alejándose del clásico biopic y, mucho más, de los argumentos de superación épica de algunas películas deportivas. Porque El día más feliz de la vida de Olli Mäki es como el anti Rocky al narrar el episodio más decisivo de la vida de Olli Mäki, el boxeador que se disputó el campeonato mundial de boxeo en la categoría de peso pluma en 1962 en el que estaba llamado a ser el día más feliz de su vida.

La cinta cuenta la preparación del combate más importante al que se enfrentó, no sólo el luchador en su carrera profesional, sino el país entero. El combate final, disputado en Finlandia, atrajo al país escandinavo a la delegación estadounidense y lo puso en el foco mediático internacional. Kuosmanen se recrea sutil pero efectivamente en el contraste entre la identidad del pequeño pueblo de Mäki, conocido como ‘el panadero de Kokolla’, y el ambiente de la etiqueta y las relaciones de interesas y patrocinios que viene de la mano del deporte profesional. Y en el medio, un hombre que vive de manera paralela su ascenso a la categoría de futurible héroe nacional y su incipiente relación sentimental Raija. La secuencia inicial, una sencilla toma de los enamorados en una boda humilde celebrada en su comarca, bailando, compartiendo una bicicleta, da buena cuenta de la atmósfera bucólica, tranquila, que ansía el protagonista frente a la vorágine y la apariencia que poco a poco se apodera de su vida.

Recomendable para el espectador abierto a nuevas-viejas fórmulas de un cine elegante por su sencillez y generador de inquietudes narrativas

La magia de la cinta radica en su simplicidad, en una fórmula narrativa que interioriza el tiempo en el que transcurre y se pega al realismo europeo del cine de los sesenta. Rodada en blanco y negro y 16 milímetros, la película se compone de una sucesión de escenas costumbristas, en las que el director se mantiene aparentemente al margen y muestra al espectador sólo la coraza del asunto. Con un aire casi documental, El día más feliz de la vida de Olli Mäki no busca recursos para mostrar el interior de los personajes más allá de unas interpretaciones, con Jarkko Lahti, Eero Milonoff y Oona Airola a la cabeza, que hacen exactamente lo que demanda el estilo del filme: vivir delante de una cámara, sin excesos ni halos legendarios.

Sin ‘spoilear’ al lector, dos apuntes de los últimos tramos del metraje que merecen un aplauso. Por un lado, la secuencia del combate que planea desde el arranque como meta del argumento y punto resolutivo de los conflictos del filme: tan sencilla como deliberada desde la dirección (además, por supuesto, del dictado de la historia real en la que se basa la película). Por otra parte, una curiosidad de la cinta: en la escena de cierre, los personajes de Olli y Raija se cruzan en un paseo nocturno con los Olli y Raija reales, ya ancianos, en un final redondo.

Una cinta, quizás no apta para todos los públicos contemporáneos, acostumbrados a otros tiempos, montajes más dinámicos y tramas más dirigidas. Recomendable para el espectador abierto a nuevas-viejas fórmulas de un cine elegante por su sencillez y generador de inquietudes narrativas.

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