12 de diciembre de 2019, 0:16:30
Sucesos


Según los médicos, Ortiz "no presenta patalogías mentales" que interfieran en los abusos

Por MDO/E.P.

Los médicos forenses que examinaron a Antonio Ortiz a instancias del juez instructor han manifestado en el juicio que no presenta ninguna patología mental que haya interferido en las agresiones que se le imputan, si bien sí padece un trastorno de personalidad con rasgos narcisistas y disociales.


"Es una persona con baja empatía y con distanciamiento emocional de los sentimientos", ha aseverado una de las forenses que le exploró en el marco de la investigación judicial. Además, ha afirmado que su deseo prevalece sobre "todo lo demás" y que presenta una tendencia de justificar los comportamientos disfuncionales que protagoniza. También ha dicho que el presunto pederasta de Ciudad Lineal no tiene sentimientos de culpa y que no aprende de sus errores en alusión a que ya tuvo problemas con la Justicia.

Una de sus víctimas estuvo a punto de desangrarse

de las víctimas de Antonio Ortiz, de cuya agresión hay pruebas biológicas que le incriminan, tuvo que ser operada de urgencias por peligro de que se desangrara al sufrir un desgarro, algo cuya acción encajaría en el tipo penal de un posible delito de tentativa de homicidio.

Así lo ha manifestado el médico forense que reconoció a la niña agredida el 17 de junio de 2014, la más grave de todas. Según el experto, el pederasta quiso ocultar la gravedad de la lesión con un clínex a modo de tampón, un papel en el que luego se hallaron restos celulares del agresor. En este caso y en otro, el relativo a la agresión de abril de 2014, uno de los abogados de las familias pide que se le impute a Ortiz además por dos tentativas de homicidio, ya que a juicio de esta parte corrió peligro la vida de estas pequeñas.

El experto ha expuesto dos de los informes que elaboró tras examinar a la niña en las Urgencias del Hospital de La Paz. "La víctima no tenía ningún tipo de violencia, salvo una y un hematoma en evolución. La ropa no tenía desperfecto, pero sí había un clínex entre las bragas y el perineo manchado de sangre", ha explicado.

Además, ha detallado que esto supone que "alguien se habrían dado cuenta de lo que pasó y había intentado tapar ese sangrado para que en el pantalón no se viera". "Ese sangrado procedía de desgarro del recto vaginal", ha señalado, indicando que la niña quedó ingresada. Le llamó la atención que tenía estado de somnolencia, se dormía y estaba aturdida. "Al recibirse los resultados analíticos, no se veía ninguna droga. Debía estar en shock emocional", ha indicado. La pequeña fue diagnosticada con estrés postraumático, lo que hizo que necesitara tratamiento terapéutico.

"Hubo una agresión física con desgarro y se sospechaba intoxicación farmatológica. Y había restos de un varón en el clínex que se encontró en la niña. Es completamente compatible con la agresión", ha indicado. Además, ha dicho que la niña se sometió a una operación urgente y que tendrá que someterse a controles sanitarios durante años, lo que no significa es que la lesión vaya a ir mal.

Tratamientos profilácticos

Al igual que el resto de las víctimas, tuvo que tomar un tratamiento profiláctico para evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual como el VIH. Tomaban tres pastillas diarias, lo que les provocaba fuertes efectos secundarios. "Era horroroso para ellas", ha dicho una forense. En la sesión de ayer, los expertos de laboratorio de Policía Científica certificaron que en la sangre de la pequeña había restos celulares de Antonio Ortiz. Otro médico forense ha confirmado que las lesiones que presentaban otras dos de las víctimas, la de abril y agosto, eran compatibles con lesiones habituales en agresiones sexuales.

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